Arzhvael (libro 10. Criaturas Mágicas)

Cap. 49 De nuevo en casa

 

El llamado que habían recibido todos los arzhaelíes había sido girado por Iván, pero cuando se presentaron en el lugar, y aunque tuvieron que enfrentar a los Drows, a quienes no encontraron fue a los chicos, y como Iván había asegurado que tenían que estar allí, comenzaron a preocuparse. De manera que, una vez controlada la situación, se organizaron varios grupos de búsqueda. Sin embargo, al amanecer seguían sin hallarlos y Garlan expuso su teoría.

  • No es mi intención cuestionar tu autoridad, Iván, pero creo que fue una pésima idea dejar libre a Vadik, porque es muy posible que se haya llevado a Nathaniel de vuelta a Rejett

Aquello le sentó muy mal a Iván y no porque le molestase que Garlan o cualquier otro cuestionase una orden suya, sino por la posibilidad de que fuese cierto lo que decía con relación a Izek. Giulian y Dan que usualmente estaban en desacuerdo con Garlan, en esa oportunidad tuvieron que coincidir con él, aunque no lo dijeron. Iván ordenó a casi todos volver a casa y pretendía quedarse solo con un pequeño grupo para continuar la búsqueda, pero como habría cabido esperar, ninguno de los miembros de la familia quiso ni oír hablar de volver y se dispusieron a continuar. No obstante, un poco más avanzada la mañana, Iván recibió el urgente llamado de Nathaniel, así que todos volvieron a Averdeen.

 

En cuanto Izek los había conducido fuera del Ddaer, Nat se había hecho cargo de la desmaterialización con Erskin mientras que Iker y un reticente Izek se habían ocupado del traslado de Niove.

  • Criaturas débiles – dijo Izek mirando a Niove

Esto obedecía a que Niove había perdido la consciencia durante último trecho del camino, de modo que, al llegar a casa, Iker lo había conducido hasta una habitación. Lo dejaron allí y fueron a ver a Erskin.

  • Deja de seguirme, Vadik – dijo Iker

Pero siendo que ese sujeto no obedecía órdenes de casi nadie y por supuesto Iker no formaba parte del reducido grupo de quienes las aceptaba, Izek no le prestó atención.

  • ¿No me escuchaste?
  • Lo hice
  • Pues parece que no fue así, porque te dije que dejaras de seguirme
  • No lo hago

Iker lo miró con ira, pero como ya habían llegado a la habitación donde estaba Erskin, guardó silencio.

  • ¿Cómo está? – preguntó Iker
  • No lo sé – dijo Nat en tono de preocupación – pero ya le avisé a papá

No había terminado de decirlo cuando Iván hizo acto de presencia junto con Elar, Mael y Samantha.

  • ¿Hijo estás bien?
  • Sí, yo estoy bien – dijo intentando desembarazarse de él – pero ella no – agregó señalando hacia la cama

Como Mael vio que los chicos estaban bien, decidió ir a avisar a los demás, y mientras Iván hacía una primera evaluación, Nat le hizo un sucinto relato de lo ocurrido.

  • Podemos llevarla al hospital, pero creo que lo mejor sería llamar a la madre de Alaric, porque no creo que ningún läkare pueda hacer mucho y ciertamente yo no puedo hacer nada
  • ¿Por qué? – preguntó Nat horrorizado y su padre lo miró con algo parecido a la pena
  • Soy un vampiro, hijo. Mi energía no solo no serviría de nada, sino que la haría empeorar, porque…
  • ¡No eres como cualquier otro vampiro, papá! – lo interrumpió él
  • Tal vez Nat, y mi habilidad me permite tratar a un arzhvael sin dañarlo, pero no hay manera de cambiar mi esencia. Erskin es una elfa y es la energía de su gente la que necesita para sanar
  • Fenség – dijo Izek a quienes los demás parecían no haber visto pues estaba muy retirado y casi en un rincón
  • ¡¿Qué?! – le gritó el chico
  • Él tiene razón, pero ella quizá pueda ayudar – dijo señalando a Samantha
  • ¿Yo? – preguntó Sam – Iván acaba de decir que esta pobre niña necesita la energía de su gente y yo no soy una elfa – agregó, pero mirando a Iker

Esto obedecía a que desde que habían llegado, el chico primero no había dejado de mirarla, y segundo, Sam se había concentrado en captar lo que él intentaba decirle, pero sin mirarlo, porque cada vez que lo hacía, Iker desviaba la mirada, de modo que estaba en ello cuando fue interrumpida por Izek.

  • No, no lo eres, pero tal vez él tiene razón, linda – dijo Iván – A ti te fue concedido un poder extraordinario, recuerda quién eres – concluyó, pero ella seguía mirando a Iker y de hecho caminó hacia él
  • ¿Era eso lo que intentabas decirme? – le preguntó y él asintió – Iker. Iker mírame – insistió ella – ¿Qué te sucede? ¿Acaso te he hecho algo?

No obstante, Iker hizo un violento gesto negativo y acto seguido abandonó la habitación dejando no solo a Sam, sino a Elar y a Nat en estado de confusión.

  • Pero…
  • Descuida, linda – le dijo Iván – él está bien y solo…
  • ¿Solo qué?
  • No puede estar mucho tiempo cerca de ti o mirarte a los ojos – contestó Izek por Iván
  • ¿Qué?  ¿Por qué?
  • Es un vampiro, y como todos, es sensible al exceso de energía positiva – aclaró él
  • ¿Entonces le hago daño?
  • No es tan malo como parece, Sam – se apresuró a decir Iván
  • Pero no entiendo – dijo ella mirando a Iván – tú también lo eres y no sucede lo mismo ¿o sí? – agregó en tono casi horrorizado al imaginar que de algún modo le hacía daño a Iván
  • Por supuesto que no – dijo él abrazándola
  • No me mientas, Iván
  • No lo estoy haciendo, corazón. Con Iker solo es cuestión de tiempo, recuerda que tiene poco tiempo siendo portador de esa nueva condición, y aunque contigo demorará un poco más, porque tu poder viene directamente del elemento éter, poco a poco lo irá asimilando mejor. Le sucederá lo mismo con Mael por la misma razón, pero no con aquellos que no son portadores del poder del éter – agregó secando las lágrimas que habían comenzado a resbalar por el rostro de Sam
  • Gracias, señor Vadik – le dijo Sam cuando estuvo más calmada – y espero no ser tan dañina para usted
  • No eres dañina, Samantha – dijo Iván con disgusto
  • Lo soy para ellos – insistió y luego dirigió de nuevo su mirada hacia Izek – Lo siento – le dijo
  • No tienes nada por lo que disculparte con él
  • Sí, sí tengo, porque cuando los trajimos a casa, fui yo quien lo sujetó para el traslado y supongo que eso debió… bueno no sé exactamente, pero…
  • Solo fue una pequeña quemadura – dijo Izek haciendo que Sam elevara las cejas y que a Iván le entraran ganas de patearlo




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