Arzhvael (libro 11. La ira de los Dioses)

Cap. 38 Complicado

 

Cuando Alaric llegó a Averdeen, en verdad y por primera vez se planteó que hubiese muerto alguien, porque apenas entró al salón, el cuadro era dramático. Todas las mujeres de aquella casa, o al menos a las que podía ver, fuesen grandes o pequeñas, parecían a punto de inundar el espacio con sus lágrimas, mientras que los hombres tenían aspecto de querer asesinar a alguien, aunque esto no incluía a Iván, algo no muy inusual, pero que indicó a Alaric que debía tratarse de otra cosa, aunque no tenía muchas ganas de preguntar.

  • Padrino – dijo Galadriel acercándose
  • ¿Qué sucede, Gali? – le preguntó él mientras la recibía en brazos

Sin embargo, quien le contestó fue Brendan, porque la chica comenzó a llorar con más fuerza de nuevo. Alaric por una parte entendió la expresión de Iván, pero de ninguna manera que hubiese permitido aquello. La cuestión era que no iba a ponerse a preguntar justo en ese momento, o al menos no eso y por quien sí preguntó fue por Gema, porque había tenido el buen juicio de dejar a Garlan en un sillón de la entrada mientras averiguaba qué estaba sucediendo con la trilliza.

  • En este momento está en su habitación con Iker – finalizó Brendan después de haberle hecho un resumen de cómo habían estado las cosas

Pero como siempre, para ellos nunca nada era fácil, porque la trilliza debía haber recuperado el conocimiento, ya que justo cuando Brendan terminaba su recuento, un extraordinariamente furioso Garlan, comenzó a gritar a Giulian. Nadie, salvo Alaric por supuesto, entendió qué decía aquel energúmeno, pero difícilmente él iba a aclararlo, porque después de eso se fue derecho a las escaleras. Alaric soltó a Galadriel tan delicadamente como le fue posible y fue tras Garlan para intentar evitar el posible desastre, y Brendan decidió ir con él.

Después que Nat había bajado, Iker había notado el desvanecimiento de Gema, así que la había alzado conduciéndola hasta su habitación. Erskin y Sasha casi chocaron en la puerta, pero la primera se hizo a un lado.

  • Disculpa – le dijo mirándola con curiosidad misma que obedecía al parecido

Hasta ese momento y con todo lo que había ocurrido, Erskin no había notado lo anterior, es decir, que ambas guardaban mucho parecido, aunque para ella fue sencillo determinar que Sasha no era una elfa. Y lo que llamó su atención, fue la hostilidad de su mirada.

  • Entra tú, sin duda ese patán ordinario prefiere tu compañía

Dicho esto, le dio la espalda y siguió por el pasillo dejando a Erskin sorprendida y muy incómoda, porque no entendía que le sucedía a aquella niña. Iker por su parte, que había escuchado, habría podido decir que no quería la compañía de nadie, pero decidió que Gema era más importante que lo que aquellas dos necias pensaran o hicieran. Aun así, registró con prontitud la presencia de Erskin, aunque nada dijo, o al menos no a ella.

  • Gema – llamó
  • ¿Me permites? – escuchó – Puedo ayudarla
  • Yo también puedo
  • Iker, recuerda que ella…
  • Mi memoria funciona perfectamente, Galen

Sin embargo, como Erskin lo conocía lo suficiente, pues se había pasado ocho años sufriendo su desagradable carácter, no se sintió amilanada ni inclinada a desistir, y por el contrario avanzó hasta situarse al lado de la cama, pero mientras extendía su mano hacia la cabeza de Gema, le hizo una última advertencia a Iker.

  • Es tu problema si quieres sufrir las consecuencias de tu necedad, McKenzie

Pero como Iker era Iker, y era terco y obstinado, no se movió mientras Erskin colocaba su mano en la cabeza de Gema. Afortunadamente para Iker, Erskin no manejaba las cantidades ni la concentración de energía que les eran inherentes a Samantha y a Gema, de modo que no experimentó ningún malestar, el mismo se presentó a continuación cuando la trilliza abrió los ojos y fijó su mirada sin luz en el vacío emitiendo a continuación un desgarrador grito.

  • ¡Nat!

Iker había sufrido unos dolores atroces con su transformación, pero en aquel momento sintió que su corazón se abría a la mitad y decidió que ningún dolor se parecía a aquel. Para Erskin fue claro que debía estar experimentando uno enorme, porque las mismas lágrimas que se desbordaban de los ojos violeta, estaban inundando los de él.

  • Gema, no lo pude evitar, pero te prometo que…

No obstante, no pudo concluir cualquier cosa que pensase decir o prometer, porque en ese momento la puerta fue abierta con violencia y un grito salvaje inundó la habitación.

  • ¡Quítale las manos de encima, McKenzie! ¿Acaso no te basta con todo lo que ya la haces sufrir?

Aquello fue acompañado de un rayo que hizo saltar a Iker y estrellarse contra la pared mientras Erskin ahogaba una exclamación y Gema emitía otra.

  • ¡Padrino!

No obstante, si bien Iker había sido sorprendido, lo que no resultó fue lastimado, lo que se tradujo en pésimas noticias para Garlan, porque al segundo siguiente, Iker lo había sujetado por el cuello y lo tenía estampado contra la pared.

  • ¡Iker! – exclamaron Brendan y Alaric
  • Ya me tienes harto, McEwan – dijo en tono helado y peligroso – Hace poco te advertí que no buscaras que tu estupidez, tu arrogancia y tu ceguera te condujeran a perder en forma literal algo que ya habías perdido de otra, pero como es evidente que eres un maldito cobarde incapaz de reconocer lo que sientes por Gema y que ciertamente no es lo que dices sentir, yo no tengo por qué sufrir tu falta de hombría para afrontar la verdad
  • Iker suéltalo, lo estás matando – dijo Alaric con urgencia
  • Gema – dijo a su vez Brendan




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