Cap. 54 Alerta
Después que los chicos se habían hecho cargo de la parejita, Iker había regresado a Lorsii, se dirigió a la habitación que ocupaba cuando se quedaba allí y miró la cama con un sentimiento de nostalgia. En verdad le habría gustado poder dormir. Sin embargo, se sacó las ropas, se tendió en la cama e inició el proceso de relajación que era a lo máximo que podía aspirar siendo lo que era.
En ocasiones cuando hacía aquello, accedía al plano de los elementales y habitualmente mantenía largas charlas con Vali, mismas en las que recibía nuevos conocimientos, aunque Vali siempre le decía que solo estaba recordando; pero en otras, solo se quedaba en un estado parecido al sueño. En esta ocasión fue así, y aunque no supo cuánto tiempo había permanecido en ese estado, cuando abrió los ojos ya había claridad, de modo que se levantó, se aseó y bajó.
Se encontró a Vladi absorto mirando por la ventana, así que se acercó sin anunciar su presencia pues no era necesario entre ellos, pero se sorprendería mucho con la reacción del chico.
- ¿Buenos días? —dijo en tono de pregunta
- ¡Iker! —exclamó Vladi mirándolo con disgusto —¿Quieres matarme de un susto? —preguntó haciendo que Iker elevase una ceja —¿Dónde demonios estabas? Tenemos un problema aquí y tú te vas…
- No solo aquí tenemos problemas —lo interrumpió y procedió a contarle cómo estaban las cosas con Denielig
- ¡Deminos! —exclamó al más puro estilo Douglas —Tía Diandra va a matar a Lery
- Dudo que se lo permitan, pero, en cualquier caso ¿qué problema tenemos aquí? —preguntó y lo vio juntar las cejas
- Se trata de Lesra
- ¿Qué sucede con ella?
- Quiere marcharse
- Lo supongo, pero no veo por qué eso debería ser un problema
Vladimir lo miró como si le hubiese salido una cabeza al lado de la otra, algo que desde luego Iker no entendió, pero a continuación Vladi se lanzó en un disparatado discurso del que Iker solo sacó en claro que, por algún motivo, su primo consideraba peligroso que la Svártalfar regresase a su lugar de origen.
Iker era muy poco paciente, y aquel carnaval de incoherencias, exageraciones, o mentiras directas, ya había agotado la poca que poseía, así que se plantó frente a Vladimir sujetándolo por los hombros, pues había estado yendo de un lugar a otro como lo hacían todos los Cornwall cuando estaban alterados, aunque él no lo fuera en forma directa, y clavó sus ojos en los del chico ordenándole tranquilizarse. Después de eso, hizo un registro apresurado de sus memorias recientes intentando encontrar el motivo para aquella alteración, pero unos momentos después, ladeó la cabeza, juntó las cejas y lo soltó.
- Esto tiene que ser una broma
- Pues te aseguro que…
- Cierra la boca, necio
- Es mal asunto…
- Lo que sería mal asunto es que intentaras cualquier cosa conmigo —advirtió en el mismo tono helado con el que le acababa de hablar Vladi
- ¿Qué sucede contigo?
- La pregunta es al revés
- A ver, si quise golpearte, fue porque tú querías golpearme a mí
- Y sigo queriéndolo —reconoció Iker —¿Qué demonios sucede contigo, Vladimir Daniel? Hay miles de mujeres en el mundo, pero… ¿Lesra? ¿En serio?
- ¿De qué estás hablando?
- Hasta donde puedo recordar, el Vladimir que conozco es un sujeto inteligente que siempre sabía más de lo que le correspondía acerca de todo y de todos, así que se me dificulta creer que no hayas notado que todo tu drama no es por la seguridad de Lesra, sino porque no quieres que se vaya,, y no quieres, porque te gusta, lo que me hace dudar de tu cordura, porque aparte de que tiene una indecente cantidad de años más que tú y nada pueden tener en común, es, además, todo un portento de simpatía —puntualizó exhibiendo la misma escasez de simpatía que el objeto de discusión
Vladimir siempre había sido, como acababa de decir Iker, un individuo no solo muy inteligente, sino muy pragmático también, así que después de mirar a Iker por unos segundos, se giró, caminó hacia un sillón dejándose caer en él y se llevó un dedo a la sien. No obstante, como pasaban los minutos y no decía nada, la cuestionada paciencia de Iker se agotó de nuevo.
- Vladimir…
- Claro —lo interrumpió él —Y sin duda tienes razón. ¡Soy un imbécil!
- Estamos de acuerdo. Ahora voy a buscarla para regresarla a…
- ¡No!
- ¿Disculpa?
- No me entusiasma mucho la idea de tener que ir a verla a ese lindo lugar en el que vive
Iker abrió mucho los ojos, pero después se frotó la frente concluyendo que en verdad su primo había perdido la razón.
- Vladimir, suponiendo, y solo suponiendo —puntualizó —que tengas alguna intención con esta mujer…
- ¿Eres estúpido o qué? —lo interrumpió —Me acabas de hacer el enorme favor de sacudirme para ver lo que no había notado, así que…
- Sigue siendo una estupidez —lo interrumpió —¿Qué te hace pensar que ella va a prestarte alguna atención? —le preguntó y una sonrisa maligna se dibujó en los labios de Vladi, pero Iker en verdad no quería escuchar lo que seguramente escucharía —Bien, es tu cabeza y no la mía, pero, en cualquier caso, no puedes retenerla aquí en contra de su voluntad, eso se llama secuestro, genio
- Vamos, primo ¿Quién en su sano juicio prefería aquel horroroso lugar a uno como este, mucho más agradable?
- Sucede que, el horroroso lugar, es su hogar
- Mmmm…
- ¿Vas entendiendo?
- De entender… pues supongo que sí, pero ya se acostumbrará
- ¡Vladimir!