Arzhvael (libro 11. La ira de los Dioses)

Cap. 45 Parientes

Si bien los arzhaelíes debían volver a su trabajo, a Elar se le había concedido un permiso especial debido a las lamentables condiciones en las que estaba.

Giulian, Amy y Dan, que en un principio había perseguido a Iván por dejar ir a Nat, finalmente quedaron divididos, porque si bien los dos hombres seguían furiosos, no dirían nada para no alterarlo, porque a pesar de lo anterior, ya Amy que estaba más tranquila y se había solidarizado con Iván, los había amenazado con cortarles la lengua si decían algo más.

En el caso de la generación siguiente, donde se encontraban los padres de Dreo y Vladi, éstos parecían en verdad incapaces de preocuparse por ellos y en su opinión quienes debían angustiarse si no lo estaban ya, eran los cretinos de Rejett, opinión que era compartida por la última generación.

Siendo que el día de la partida de los chicos, todos habían quedado muy afectados, Samantha pensaba ir ese día al hospital a ver a Garlan antes de ir a la sede, pero Alaric le avisó que ya lo habían dado de alta, de modo que cambió de rumbo y caminó hacia el comedor donde debían estar los chicos preparándose para salir, pero se detuvo al escuchar la voz de Daira tranquilizando a Elar, pero se quedó paralizada en la puerta cuando vio a Elar levantarse y mirar a Daira con ira.

  • ¡Tú puedes decir eso porque tienes a tus hijas en casa, no las amenaza ningún peligro salvo lo que podría sucederles por haberse enamorado de quienes lo hicieron!

Samantha sintió que algo muy afilado se clavaba en su corazón, sensación que se agudizó al sentir la mano de su hijo en el hombro.

Iván que había salido más temprano como siempre, se regresó al sentir la alteración, pero al dolor que sintió se añadiría la vergüenza al ver que Sam y Elijah estaban allí. Los demás y al ver correr a Elijah, se habían levantado y habían corrido tras él, de modo que alcanzaron a escuchar a Elar, y como cabía esperar, Arianell tuvo una pésima reacción, pero Elijah la había detenido, mientras que Daira solo reflejaba una gran tristeza, pero no por lo que había dicho Elar, sino porque entendía su angustia y su dolor. Iván había caminado hacia su mujer sujetándola y conduciéndola a su habitación, procediendo luego a tranquilizarla y dormirla.

  • No sabes cómo siento estarte haciendo pasar por esto, amor
  • Todos lamentamos esto, pero ella menos que nadie te culparía, Iván – dijo Sam dejándose ver y él se giró
  • Lamento también lo que dijo de…
  • Iván por favor, Mael y Eli…
  • Estamos en perfecta capacidad de entender, papá – dijo Mael que se había presentado con inmediatez

Una vez que tranquilizaron a Iván, los tres abandonaron la habitación, pero Mael notó lo preocupada que estaba Sam, así que antes de entrar al salón, la detuvo.

  • ¿Qué sucede, Nena?
  • Nada – dijo y él la miró con tristeza
  • ¿Ya no confías en mí?
  • No es eso Mael, es solo que todo esto…

Él no la dejó concluir y la abrazó mientras varios pares de ojos se centraban en Lizzy. Normalmente nadie prestaba atención a escenas como aquella incluido Giulian, pero ahora les parecía como mínimo peligroso y fue Gail, como siempre, quien lo pondría en palabras.

  • Aunque Lizzy no es una berserker, el cachorro debería recordar al menos que eso nunca ha sido un obstáculo para que ella lo sacuda

El individuo en cuestión se tensó y Samantha rio, aunque él no encontraba un motivo para ello.

  • Haces bien en preocuparte, porque a ninguna chica le gusta que su pareja vaya por ahí abrazando a otra – le dijo en voz baja, pues todos estaban en el salón esperándolos para salir
  • Nena, tú eres…
  • Una mujer, y así como tú enfureces hasta con tu propio hijo, a ella le asiste el mismo derecho

Mael captó no solo la mirada, sino la sonrisa burlona del mencionado hijo, y era en momentos como aquel, que Mael recordaba que la chica que tenía en brazos aparte de la madre de su hijo, era también una Douglas. No obstante, encontró prudente alejarse y acercarse a Lizzy.

Aunque era sábado, siendo que estaban en medio de una guerra, todos partieron hacia la sede, pero mientras cada uno se dirigía hacia sus escuadrones y esperaban que Iván llegase para participarles los últimos informes y a dónde debían dirigirse, Sam caminó hacia la arboleda encontrándose con Svan que se acercaba.

  • Hola Svan – le dijo y miró al hellighauk – Valk

Ella era la única que saludaba al hellighauk, algo que agradaba a Svan y le sonrió.

  • Hace frío, Nena – dijo quitándose el abrigo y colocándoselo
  • Gracias – dijo ella – ¿Svan, podrías hacer algo por mí?
  • Dime qué necesitas y está hecho
  • Quiero hablar con Zidan, pero no sé dónde está
  • Valk dice que no es necesario buscarlo




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.