Arzhvael (libro 11. La ira de los Dioses)

Cap. 27 Encuentro

 

Elijah había esperado el tiempo justo para enterarse de cómo estaban los heridos, pero una vez que estuvo al tanto de esto, se disponía a partir, pero fue detenido por Mael. La discusión fue larga y extenuante, y, a decir verdad, como nadie estaba enterado de la razón por la que Mael se estaba oponiendo a salir de forma inmediata, especialmente aquellos que llevaban tiempo trabajando con él y sabían, por el mismo Mael, la importancia de seguir a los Uzkys si querían cazarlos a todos, miraban el asunto con extrañeza, pero como ninguno iba a meterse en una discusión entre aquellos dos sujetos, se limitaban a mirar y a esperar.

Mael estaba convencido de que ya no podría retener más a su hijo a menos que, y como había dicho Thorheld, lo noquease, cuando se presentó Valk. Mael se sintió sorprendido, porque, aunque estaba cercano el amanecer, en realidad aún estaba oscuro y sabían que los Uzkys no perdían su naturaleza salvaje hasta que no veían el sol. Sin embargo, no tenía tiempo como para ponerse a analizar las razones de Thorheld para darle aviso.

  • Bien Elijah, ya podemos partir – le dijo interrumpiendo la furiosa diatriba de Elijah
  • ¿Qué?
  • Bueno, creo que te quedaste sordo después de gritar tanto a mi padrino, hermano – dijo Darien
  • Y como sabemos que no es así, andando – dijo Dreo que estaba casi tan de mal humor como el mismo Elijah

Sin embargo, Elijah siempre había tenido un serio problema, tenía que saberlo todo, de modo que estaba mirando a Mael en forma muy particular y ahora a quien escucharon reír fue a Iker.

  • Si yo fuera tú, se lo diría y acabaríamos más pronto, tío – le dijo
  • ¿Y según tú, qué tendría que decir? – preguntó Erick
  • ¿Qué es lo que no me estás diciendo? – preguntó a su vez Elijah
  • Escucha, Thorheld fue con Khaler, Svan y Njall tras los Uzkys, pero no valía la pena que lo hiciésemos todos, pues eso habría desatado otro enfrentamiento y queremos encontrar a Aria, algo que no sería posible si los matamos a todos
  • ¿Y qué sucede con los que Izek atrapó? – preguntó Nathaniel
  • Son una posibilidad, pero estás consciente de que tienen muchas aldeas ¿no? De manera que Aria podría estar en cualquiera

Aunque Elijah estaba bastante seguro que lo que estaba escuchando o bien era mentira o le faltaba algo, cuando iba a decirlo, Lizzy le sujetó el brazo.

  • Vamos Eli, lo importante es encontrarla ¿no? – le dijo en voz baja, aunque Mael la escuchó lo mismo y se lo agradeció en silencio

Un momento después se ponían en marcha, y aunque el traslado de Garlan revistió ciertas dificultades, aquel terco individuo no iba a quedarse de ninguna manera, porque si bien Samantha se había ocupado de sus heridas, había perdido mucha sangre y aquello no era bueno por muy rápido que pudiese reponerla, de modo que estaba muy pálido, y el maligno Darien hizo un comentario con el casi se gana un porrazo.

  • Te pareces a Iker, McEwan – dijo para horror de ambos individuos

No se suponía que Darien pudiese dirigirse en aquellos términos a un superior y Garlan lo era, pero como éste no era del todo estúpido, no iba a decirle nada en ese momento y desatar con ello la ira de Gema, pero Darien sabía que una vez que estuviesen de vuelta, Garlan le impondría algún castigo, pero era un precio que Darien estaría encantado de pagar, pues cualquiera valía la pena solo por fastidiar.

Un poco antes de todo lo anterior, los berserkers que les habían seguido el rastro a los Uzkys, se habían detenido y los tres menores miraban a Thorheld a medio camino entre la sorpresa y la incredulidad.

  • Creía que conocíamos todo lo que había que conocer – dijo Njall
  • Pues es evidente que no es así – dijo Thorheld con practicidad – pero acceder a ese lugar e independientemente de lo que haya allí, no va a ser fácil
  • ¿Desde cuándo unas cuántas piedras son un problema? – preguntó Khaler
  • Y si estamos seguros de algo, es que, a diferencia de los natchzhrer, los uzkys no manejan ninguna clase de energía ni positiva ni negativa con la cual proteger sus aldeas – dijo Njall
  • Seguro que no, pero fíjense bien – les señaló Thorheld elevando el brazo – la subida es escarpada, y la muralla no es solo una formación rocosa natural, sino que sirve de protección a una especie de ciudadela
  • ¿Ciudadela? – preguntó Njall
  • Valk asegura que así es – intervino Svan que fiel a su costumbre, hasta ese momento se había mantenido en silencio
  • Y además muy grande, porque le pedí a Ivko determinar tanto la extensión como la posibilidad de otro acceso, y aun no regresa.

Esperaron un poco más antes de enviar a Valk con el mensaje para Mael, pues esperaron a que Ivko, el Diolfr de Thorheld regresase sin buenas noticias.

  • Tengo curiosidad – dijo Khaler
  • Raro sería que no fuese así – replicó Njall, aunque Khaler no le prestó atención
  • ¿Cómo es que no sabíamos de este lugar si nos hemos pasado la vida persiguiendo a estos bichos?
  • En primer lugar, no nos hemos pasado la vida persiguiendo uzkys, lo hacemos cuando fastidian, quien lo hace es Mael y sabemos la razón. Y segundo, aunque Svan siempre sostuvo que debían tener una especie de cuartel general muy al norte, por lo primero nunca nos interesó averiguar dónde podía estar eso
  • Bien, fuimos poco curiosos, pero qué sucede con Elijah, porque la otra vez fue directo a donde estaba la señorita McKenzie mientras que ahora no tenía idea…
  • Khaler, estás siendo necio, Elijah al igual que Mael y que Zidan, es aparte de un berserker, un arzhvael, y es esto último lo que le otorga ese grado de percepción energética, de manera que si un berserker puede seguir el rastro de casi cualquiera y finalmente podemos encontrar a quien seguimos, no necesariamente es rápido, mientras que, en su caso, no solo puede guiarse por el rastro, sino por su percepción, la cuestión es que ésta última solo se agudiza si su pareja está en peligro.
  • Y lo está
  • ¿Podemos estar seguros de eso?
  • Vamos hombre, claro que podemos, son uzkys
  • Pero algo extraño sucede con éste en particular
  • Sí, que está más loco que el resto, por ejemplo
  • Casi seguro, pero es obvio que la señorita McKenzie no corre ningún peligro o ya Elijah habría aparecido justo encima de sus cabezas como lo hizo la vez anterior




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