Arzhvael (libro 8. Razas)

Cap. 46 Quinto año

 

Cuando los alumnos de Develieng regresaban a sus casas, partían a primera hora de la mañana y arribaban cerca de las seis de la tarde. Sin embargo, en esas ocasiones y desde el amanecer, Giulian tenía verdadera prisa por irse y Sam a duras penas podía sujetarlo hasta mediodía, de manera que siempre llegaban con mucha antelación a la terminal. No obstante, sucedía todo lo contrario cuando los niños debían marchar de nuevo a la escuela como estaba ocurriendo aquel día.

  • Giulian Alexander, si no te presentas aquí ahora mismo, nos iremos sin ti

El mensaje de su mujer hizo que Giulian arrugase el entrecejo, pero también que se diese prisa por bajar y cuando lo hizo, miró mal a Sam y sujetando las manos de sus hijas se encaminó al Dver con aspecto de querer golpear a alguien.

Aquel día la terminal ya estaba muy concurrida cuando ellos llegaron y enseguida los amigos de los chicos comenzaron a acercarse, entre los que venían los elfos y Sam le lanzó una mirada de advertencia a Giulian cuando éstos se acercaron a sus hijas. Sin embargo, Garlan era otro asunto y envió a Iriael a paseo cuando intentó acercarse a Gema.

  • Emplea tu tiempo en despedirte de tu familia, niño y déjanos a nosotros en paz

El chico se disculpó y se marchó muy apenado, después de lo cual Gema se volvió hacia su padrino con muy mala cara.

  • ¿Qué te sucede padrino? Iriael solo vino a saludar
  • Ya tendrá oportunidad de saludarte todo lo que quiera cuando yo no lo esté mirando
  • Eso no contesta mi pregunta  --  dijo ella y Garlan compuso peor cara aun
  • Pues que mientras usted esté conmigo, señorita, ningún cretino infeliz va a venir a robármela ¿está claro?
  • Ah sí, muy claro, pero resulta que el cretino infeliz me gusta mucho y es…

Pero Garlan parecía haber dejado de escucharla y tanto Samantha como Daira que eran las que estaban escuchando, pensaron que en realidad el individuo tenía aspecto de estar muy enfermo mientras Gema seguía exponiendo sus razones.

  • … así que es muy grosero de tu parte tratarlo de ese modo, padrino  --  concluyó la niña, pero como Garlan no contestaba  --  ¿Padrino?

Sin embargo, Garlan siguió sin contestar y en lugar de ello se enderezó y comenzó a alejarse. Sam se acercó a Gemdariel y tomó su mano mientras le transmitía un urgente mensaje a Daira.

  • Daira detenlo

No obstante, la Arzhaelí le hizo un apresurado gesto negativo con la cabeza y gesticuló un yo no, para luego girarse hacia donde estaba Jonathan.

  • Mami, mi padrino…
  • No te preocupe amor, ya regresa 

Entre tanto el mencionado padrino había llegado hasta el grupo de elfos y había puesto la mano sobre el hombro de Iriael que ahora se volvía con expresión de extrañeza.

  • Escúchame muchachito, si por algún motivo estás pensando tonterías con relación a Gemdariel, te sugiero pensarlo mejor, porque de lo contrario podrías encontrarte en una situación sumamente peligrosa

De todos los Faelvir, Iriael era quizá el más tranquilo después de Alcarin, era amable, sosegado y muy simpático, pero este individuo seguía siendo un Faelvir, príncipe de su raza y ciertamente poco acostumbrado a aceptar de buenos modos ser amenazado o maltratado de ninguna forma, de manera que la expresión de extrañeza se tornó en una de fría y profunda ira al escuchar a Garlan.

  • Suponiendo que tenga usted algún derecho sobre Gemdariel, y aunque eso podría justificar su preocupación, no justifica de ninguna manera el trato que me está dando. Por otra parte, y aunque ciertamente no tengo por qué darle explicaciones, mis intenciones no pueden ser otra cosa que honestas. Y por último, le queda muy grande amenazar a un príncipe de mi raza  --  concluyó con serenidad, pero con toda la arrogancia propia de su sangre
  • Me trae sin cuidado quién seas niño, y harías bien en atender a lo que digo. Sé perfectamente que ustedes tienen por costumbre comprometer a los niños incluso antes de que hayan nacido, de manera que sí eres el príncipe que dices ser, ya lo estarás, de modo que aléjate de Gemdariel, porque si ella derrama una sola lágrima por tu causa, te juro que puedes ser el emperador del universo, pero no tendrás tiempo ni de arrepentirte

Ya Alcarin se había movido con la intención se intervenir, pero en cuanto Garlan terminó de hablar, les dio la espalda y se alejó, de manera que Alcarin sujetó a Iriael por un brazo y lo apartó del grupo.

  • ¿Qué esta sucediendo, Iriael?
  • Que ese desgraciado se creyó con derecho a amenazarme  --  dijo el chico destilando veneno
  • ¿Hiciste algo que ofendiese de alguna manera al Arzhaelí?
  • ¡No!  --  exclamó el chico  --  A menos que se considere una ofensa mi amistad con Gema y en ese caso tú estarías incurso en el mismo delito, puesto que eres amigo de la señorita McKenzie, y si no ando muy equivocado, quieres algo más que amistad.

La expresión de Alcarin se tornó pétrea y su primo debió entender que había cometido un serio error, porque inmediatamente se disculpó.




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