NAMJOON
La madrugada se extendía sobre Seúl como un manto de seda gris cuando Namjoon finalmente encontró lo que buscaba. Durante horas, sus dedos habían volado sobre el teclado, rastreando transferencias financieras, descifrando cuentas offshore, siguiendo el rastro de dinero que llevaba a la verdad.
Y ahora, la tenía frente a sus ojos.
— Maldita sea — murmuró, su voz apenas un susurro en el silencio de su oficina.
El nombre en la pantalla era uno que no esperaba. Uno que le provocó una mezcla de ira y traición que no había sentido en años. Pero antes de poder procesar la información por completo, un ruido lo alertó. Pasos. En el pasillo exterior.
Namjoon cerró la tableta con un golpe seco y se levantó de su silla, su mano deslizándose hacia la pistola que siempre llevaba consigo. La puerta se abrió lentamente, y una figura emergió de las sombras.
— No te alarmes — dijo una voz conocida.
— Soy yo —
Namjoon relajó la mano, pero no del todo.
— Hoseok — dijo, su voz cortante.
— ¿Qué haces aquí a esta hora? —
Hoseok entró en la oficina con su andar pausado, su rostro inusualmente serio. La sonrisa que siempre lo acompañaba había desaparecido, reemplazada por una expresión de preocupación profunda.
— No podía dormir — respondió.
— Y vi tu luz encendida desde el pasillo. ¿Qué estás haciendo? —
Namjoon lo observó durante un largo momento, evaluando si debía compartir la información que acababa de descubrir. Era un riesgo, pero si no podía confiar en sus hermanos, no podía confiar en nadie.
— Encontré al topo — dijo finalmente.
Hoseok dio un paso adelante, sus ojos abriéndose con sorpresa.
— ¿Quién es? —
Namjoon guardó silencio, sus dedos tamborileando sobre la superficie de su tableta.
— No puedo decírtelo aún — dijo.
— Necesito confirmarlo. Necesito más pruebas —
— ¿Pero tienes una sospecha? — insistió Hoseok.
Namjoon asintió lentamente.
— Sí. Y si estoy en lo cierto, es alguien que está más cerca de nosotros de lo que imaginamos —
El silencio que siguió fue pesado, cargado de implicaciones no dichas.
— ¿Qué vas a hacer? — preguntó Hoseok.
— Voy a tenderle una trampa — respondió Namjoon.
— Y cuando caiga, vamos a tener la prueba que necesitamos para desenmascararlo —
Hoseok asintió, pero en sus ojos brilló algo que Namjoon no pudo identificar. Inquietud. Miedo. O quizás algo más.
— Ten cuidado, Namjoon — dijo.
— Si el topo descubre que estás tan cerca, te convertirá en su próximo objetivo —
— Lo sé — respondió Namjoon.
— Por eso necesito que confíes en mí. Y que no le digas nada a nadie. Ni siquiera a los otros —
Hoseok lo miró fijamente durante un largo momento, y luego asintió lentamente.
— Está bien — dijo.
— Confío en ti —
Y antes de que Namjoon pudiera responder, Hoseok se giró y salió de la oficina, dejándolo solo con el peso de su descubrimiento y la certeza de que la tormenta estaba más cerca que nunca.
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JIMIN
El gimnasio del club estaba vacío cuando Jimin llegó. Las luces estaban apagadas, y solo la tenue claridad del amanecer que se filtraba por las ventanas iluminaba el espacio. Se había despertado con el corazón acelerado, con la imagen de Mina grabada en su mente, y sabía que no podría descansar hasta sentir el peso de sus puños contra un saco de boxeo.
Pero cuando entró, no estaba solo.
— ¿No puedes dormir? — preguntó una voz desde la oscuridad.
Jimin se giró y encontró a Mina sentada en una de las bancas, con una botella de agua en la mano y el cabello recogido en un moño desordenado. Llevaba ropa deportiva, y su rostro estaba iluminado por la luz tenue del amanecer.
— Podría preguntarte lo mismo — respondió Jimin, acercándose.
— ¿Qué haces aquí? —
— Necesitaba despejar la mente — dijo ella.
— Y este lugar es el único donde puedo estar sola —
Jimin se detuvo frente a ella, sus ojos encontrando los de Mina.
— ¿Y por qué necesitas despejar la mente? —
Mina guardó silencio durante un momento, sus dedos jugueteando con la botella de agua.
— Porque — dijo finalmente.
— Todo esto se está volviendo más complicado de lo que planeé. Y no sé si estoy preparada para lo que viene —
Jimin sintió una punzada en el pecho. Había algo en la vulnerabilidad de Mina que lo desarmaba por completo.
Editado: 20.09.2026