Arzhvael (libro 4. Nueva Vida)

Cap. 19 Douglas vs. Douglas

 

Giulian llevaba varias semanas intentando olvidar todo lo sucedido, pero había fracasado lastimosamente. Inicialmente había intentado convencerse de que todo aquello había sido un gran error motivado al tiempo que llevaba solo, después de todo él no se había caracterizado por ser un santo precisamente, pero con todo lo ocurrido, las chicas habían sido excluidas de su lista de prioridades, de modo que se dedicó a salir todas las noches, pero el remedio había resultado peor que la enfermedad. Cada vez que veía una cabellera negra corría hacia ella aun sabiendo que no vería el rostro que esperaba. Ninguna era Sam y ninguna despertaba el suficiente interés como para pasar de una corta conversación de la que intentaba salir lo más a prisa posible. De modo que finalmente tuvo que rendirse ante la evidencia, se había enamorado como un desgraciado de su ahijada y ni siquiera se había dado cuenta de cómo sucedía.

A partir de entonces comenzó una intensa lucha consigo mismo, y si bien no había conseguido su objetivo que era olvidar, al menos había sedado un tanto su dolor, pero eso fue hasta que le llegó la fatídica carta de Amy.

Querido hermano:

Llevas mucho tiempo fuera, te echamos de menos. Aunque falta tiempo, esperamos que para tu cumpleaños estés en casa. Además, estamos seguros que te gustaría conocer al novio de Samantha, es…

Pero él no se había enterado de nada más, se había quedado anclado en la frase… “el novio de Samantha…” El mundo se derrumbó a su alrededor y la escasa paz mental que con tanto esfuerzo había logrado conseguir se fue al traste. Fue como echar sal en una herida abierta. La sola idea de imaginarla en otros brazos, o de que otro hombre besara sus labios, lo hacía sentir enfermo. No había nada qué hacer, ella se había metido bajo su piel, se había colado en su sangre y se había clavado en su corazón que aún seguía sangrante.

Enloqueció, tenía verdaderos deseos de matar y sabía muy bien a quién. Pasó días bebiendo hasta que su cuerpo no resistió más, y en un pequeño momento de lucidez llamó a Willow. Gracias a los cuidados del Nisser logró sobrevivir. Cuando despertó y se miró al espejo, no reconoció al extraño que le devolvía la mirada. Sus ojos estaban vacíos y sin vida, necesitaba hablar con alguien, pero ¿con quién? Sin embargo, su mente le dio la respuesta de forma casi inmediata y envió el mensaje. Una hora después estaba en un local del centro comercial.

  • Hola, gracias por venir – dijo con voz apagada
  • Hola Giulian

Aderyn había pensado decirle una serie de palabras fuertes apenas lo viese, pero al ver al hombre consumido que tenía frente a sí, solo pudo abrazarlo.

  • Salgamos de aquí – le dijo él

La arrastró hacia un café en algún lugar del mundo firbolg y Aderyn se quedó observándolo durante algunos minutos. Estaba ojeroso, había perdido peso y la tristeza se le salía por cada centímetro de la piel. Después que el mesero les sirvió, ella se decidió a hablar.

  • ¿Por qué lo hiciste?
  • ¿A qué te refieres?
  • ¡Vamos Giulian! – dijo molesta – Tú me llamaste, y si lo hiciste fue porque pensaste que yo lo sabía todo. Bien, así es, así que no intentes contarme mentiras.
  • ¿Qué otra cosa podía hacer, Aderyn? – preguntó con desesperación
  • Quedarte y enfrentar la situación, por ejemplo.
  • ¿Es que no lo entiendes?  Esa niña podría ser mi hija, es…
  • Como se lo dije a ella te lo digo a ti, podría, pero no lo es. En cuanto a lo de niña, debes estar muy ciego si piensas eso ¿O es que acaso te lo pareció la última vez que la tuviste en tus brazos?

Giulian se quedó helado, pero si tenía que responder con honestidad, debía decir que no, porque había tenido en sus brazos a una mujer a la que había besado con pasión y que había respondido de igual manera, de modo que Samantha era una mujer en todos los sentidos.

  • ¿Te imaginas la reacción de Dan? Él y Amy son como mis hermanos, por no hablar de Iván que con justificada razón querría matarme después de lo que yo le hice a él por esto mismo. No Aderyn, la vergüenza…
  • ¿Vergüenza? Si te da vergüenza lo que sientes, entonces no la mereces – lo interrumpió irritada
  • No es lo que siento, Aderyn, es la situación. Yo juré amarla y protegerla –   dijo mostrando el tatuaje en su mano – no…  
  • A ver – lo interrumpió de nuevo – deja de decir estupideces y contéstame algo ¿Tú la amas?
  • ¡Claro que la amo! Es por eso…
  • Entonces, si juraste amarla y protegerla, y acabas de decirme que la amas y me consta que no has dejado de protegerla ¿A qué parte del juramento exactamente has faltado? 

Él la miró con incredulidad preguntándose cómo podía ella reducir a tan poco todo lo complicado del asunto.

  • Giulian, tenías que haberte quedado y luchar por su amor – le dijo en el mismo tono que se utiliza para explicar algo a alguien muy corto de luces
  • Ella es solo una niña – insistió aun sabiendo lo inadecuado del argumento – estaba seguro que pronto se olvidaría de toda esta locura, que se daría cuenta de que solo había sido una ilusión y ya lo ves, tenía razón. Está…está… – pero no lograba que las palabras salieran de su boca.
  • Giulian Cornwall – dijo la chica ya decididamente molesta – eres un imbécil y un cobarde. La dejaste cuando apenas estaba descubriendo su amor por ti, le destrozaste el corazón. Le ha costado mucho tratar de seguir con su vida sin que los demás notaran que se estaba muriendo por dentro – y decidió que tal vez si presionaba un poco Giulian quizá reaccionaría – ¿Qué pretendías que hiciera? ¿Que esperara toda la vida a ver si a ti se te ocurría volver algún día? Pues déjame decirte que a mí me parece muy bien que haya decidido aceptar a alguien como Casander que de verdad la ama y está dispuesto a darlo todo por ella – concluyó mintiendo descaradamente, ya que ni por un momento pensaba que Sam pudiera estar haciendo lo correcto.
  • ¡Yo también la amo, Aderyn! –  dijo furioso y dolido – Y también estoy…
  • ¡Pues demuéstralo! – le gritó la chica para luego levantarse y dejarlo ahí plantado sintiéndose miserable




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