Arzhvael (libro 11. La ira de los Dioses)

Cap. 58 ¿Qué?

 

En cuanto llegaron al hospital Samantha se informó con rapidez si había algún herido grave, pero el único era Erik y se fue derecha hacia donde lo tenían, y aunque ya Daira se estaba ocupando de su hijo, agradeció la ayuda de Samantha.

  • No te preocupes, Daira, va a estar bien – le dijo, pero como ella no contestó, insistió – ¿Daira? – preguntó al ver que una lágrima rodaba por la mejilla de la arzhaelí
  • Lo sé, es solo que… – Sam creyó entender y se acercó a ella
  • Siempre serán nuestros niños y…
  • No es eso – la interrumpió – es que estaba recordando el día que atacaron a Jonathan

Samantha hizo un registro rápido a su memoria y recordó el hecho, pero también recordó que Jonathan había estado mucho peor.

  • Afortunadamente Erik no resultó tan lastimado
  • Sí, pero en realidad lo recordé, porque siempre decimos que Aria es una copia de Jonathan y lo es, pero viendo a Erik en este momento, creo que es la primera vez que noto lo mucho que se parece a su padre
  • Y me preocuparía si no fuese así – escucharon al mencionado padre

Sam sonrió y se hizo a un lado para que Jonathan se acercase, pero mientras él acariciaba los cabellos de su hijo, ella notó que lo dicho por Daira era cierto; ellos estaban tan acostumbrados a que era Aria quien en todo punto y medida se parecía tanto a Jonathan que no habían notado que, al crecer, las facciones de Erik se habían definido más hacia la rama McKenzie, aunque sus ojos seguían siendo de un color indescifrable.

  • Gracias Sam, parece que constantemente tienes que estar salvándole la vida a un McKenzie
  • No digas tonterías, Jonathan, como le acabo de decir a Daira, Erik no resultó tan lastimado
  • Algo que pueden y deben agradecer a Jud – escucharon a Iker
  • ¿Qué?
  • Fue él quien despachó a los uzkys que lo atacaron y salvó las cabezas de Megan y de la antipática señorita Ditznik

Samantha y Jonathan sintieron deseos de reír la escuchar a Iker llamar antipático a alguien cuando él parecía el paradigma de la antipatía, pero siendo que no estaban protegiendo ni sus pensamientos ni sus emociones, Iker lo percibió de forma tan clara como si lo hubiesen expresado en voz alta.

  • Al menos yo tengo la excusa de lo que soy, aunque no necesito una, pero cuál es la de ella

Dicho esto, abandonó la habitación sin darles tiempo a decir nada suponiendo que quisiesen hacerlo.

  • Ese chico…
  • Disculpen – los interrumpió ahora Paul – ¿Daira, puedes venir un momento?

Sam pensó que tal vez había muchos heridos y requerían la ayuda de la arzhaelí, así que dejó a Jonathan con Erik y salió también.

  • ¿Qué sucede Paul? – preguntó Daira cuando salieron
  • Se trata de tu hija

Ni Daira tuvo ocasión de preguntar cuál de ellas, ni Paul de agregar nada más de forma inmediata, porque sintió como si una violenta fuerza lo hubiese golpeado, y aunque así había sido, no con la intención de lastimarlo, pues se trataba de Elijah y ahora tenía frente a él un par de esmeraldas que conocía bien y que lo trasladaron a su época como aspirante a Kriger.

  • ¿Qué dijiste?
  • ¡Elijah! – exclamó Samantha
  • Contéstame, Wilson
  • Déjalo respirar, Eli – dijo Sam con más suavidad

Elijah aflojó la presión, pero no lo soltó y Paul se apresuró a dar la información, pues sabía que el hijo distaba mucho del padre, y si el segundo, era peligroso en algunas circunstancias, el primero era mortal en casi cualquiera.

  • Elizabeth – dijo, aunque eso no mejoró el ánimo de Elijah
  • ¿Está herida? – preguntaron Samantha y Daira
  • No, pero… – comenzó, pero dejó la frase inconclusa y miró a Daira
  • ¿Pero qué? – preguntó Elijah sacudiéndolo
  • ¿Daira, podemos hablar un momento?
  • Escúchame, infeliz…
  • Ya basta, Elijah Daniel

Samantha dijo aquello en un tono que no solía utilizar con sus hijos muy a menudo y quienes más se lo habían escuchado eran los gemelos, de modo que fue más eso que la inútil fuerza que estaba ejerciendo en el brazo de Elijah, lo que hizo que él soltase a Paul.

  • Mamá…
  • Eli, si Paul quiere hablar con Daira, debes respetar eso
  • Pero Lizzy…
  • Dijo con claridad que no estaba herida
  • No, pero puede estar…
  • Como sea que esté, tendrás que esperar a que su madre, decida informarlo
  • ¡Madre!

Brendan que había escuchado todo el asunto, decidió intervenir, y no porque pensase que Elijah podía hacer o decir algo inapropiado a Samantha, pues no había nadie en todo el mundo menos inclinado a ello ni siquiera cuando había estado furioso, sino para acabar con la angustia de su hermano.

  • Eli, escúchame
  • Mi nombre es E-li-jah – silabeó, indicativo de que en verdad su ira era enorme
  • Bien, pero no necesitas hacer un escándalo para enterarte lo mismo, necio – le dijo mientras tiraba de él




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