Arzhvael (libro 10. Criaturas Mágicas)

Cap. 40 Lo que sabemos y lo que no

 

La tensión que se había generado con la llegada de Iván, si bien no había desaparecido del todo, parecía haber aminorado un tanto y Nat se dirigió a Izek.

  • Dijiste que Ruslam no te había ordenado nada – le dijo y como no era una pregunta Izek no dijo nada, y como Nat no esperaba que lo hiciese prosiguió – ¿Tú quieres o esperas algo de mí?
  • ¿Qué cosa?
  • Que aceptes lo que eres y te conviertas en el príncipe heredero que Iván ha rechazado ser – dijo en forma directa ocasionando nuevamente la ira de Iván
  • ¡Maldito desgraciado! – exclamó Iván con claras intenciones, pero Nat lo detuvo sin siquiera moverse

Iker miraba la escena con curiosidad y se preguntó por qué Nathaniel no había reaccionado del mismo modo que Iván cuando al menos él, sabía bien que su primo no podía oír hablar del asunto sin enfurecer.

  • Izek, tú me conoces y sabes que eso es algo que no va a suceder
  • Sucederá
  • No a menos que me ataquen a traición ¿Es eso lo que harás?
  • No
  • ¿Entonces por qué sigues esperando algo que no…?
  • Porque mi Hersïvi lo dijo
  • Espera, espera – dijo innecesariamente, porque Izek ya había hecho silencio – ¿Cómo está eso de que mi abuela lo dijo? – pero conociendo a Izek agregó – ¿Y qué fue lo que dijo exactamente?
  • Ella dijo que no sería Iván quien dirigiría los destinos de nuestra raza, sino su descendencia

Iker elevó las cejas mientras que Nathaniel miraba a Izek con incredulidad, y en el caso de Iván, saltó hacia él y casi derriba a Nat.

  • ¡Eres un sucio embustero, Vadik!

Nat se había recuperado de la sorpresa y enderezándose fue a detener a su padre, pero eso no era asunto sencillo cuando Iván estaba furioso y lo estaba.

  • Puedes… matarme… – estaba diciendo Izek a quien Iván estaba a punto de arrancarle la cabeza – … pero… eso no… cambiará… nada
  • ¡Y es algo que debí hacer hace años!
  • ¡Iker! – exclamó Nat al ver que no podría detener a Ivan sin causarle un serio daño

Pero como Iker no tenía los prejuicios de Nat en aquel momento, hizo algo que su primo no esperaba, pues atacó directamente el cerebro de Iván haciendo no solo que soltase a Izek, sino que cayese sujetándose la cabeza. Nathaniel estaba aparte de preocupado por Iván, sumamente confundido, porque si bien había sido testigo de la enorme fuerza de voluntad de Iker, lo que hablaba a gritos de un enorme poder, lo que no esperaba de ninguna manera, y no había sucedido hasta la presente fecha, era que Iker siguiese en posesión y manejo de sus poderes como arzhvael. Nat tenía confianza en que en algún momento podría volver a ejercerlos siempre que se mantuviese lo más lejos posible de su lado negativo como lo había hecho Iván, pero no que fuese algo inmediato como acaba de demostrarse. Incluso el mismo Iker estaba tan sorprendido como Nathaniel, porque si bien hasta ese momento había podido emplear pequeñas dosis de energía, nunca en cantidades como la necesaria para hacer lo que acababa de hacer y su intención había sido solo la de ayudar a Nat a apartar a Iván, pero de ninguna manera lo que acababa de suceder.

Ambos chicos ayudaron a Iván a llegar hasta un sillón y Nat procedió a aliviar el dolor de cabeza de su padre, aunque él mismo ya trabaja en ello.

  • Gracias hijo – le dijo cuando estuvo mejor y luego miró a Iker
  • Lo siento – transmitió el chico – y la verdad no tengo idea de cómo sucedió, o qué fue lo que hice
  • Yo sí, pero descuida, luego hablamos de esto

Aunque Iker se alegró de que Iván tuviese una explicación, lo que no le gustaba era tener que esperar por la misma, ya que le gustaba menos aún la posibilidad de ir por ahí dañando a nadie sin saber siquiera cómo.

Nat se sintió momentáneamente excluido, porque si bien fue consciente de que Iker e Iván estaban comunicándose, lo estaban haciendo a un nivel que estaba fuera de su alcance y era la primera vez que le sucedía, porque él había podido acceder hasta a los pensamientos de Ruslam, Gavrel y ocasionalmente a los del mismo Ioan. Sin embargo, dejó eso de momento y se concentró de nuevo en Izek.

  • Izek…
  • No pierdas tu tiempo, Nat – lo interrumpió Iván – cualquier cosa que te diga será mentira
  • No papá, él no me mentiría

Al escucharlo Iván comenzó a preocuparse seriamente, porque recordó lo que le había dicho Ruslam, de manera que estaba bastante seguro que de algún modo habían logrado quebrar el férreo control mental que sabía poseía Nathaniel y habían logrado hacerlo creer en ellos. Aun así, lo intentó de nuevo.

  • Nat, los Vadik dirán cualquier cosa si esto conviene a Ioan, y lo harán porque le son enfermizamente leales
  • No es una enfermedad – intervino Izek – solo exhibimos la lealtad que le debemos a nuestra sangre
  • No seas imbécil, ciertamente tú no eres un Natchzhrer
  • No, pero Ioan es nuestro hermano lo mismo, porque compartimos la misma madre




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