NAMJOON
El sol se alzaba sobre Seúl cuando Namjoon recibió la llamada que cambiaría todo. Su teléfono vibró sobre la mesa de su oficina, y al contestar, la voz al otro lado de la línea era tensa, urgente.
— Namjoon, soy Kang Doyun —dijo el hombre.
— Tengo información sobre el Rey de Espadas. Pero necesito verte. Ahora —
— ¿Dónde? — preguntó Namjoon, su mente ya trazando rutas y estrategias.
— El almacén abandonado en el distrito de Yongsan. El que solía pertenecer al Rey de los Ases. Ven solo —
La llamada se cortó antes de que Namjoon pudiera responder. Se quedó mirando el teléfono, su mente procesando la información. Kang Doyun había sido una fuente confiable hasta ahora, pero el hecho de que quisiera reunirse en un lugar tan específico, tan cargado de historia, lo ponía en alerta.
Pero si había una oportunidad de encontrar al Rey de Espadas, debía tomarla.
— ¿Qué pasa? — preguntó Jungkook, apareciendo en la entrada con una taza de café en la mano.
— Kang Doyun quiere verme — respondió Namjoon, guardando el teléfono en su bolsillo.
— Dice que tiene información sobre el Rey de Espadas —
— ¿Vas a ir? —
— Sí —
— Entonces voy contigo — dijo Jungkook, su voz firme.
Namjoon negó con la cabeza.
— No. Dijo que fuera solo —
— ¿Y confías en él? — preguntó Jungkook, sus ojos fijos en los de su hermano.
— No del todo — admitió Namjoon.
— Pero si hay una oportunidad de encontrar a mi hermano, tengo que intentarlo —
Jungkook guardó silencio durante un momento, y luego asintió lentamente.
— Está bien — dijo.
— Pero si no regresas en dos horas, iremos a buscarte —
Namjoon sonrió, una sonrisa que no llegaba a sus ojos.
— No te preocupes — dijo.
— Volveré —
Y antes de que Jungkook pudiera responder, Namjoon salió de la oficina, dejando a su hermano con el peso de la preocupación y el latido acelerado de su corazón.
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EL ALMACÉN ABANDONADO
El almacén en el distrito de Yongsan era un esqueleto de metal y hormigón, un monumento a un pasado que Namjoon prefería olvidar. Ahí, el Rey de los Ases había construido su imperio, y ahí, su padre había muerto.
Namjoon entró con sigilo, su mano cerca de la pistola que siempre llevaba consigo. El interior estaba en penumbras, iluminado solo por la luz que se filtraba a través de las ventanas rotas. El olor a polvo y humedad llenaba el aire.
— Kang Doyun — llamó, su voz resonando en el espacio vacío.
— Estoy aquí —
El silencio fue su única respuesta durante un largo momento. Luego, pasos. Una figura emergió de las sombras, pero no era Kang Doyun.
Era un hombre más joven, de rostro afilado y mirada calculadora. Vestía un traje negro impecable, y en su mano sostenía una pistola que apuntaba directamente al pecho de Namjoon.
— No esperaba que vinieras tan rápido — dijo el hombre, su voz fría y controlada.
— Pero me alegra que lo hayas hecho —
— ¿Quién eres? — preguntó Namjoon, su voz firme a pesar de la amenaza.
— Alguien que trabaja para el Rey de Espadas — respondió el hombre.
— Y tengo un mensaje para ti —
— ¿Qué mensaje? —
El hombre sonrió, una sonrisa que no llegaba a sus ojos.
— Tu hermano quiere verte — dijo.
— Y está dispuesto a negociar —
Namjoon sintió que su corazón se aceleraba.
— ¿Dónde está? —
— Eso lo descubrirás cuando llegue el momento — respondió el hombre.
— Por ahora, solo tienes que saber que está vivo. Y que quiere hablar contigo —
El hombre dio un paso atrás, preparándose para desaparecer en las sombras.
— Espera — dijo Namjoon.
— ¿Cómo sé que no es una trampa? —
El hombre se detuvo y lo miró fijamente.
— Porque — dijo.
— Si quisiera matarte, ya lo habría hecho. Pero tu hermano insiste en que quiere verte. Y el Rey de Espadas ha accedido a concederle ese deseo —
Y antes de que Namjoon pudiera responder, el hombre se desvaneció en la oscuridad, dejándolo solo con el peso de la información y la certeza de que el juego estaba lejos de terminar.
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EL CLUB
La noticia de que el hermano de Jin quería reunirse con Namjoon se extendió por el club como un incendio forestal. Los siete se reunieron en la sala de juntas, el silencio pesado y opresivo mientras procesaban la información.
Editado: 20.09.2026