Arzhvael (libro 11. La ira de los Dioses)

Cap. 22 Costumbres

 

Después del episodio con Lirc, Arianell miró a Jud recordando lo que había ocasionado su inopinada desaparición.

  • Jud…
  • ¿Nell? – dijo él al ver que ella no decía nada
  • Lamento lo que sucedió antes
  • No fue tu culpa. No sabías que Lirc…
  • No me refiero a eso – lo interrumpió y él la miró con extrañeza

Como ya se dijo, los Uzkys eran seres sencillos, y, aunque sentían del mismo modo que cualquier ser humano, generalmente no eran rencorosos, y una vez que sucedían las cosas y si bien las mismas podían causarles diversos sentimientos, luego las olvidaban y continuaban con sus vidas. De modo que en primera instancia no entendió a qué se refería ella.

  • Ya sé que eres un Uzky – intentó Aria, pero eso no le decía nada a Jud – y bueno, tenía que haber recordado que no comes… del mismo modo que lo hacemos los demás

Si bien Jud había aprendido el idioma, y gracias a Aria, también a leer y a escribir, no muy bien, pero lo había hecho; lo que no se le daba bien era la comprensión del complicado razonamiento de los arzhvaels. Así que no entendía, por ejemplo, ni las ironías o la utilización de algunos tiempos verbales, ni incluso algunos comportamientos o sentimientos. Pero mientras Jud miraba a Arianell con expresión de incomprensión, se sobresaltó al escuchar la voz de su padre.

  • Algo que demuestra lo que ya dije y eres tan estúpida como Jud
  • Da – dijo el chico girándose
  • En verdad es usted el tipo más desagradable que he conocido en mi vida – le repitió Arianell y Jud se apresuró a colocarla tras él
  • Da, ella es mía y no me la puedes quitar
  • ¡No es tuya y nunca lo será! – le gritó

La escasa paciencia de Arianell estaba a punto de finalizar y tenía una expresión muy Jonathan, lo que significaba que se disponía a atacar a Erk cuando tropezó con unos ojos iguales a los de Erk, pero en un cuerpo muy diferente, y que por un momento le recordó a su propia gente, pues el individuo en cuestión presentaba un aspecto excesivamente prolijo en comparación incluso con Jud, que desde que su trato con Arianell se había hecho más cercano, lucía al menos más limpio y con los cabellos un poco menos desordenados. Arianell nunca sabría por qué guardó prudente silencio, pero lo próximo que vio, fue al sujeto aquel entre Jud y Erk.

  • Da, no es de esa manera – escuchó – y tú tranquilízate, Jud

La curiosidad dio pasó a la sorpresa en Arianell, primero por la mesura de la voz que ahora a quien le recordó de manera puntual fue a Iván, segundo por la corrección de sus palabras, tercero porque sabía que Da era algo análogo a papá, razón por la cual aquel era otro hijo de Erk y hermano de Jud, y cuarto, le había quedado claro que hablaba perfectamente su idioma.

  • Jas, Eri [1]
  • Ya probaste que por la vía de la fuerza no se consigue nada, Da – insistió el Uzky en el mismo tono pausado

Erk aún miró a Jud y a Arianell con ira, pero finalmente les dio la espalda y se marchó.

  • Vir, ocúpate de que no haga ninguna tontería

Arianell no había notado la presencia de Vir, pero tampoco pudo ver mucho más, porque él desapareció tras Erk, luego de lo cual el que había estado hablando se volvió.

  • Te dije que te tranquilizaras, Jud

Arianell no entendía a qué se refería, pues estaba tras Jud y no estaba viendo su expresión, pero al recordar que ya lo había visto furioso, concluyó que debía estarlo, aunque no pudo ni decir ni hacer nada, pues el otro se dirigía ahora a ella.

  • Mi nombre es Eri – dijo extendiendo su mano, pero como ella parecía absorta, él sonrió – Entiendo tu sorpresa
  • ¿De veras? – preguntó en tono irónico
  • Seguro, estoy acostumbrado a que nos vean como unos salvajes que con dificultad podemos caminar erguidos – dijo en un tono burlón que Aria se perdió inmersa en la vergüenza, pero eso no la hizo guardar silencio
  • No dije eso
  • No necesitas hacerlo, lo tienes pintado en el rostro
  • Escucha…
  • Descuida, estoy bromeando – le dijo y ella lo miró con sospecha
  • ¿Cómo es que hablas y entiendes tan bien?
  • Aprendí
  • Eso es obvio, pero no explica lo segundo
  • ¿Ah no?
  • Seguro, porque Jud también habla, pero no necesariamente entiende lo que digo – puntualizó – pero tú parece que sí
  • Posiblemente porque yo tengo más años mientras que Jud es solo un niño

Aquello sorprendió a Aria, pues siempre había pensado que Jud debía tener muchos años para tener tantos cabellos blancos, pero por ese mismo camino noto que de ser así, Erk debía tener muchos más y no era así. Mientras ella estaba pensando en aquello. El mencionado niño había estado mirando a su hermano con aspecto de efectivamente no estar entendiendo, pero lo último sí lo entendió.

  • No soy un niño, Eri




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