Arzhvael (libro 12. Amor en tiempos de guerra)

Cap. 64 Despedida

Después de asegurarse que todos los que habían resultado heridos, estaban tan bien como podían estar, Iván informó a los miembros de la Orden lo sucedido en Ylwyn, y una vez acordado que serían los integrantes del escuadrón de Alaric quienes asistirían al funeral en representación de la Orden, volvió a casa.

Sin embargo, para lo que no estaban preparados, al menos los más jóvenes, era para enterarse que quien había fallecido había sido Erestor. Aunque aquel individuo no les había sido simpático a ninguno de ellos, y con Elijah había sido directamente desagradable y hasta violento, era él quien parecía más afectado con la noticia.

  • No es que me alegre, pero vamos hermano, ese sujeto te detestaba —dijo Derian
  • Tampoco yo lo quería a él, pero…
  • Elijah, sabes que no somos berserkers ¿no? —se quejó Darien con fastidio por el silencio

Elijah miró a todos los presentes y juntó las cejas, aunque no estaban muy seguros si aquel gesto de molestia era por lo que se discutía, o porque se habían encontrado con Jud al regresar a casa y en aquel momento éste se encontraba no solo sentado al lado de Arianell, sino que tenía en brazos a Ari.

  • ¿Todos aquí han olvidado que ese infeliz era el esposo de Ella?
  • ¡Demonios! —exclamaron los dos pares de gemelos al unísono

Con aquella expresión quedaba claro que en efecto lo habían olvidado, suponiendo que todos lo hubiesen sabido.

  • Abuelo, supongo que no tendrás problemas con que yo vaya con Alaric ¿no? Porque como acabo de decir, por mal que me cayera él, y lo hacía, quiero estar con Ella

Tanto Iván como Samantha lo entendieron, mientras que Mael y Giulian no tanto, el primero porque no había olvidado que la hermana de aquel sujeto era la que había envenenado a Elijah, aunque fuese sin intención; y el segundo, porque aparte de lo anterior, recordaba también que la muchachita aquella había tenido la intención de desplazar la culpa hacia Elijah cuando se vio atrapada. No obstante, tanto los anteriores, como los más jóvenes, sintieron la fuerte corriente de energía negativa, pero a diferencia de sus padres, como ellos sabían sin posibilidad de error de dónde procedía, habían girado las cabezas en dirección a Aria e incluso algunos, introdujeron las manos en sus bolsillos o se las llevaron a sus botas para hacerse con sus canalizadores en caso de que la volátil Arianell decidiese emprenderla en contra de Elijah.

Lo último lucía bastante probable, porque Aria se había puesto de pie y sus ojos casi echaban chispas.

  • ¡¿Qué sucede contigo, Elijah Daniel?!

Más que una pregunta, aquello fue un grito en toda la regla, lo que hizo que los Berserkers, padre e hijo, así como Iván, compusiesen expresión de disgusto.

  • ¿Nell? —preguntó Jud poniéndose de pie también
  • No te metas —le susurró Ares
  • ¡No tienes que ir a ninguna parte! —dijo la chica ahora
  • ¿Podrías dejar de gritar, Aria?
  • ¡No se me da la gana!
  • Bien, pero no entiendo por qué lo estás haciendo, en cualquier caso

Los chicos se miraron y pensaron que el único que podía no saberlo era él, pues para ellos estaba clarísimo. Y para sorpresa de Mael, Lizzy apoyó a su hermana.

  • Yo estoy de acuerdo con Aria
  • ¿En qué exactamente?
  • No seas necio Elijah…
  • Tú tampoco te metas, Lizzy —la interrumpió Aria apartándola con escasa delicadeza

Mael estaba tan sorprendido como Elijah, aunque por diferente motivo, pues en su caso, lo que le extrañaba, era que su mujer estuviese apoyando a la desquiciada Arianell.

La parejita se enfrascó en una inútil, irritante y habitual discusión, hasta que Aria pareció hartarse, para beneficio de todos, y estampó a Elijah contra una pared, acercándose y apuntpandolo en forma amenazante.

  • ¿Crees que soy estúpida? Es posible que tu amiguita haya estado casada con ese elfo, pero sabemos, o al menos yo lo sé, que suspiraba por tu excepcional anatomía, y ahora que no tiene un marido al que no quería, ni creas que me voy a sentar a ver cómo intenta sacarte de mi cama para meterte en la suya
  • ¡Arianell!

Los chicos aun no entendían cómo era que todavía a estas alturas, Elijah podía alterarse, o avergonzarse por lo que dijera Aria, mientras que Jonathan lo que estaba pensando era en la suerte de que Daira no estuviese presente, porque como de costumbre, la cruda franqueza de su hija la habría alterado mucho.

Finalmente, quien lograría, no sin mucho esfuerzo, llevar algo de tranquilidad a la alterada pareja, sería Samantha, pero como de ningún modo Elijah iba a cambiar de opinión, terminarían por ir todos quisieran o no, y cabe destacar que la gran mayoría no quería, pero como dijo Darien, era preferible un mal rato, que tener que recoger a Elijah o a la desdichada elfa con una cucharilla.

Cuando la enrome, e improvisada comitiva llegó a Ylwyn, dejaron que Alaric hablase, pues, en cualquier caso, nadie sabía que el permiso para entrar en una ocasión como aquella, hacía parte de un ritual, y aunque prestaron atención, nadie entendió lo que Alaric decía.




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