NAMJOON
La madrugada se extendía sobre Seúl como un manto de seda gris cuando Namjoon recibió la llamada que cambiaría el curso de la operación. Su teléfono vibró sobre la mesa de su oficina, y al contestar, la voz al otro lado de la línea era tensa, urgente.
— Namjoon, soy Hoseok — dijo su hermano, su voz apenas un susurro.
— He encontrado algo. Algo que cambia todo —
— ¿Qué es? — preguntó Namjoon, su mente ya trazando conexiones.
— El complejo no es el único escondite del Rey de Espadas. Hay otro. Un lugar más seguro. Más oculto. Y creo que es donde está realmente el líder —
— ¿Dónde? —
— En las montañas al este de Seúl — respondió Hoseok.
— Una propiedad privada que no aparece en ningún registro. Pero tengo las coordenadas —
Namjoon sintió que su corazón se aceleraba.
— ¿Cómo las conseguiste? —
— Hice algunas preguntas — dijo Hoseok, su voz cargada de una determinación que Namjoon no había escuchado antes.
— Usé los contactos que hice cuando trabajaba para el Rey de Espadas. No fue fácil, pero lo logré —
Namjoon guardó silencio durante un momento, evaluando la información.
— ¿Le has contado esto a Jin? —
— Todavía no. Quería asegurarme de que era real antes de decirle algo —
— Está bien — dijo Namjoon.
— Reúne a todos en la sala de juntas. Vamos a planear nuestra siguiente jugada —
— Entendido — respondió Hoseok, y colgó.
Namjoon se quedó mirando el teléfono, su mente girando a mil por hora. Si lo que Hoseok decía era cierto, estaban más cerca que nunca de encontrar al Rey de Espadas. Pero también estaban más cerca que nunca del peligro.
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LA SALA DE JUNTAS
La reunión fue convocada con urgencia. Los siete estaban reunidos alrededor de la mesa, sus rostros marcados por la expectativa y la preocupación. Mina ocupaba su lugar habitual, su mirada de acero recorriendo a los presentes.
— Hoseok ha encontrado un nuevo escondite del Rey de Espadas — dijo Namjoon, abriendo la reunión.
— En las montañas al este de Seúl —
— ¿Estás seguro de que es real? — preguntó Yoongi.
— Lo suficientemente seguro como para investigarlo — respondió Hoseok.
Jin asintió lentamente, su mirada fija en Hoseok.
— ¿Qué hay en ese lugar? —
— No lo sé con certeza — admitió Hoseok.
— Pero según mis fuentes, es donde el Rey de Espadas guarda sus documentos más importantes. Y posiblemente donde tiene a su hermano —
Jin sintió que su corazón se aceleraba. Su hermano. Si podía llegar hasta él, quizás aún había esperanza de salvarlo.
— Entonces iremos — dijo Jin.
— Pero no todos. Necesitamos mantener el club protegido —
— Voy— dijo Jungkook.
— Yo— dijo Jimin.
— Y yo — agregó Yoongi.
Jin negó con la cabeza.
— Namjoon, Hoseok, Mina y Yo iremos. Los demás se quedan para proteger el club —
— ¿Por qué ella? — preguntó Yoongi.
— Porque — respondió Jin.
— Conoce al enemigo —
Mina sostuvo la mirada de Yoongi sin titubear.
— Voy a ayudar a detenerlo — dijo.
Yoongi guardó silencio durante un momento, y luego asintió.
— Está bien — dijo.
— Pero tengan cuidado —
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LA PROPIEDAD EN LAS MONTAÑAS
La propiedad en las montañas era una mansión imponente, rodeada por un bosque denso y protegida por un sistema de seguridad de última generación. Hoseok, Namjoon, Mina y Jin llegaron al anochecer, sus vehículos ocultos entre los árboles.
— ¿Cómo vamos a entrar? — preguntó Namjoon, observando las cámaras.
— Hay una entrada trasera — respondió Hoseok.
— Menos vigilada. Pero vamos a necesitar desactivar el sistema de seguridad —
— Déjame a mí — dijo Mina, sacando un dispositivo de su bolsillo.
— Mi padre me enseñó a desactivar sistemas como este —
Namjoon la observó durante un momento, y luego asintió.
— Adelante —
Mina se movió con sigilo entre los árboles, su figura apenas visible en la penumbra. En menos de cinco minutos, las luces de seguridad parpadearon y se apagaron.
— Listo — dijo, regresando al grupo.
— Tenemos quince minutos antes de que el sistema se reinicie —
— Entonces vamos — dijo Jin, avanzando hacia la mansión.
Editado: 20.09.2026