Arzhvael (libro 11. La ira de los Dioses)

Cap. 39 Natchzhrer

 

A pesar de que la repentina llegada de su hermano había enfurecido a Ruslam, tenía problemas más urgentes y sería justamente Izek quien lo salvaría de tener que hacerle frente al asunto de forma inmediata, pues Ioan había no solo notado lo que tenía casi enfermos a los presentes, sino que él mismo no estaba mucho mejor, pero en verdad aquel sujeto, a su muy particular manera, profesaba amor por aquellos a los que consideraba su sangre, porque mandó a desalojar el salón antes de pedir las necesarias explicaciones, y aquella era una muestra de los discutidos sentimientos, ya que con aquello los demostraba por Izek al querer evitarle un mal rato.

  • Fuera todos – dijo, pero agregó – Tú no, kis – le dijo a Izek al verlo ponerse de pie para marcharse
  • ¿Eres sordo, McKenzie? – preguntó Ruslam
  • Quisiera serlo solo para no tener que escucharte
  • Entonces…
  • Entonces tú no tienes derecho a darle órdenes, pero estás obligado a obedecer las mías, así que quien se larga eres tú mientras que él se queda donde está – le dijo Nathaniel
  • Nath… – comenzó, pero no pudo concluir, porque Ioan lo empujó con tanta violencia que aterrizó al otro lado del enorme salón
  • La próxima vez que tu príncipe te de una orden y tú no obedezcas, voy a sacarte el corazón – lo amenazó Ioan

Si Iker y Nathaniel no hubiesen estado mirando a Ruslam, tal vez se habrían extrañado al ver la expresión de sorpresa de Izek, porque si el segundo no lo había hecho, él sí había recordado que apenas la noche anterior, Eve había dicho lo mismo casi palabra por palabra. Una vez que Ruslam se levantó y salió, Ioan miró a Iker primero.

  • No puedo decir que me alegre verte y habría esperado que una vez libre, volvieses a tu casa con tu familia
  • Lo que demuestra que no eres tan inteligente como te crees…
  • Iker – dijo Nathaniel, aunque Ioan no parecía molesto, sino sorprendido, y lógicamente Iker no le prestó ninguna atención
  • …porque gracias a ti, no tengo ni un hogar ni una familia
  • Los tienes, porque si la tuya no te quiere, este puede ser tu hogar y nosotros tu familia – le dijo Ioan mientras Iker emitía una risa helada
  • Sí claro, con lo que acabas de decir sigues demostrando poca inteligencia, porque no puedo considerar mi hogar a un lugar en el que soy un prisionero, ni una familia compuesta por unos desgraciados que tienen tantas ganas de matarme como yo a ellos

Para alivio de Nathaniel, Ioan decidió ignorar a Iker volviéndose hacia Izek.

  • ¿Qué te sucedió, kis? – le preguntó acercándose, pero apenas le colocó una mano en el hombro, la retiró y los chicos vieron que se había quemado

No era nada especialmente terrible, sino una ligera quemadura que sanaría casi de inmediato, pero Izek dobló una rodilla de nuevo agachando la cabeza.

  • Elnézést kerek, hersïv [1]
  • Olvídalo y solo dime lo que sucedió

Aunque inicialmente Nathaniel no había sabido a qué se refería Ioan, y solo Iker tenía una idea de lo que se trataba, el primero no demoró mucho en comprender, aunque no del todo, de modo que prestó atención, pero tendría que armarse de paciencia, porque si bien Izek hablaba poco, aquella sería la segunda vez que lo escuchase hablar tanto.

  • Cuando me ordenaste sacar y poner a salvo a Nathaniel, fui por él, pero nos encontramos con los hombres de Sindre

Por la expresión de Ioan se imaginaron con poca dificultad que ya él sabía aquello, pero les aclaró el por qué Izek había atacado a Sindre con espino cuando se suponía que él no tenía la autoridad de un miembro del Ellátás para ello, y que no solo fue por orden de Ioan, sino con la propia estaca de éste y que en ese momento estaba devolviéndole para continuar con su relato.

  • Cuando salimos, quedamos atrapados entre los berserkers que estaban afuera y los hombres de Sindre. Cuando intentaba apartar a Nathaniel, fui atacado por un berserker, pero después de eso, y aunque no estoy muy seguro de lo que sucedió, el descendiente de Thorheld nos arrastró a todos a Asgard.
  • ¡¿Qué?! – vociferó Ioan sobresaltando a Nathaniel – ¡Esos malditos desgraciados…!
  • ¡Ey! – exclamó Nathaniel – Uno de esos desgraciados es mi hermano
  • ¡¿Hermano?! ¡Por supuesto que no! ¡Son nuestros enemigos y…!
  • Lo serán tuyos, pero no míos, y podrías empezar a mostrarte agradecido, porque gracias a uno es que Izek aún vive – le dijo haciendo que Ioan elevase las cejas y mirase a Izek
  • Es verdad, Nathaniel quiso matarme y el berserker lo impidió

Aunque Ioan estaba verdaderamente confundido, terminó de escuchar el relato de Izek, así como todo lo sucedido cuando volvieron y lo que sucedido con Iker, lo que no contribuyó a despejar de ningún modo su confusión, y lo que sí hizo fue cuestionarse su buen juicio al transformar a aquel peligroso muchachito, algo que el muchachito percibió con claridad meridiana.

  • ¿Asustado? – preguntó, aunque no lo dejó contestar – Te advertí que no había sido buena idea, pues algún día te mataría




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.