Arzhvael (libro 12. Amor en tiempos de guerra)

Cap. 62 Otro ataque

La información que acababa de darle Iván a Cailan, causó un tremendo shock en el elfo, porque después de unos segundos, estiró un brazo como intentando sujetarse, y sería Gamariel, que era quien se había acercado a saludarlo, la que intentó prestarle ayuda, pero Elijah se había movido con rapidez y lo condujo hasta un sillón.

Niove que se había quedado a cierta distancia con el resto de la guardia de Cailan, estaba más o menos en las mismas condiciones, pero a él lo sostuvieron sus compañeros.

A Iván le habría encantado poder decir algo que tranquilizara a Cailan, pero en realidad no podía, así que, aunque lo entendía, por primera vez no sabía qué hacer para ayudarlo. Con las cosas así, quien avanzó con decisión fue Samantha y se sentó al lado del conmocionado elfo.

Inicialmente no dijo nada, sino que se dedicó a equilibrar su energía, y una vez que lo consideró prudente, fue que comenzó a hablarle.

  • Cailan, no conozco bien al señor Vadik —y en este punto Darien esbozó una sonrisa pensando que su madre era la única que lo llamaba de aquel modo —pero sé que es un individuo muy leal, de manera que, sabiendo eso, estoy segura de que, si ama a Erskin, no le haría daño
  • ¡Es un vampiro! —exclamó el chico

Aunque Iván no solía prestar atención a quienes se expresaban con aquel horror de su raza, en ese momento experimentó un malestar que no le pasó inadvertido a Elijah, lo que hizo que saliera a flote su mal genio.

  • Escucha Galen, sabemos lo que es, pero lo que también sabemos, es que no todos los vampiros son un asco, porque quizá tú seas tan necio como para no haber notado que mi abuelo, es un vampiro y es el individuo que arriesga el cuello por todas las criaturas incluyendo las de tu raza —dijo en tono peligroso

Cailan enrojeció y compuso expresión de pena, tanto por su exabrupto, como por el hecho de estar perfectamente al tanto de lo dicho por Elijah, así que miró a Iván sintiéndose estúpido.

  • Disculpe mi grosería, señor Natchzherer

Aunque en esta ocasión en verdad le había afectado el comentario de Cailan, Iván intentó una sonrisa para tranquilizarlo.

  • Y no quisiera molestarlo, pero… ¿Sabe usted dónde puedo encontrarlos?

A pesar de que hasta hacía un momento, nadie conocía la situación, de lo que sí tenían una idea era de dónde podían estar, pues sabían que si Izek no estaba allí, tenía que estar en Lorsii, pero como Iván no dijo nada de froma inmediata, nadie lo hizo y Cailan pensó con desaliento, que quizá su hermana había sido llevada nuevamente a Rejett. Samantha había estado aplicándose con los centros nerviosos de Cailan, pero en verdad estos estaban muy alterados, y al pensar el lo último, se alterarían mucho más.

  • Señor Natchzherer, entiendo que no tiene ninguna relación con su raza, de modo que no le pido que me acompañe, solo que por favor me indique cómo llegar a Rejett
  • Ni siquiera te dejarían acercarte —le dijo él

Esto era algo que al menos Dan y Giulian sabían, pues cuando ellos habían ido a hablar con Ioan, muchos años atrás, los habían detenido incluso antes de que pudiesen ver el castillo. Y en el caso de los chicos, habían aparecido más cerca, pero separados de la estructura por un largo puente rodeado de un foso, sin embargo, lo más probable era que ni eso les hubiese servido mucho de no haber sido por el hecho de que dentro se estaba llevando a cabo un feroz enfrentamiento y no había guardias externos.

  • Pero tengo que intentarlo —insistió Cailan —necesito ver a mi hermana
  • Entiendo, pero no es necesario que vayas a Rejett, porque ellos no están allí. Sin embargo, puedo conducirte hasta donde se encuentran —le dijo Iván

Si bien la expresión de Cailan seguía siendo de angustia, era también evidente su alivio al saber que su hermana no estaba en el lugar que casi la había matado.

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Mientras lo anterior sucedía en Averdeen, en Lorsii Nat les refería a los que estaban allí, las novedades que ya Iker había informado a Lesra, así que esta miraba con atención a Erskin que se había levantado y miraba a Nathaniel con los ojos muy abiertos.

  • ¡¿Cómo has dicho?!
  • Galen, ya tu voz es bastante irritante sin necesidad de que grites —le dijo Iker sujetándola por los hombros —Y tú no te muevas, Vadik
  • Entonces quítale las manos de encima —respondió éste en tono helado
  • Vamos a calmarnos —intervino Nathaniel —Suéltala, Iker —agregó —Y tú cálmate, Izek

Si bien Iker no solo soltó a Erskin, sino que se alejó, no podía dejar de fastidiar, así que miró a Izek y una sonrisa burlona se dibujó en sus labios.

  • Eres muy necio, Vadik, porque has sido testigo, desde hace años, de lo mucho que tu querida elfa me fastidia

Nathaniel se frotó la frente como solía hacerlo su padre, mientras se preguntaba por qué razón Iker se empeñaba en ser tan desagradable, porque entre otras muchas cosas, al menos él sabía que, por mucho que se quejara, o se peleara con Erskin, y aunque ella quisiera quitarle la cabeza un día sí y otro también, la relación de afecto entre ellos era innegable.

  • Erskin —continuó Nat —no tengo muy claro cómo o por qué sucedió esto, pero…
  • Porque mi señor Ahearn nunca ha estado de acuerdo con las ideas de ningún Björn, como no lo hemos estado ninguno de los Redwan —lo interrumpió Lesra
  • ¿Ninguno? —preguntó Megan —¿Y por qué nos atacaban entonces?
  • Los arqueros estaban obligados a seguir órdenes, pero dudo mucho que algún Redwan haya hecho algo más allá de defenderse




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