Arzhvael (libro 8. Razas)

Cap. 49 Acuerdos

 

A pesar de que todo lo dicho por Athro era muy interesante, importante o ambas cosas, Garlan por ejemplo, no veía cómo aquello iba a ayudarlos a resolver el actual estado de cosas. Sin embargo, y de forma poco usual en él, guardó prudente silencio y siguió escuchando.

  • Si la memoria no me falla, hace poco más o menos quinientos cincuenta años, nos vimos en una situación similar, con el agravante de que un vampiro especialmente peligroso y con muy escaso intelecto, secuestró a una princesa elfa, teóricamente, porque se había enamorado de ella. No obstante, con posterioridad se sabría que eso era imposible debido a que el mencionado individuo era un vampiro transformado y así como pierden la mayoría de sus funciones vitales, también pierden su capacidad para amar, de modo que si bien podía sentirse atraído por la criatura en cuestión, el amor no entraba en la ecuación. El concejo elfico inició las gestiones para recuperar a la joven elfa, pero en principio nunca ha sido fácil entenderse con los vampiros, y por otra parte el sujeto que secuestró a la princesa cometió el mayor de los errores al intentar transformarla con las inevitables consecuencias. Esto hizo que por primera vez en la historia, los elfos formasen una alianza con los berserkers y los arzhvaels para enfrentar a los vampiros, lo que desembocó en una guerra muy larga que dejó una inaceptable cantidad de víctimas fatales. Sin embargo, la población vampírica se vio tan diezmada como las nuestras y finalmente aceptaron firmar un acuerdo donde se comprometían a dejar de atacar tanto a la población elfica como a la arzhvael, no así a los berserkers a los que por algún motivo y suponemos que relacionado con las viejas leyendas, no consideraban dignos de su confianza. El acuerdo tampoco incluía un compromiso de su parte con relación a los magos y a los firbolgs, ya que argumentaron que necesitaban alimentarse, aunque sí se comprometieron a no matarlos en el proceso. Sabíamos que era un riesgo, pero si ya habíamos conseguido que se sentasen en una mesa de conversaciones, esperar más habría sido iluso.
  • Tal vez suene muy mal  --  dijo Garlan  --  ¿Pero por qué simplemente no acabaron con todos ellos?
  • Señor McEwan, es posible que en aquel momento la balanza estuviese inclinada a nuestro favor, pero no estábamos más cerca de extinguirlos a ellos de lo que estuvieron ellos de extinguirnos a nosotros. Pero asumamos que hubiésemos tomado el riesgo y hubiésemos continuado con aquella cruenta lucha, eso solo habría causado más pérdidas y en el caso de que hubiésemos logrado extinguirlos, en la naturaleza todo obedece a un equilibrio y estamos regidos por la ley de la dualidad  --  esto despertó un recuerdo en la memoria de Sam que ya había escuchado aquello antes  --  así como hay luz hay oscuridad, y siempre habrá tanto bien como mal, así que la energía negativa posiblemente habría creado otras criaturas iguales o peores que ellos, de modo que nos dimos por satisfechos con que firmasen el acuerdo donde se comprometían al cese de hostilidades, aunque los elfos exigieron además, la muerte del asesino de la princesa, y como Ioan Natchzhrer no se opuso y él mismo mató al susodicho, eso puso fin a casi cincuenta años de lucha ininterrumpida.

Los dos Natchzhrer presentes no tenían especiales motivos para sentirse felices en aquel momento, pero Iván tenía más éxito en disimular su malestar que Gail.

  • Entiendo todo eso  --  dijo Delos  --  y quiero aclarar que personalmente pienso que Iván es un inmejorable individuo, y aunque tal vez no seamos los mejores amigos lo respeto, lo admiro y pienso que somos afortunados al contar con él, pero su sola presencia habla a gritos de que este sujeto rompió el acuerdo hace mucho tiempo ¿no? De modo que mi pregunta es ¿por qué no se le persiguió cuando lo hizo?
  • Porque en realidad no rompió el acuerdo, o al menos ninguna de sus cláusulas, porque la madre de Iván se enamoró de Ioan, así que no hubo delito  --  dijo Eowaz

Aunque nadie allí incluido el mismo Iván, podía entender cómo una mujer podía haberse enamorado de un monstruo como Ioan Natchzhrer, no estaban allí para discutir eso.

  • Cuando se firmó el acuerdo, el mismo incluía que los vampiros tuviesen representación en el concejo al igual que los elfos y los berserkers, así que cada vez que se salían de la línea, Ruslam Vadik que era el delegado por los vampiros, llevaba el mensaje a Ioan y el asunto se corregía. Sin embargo, cuando hace cincuenta años Evarig desapareció y en cuanto los Rozenweigg supieron la razón, elevaron la queja al concejo y éste a su vez citó a Ioan a través de Ruslam. Ioan se presentó y dijo que ella se había ido por propia voluntad y que no había sido obligada ni coaccionada de ninguna forma, algo que lógicamente los Rozenweigg no estaban dispuestos a creer, de manera que se le pidió a Ioan que trajese a Evarig ante el concejo. Como cabía esperar el individuo montó en cólera argumentando que nadie tenía derecho a poner en duda la palabra de un príncipe. Afortunadamente el presidente del concejo de entonces era un hombre muy paciente y con un gran poder de convencimiento, ya que entendérselas con un sujeto como Ioan no es tarea fácil y él lo logró. Ioan se presentó con Evarig y escucharon de sus propios labios que amaba a Ioan y que no pensaba regresar con su familia. Aunque siempre subsistió la duda de que Ioan estuviese manipulando su mente, nunca podría probarse y eso trajo como consecuencia la ruptura de las relaciones entre los vampiros y los arzhvaels, de modo que Ruslam dejó de asistir a las reuniones del concejo y se perdió el contacto.  Sin embargo, y aunque han dado problemas, en todos estos año no se había presentado nada como lo que está ocurriendo ahora  --  concluyó Eowaz




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