YOONGI
En la sala de vigilancia estaba Yoongi recibiendo una llamada. Su teléfono vibró sobre la mesa, y al contestar, la voz al otro lado de la línea era apenas un susurro, cargada de urgencia y temor.
— Yoongi, soy Kang Doyun — dijo el hombre, su voz temblorosa.
— Necesito verte. Es urgente —
— ¿Qué pasa? — preguntó Yoongi, su instinto poniéndose en alerta.
— El Rey de Espadas se está moviendo. Está planeando algo grande. Algo que podría destruirlos a todos —
— ¿Dónde estás? —
— En el café de la esquina de Gangnam. Ven solo. Y rápido —
La llamada se cortó antes de que Yoongi pudiera responder. Se quedó mirando el teléfono, su mente procesando la información. Kang Doyun había sido una fuente confiable hasta ahora, pero su tono de voz, su urgencia, lo ponían en alerta.
Pero si había una oportunidad de anticiparse al Rey de Espadas, debía tomarla.
Salió de la sala de vigilancia y se encontró con Jimin en el pasillo.
— ¿A dónde vas? — preguntó Jimin, notando la tensión en su rostro.
— Kang Doyun quiere verme — respondió Yoongi.
— Dice que el Rey de Espadas está planeando algo —
— Voy contigo —
— No — dijo Yoongi.
— Dijo que fuera solo. Si algo sale mal, necesito que estés aquí para proteger el club —
Jimin guardó silencio durante un momento, y luego asintió.
— Está bien. Pero si no regresas en una hora, iremos a buscarte —
Yoongi asintió y salió del club, dejando a Jungkook con el peso de la preocupación.
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EL CAFÉ DE GANGNAM
El café estaba casi vacío cuando Yoongi llegó. Kang Doyun estaba sentado en una mesa en el fondo, con una taza de café humeante frente a él y el rostro pálido por el miedo.
— Yoongi — dijo el hombre, levantándose para saludarlo.
— Gracias por venir —
— Dime qué está pasando — dijo Yoongi, sentándose frente a él.
Kang Doyun miró a su alrededor, asegurándose de que nadie los escuchaba.
— El Rey de Espadas ha descubierto su plan — dijo, su voz apenas un susurro —. Sabe que irán al complejo en las montañas. Y ha preparado una trampa.
— ¿Qué tipo de trampa? —
—Ha llenado el complejo de explosivos —respondió Kang Doyun—. Si entran, morirán todos.
Yoongi sintió que su sangre se helaba. La mansión en las montañas no era un escondite. Era una trampa mortal.
— ¿Cómo lo sabes? —
— Porque yo ayudé a colocarlos — admitió Kang Doyun, sus ojos brillando con arrepentimiento.
— No tuve otra opción. Me amenazaron con matar a mi familia —
Yoongi apretó la mandíbula, sintiendo la ira brotar en su interior.
— ¿Por qué nos estás contando esto ahora? —
— Porque — dijo Kang Doyun, su voz cargada de emoción.
— He visto lo que el Rey de Espadas es capaz de hacer. Y no quiero que más personas inocentes mueran —
Yoongi lo observó durante un largo momento, evaluando la sinceridad de sus palabras. Luego asintió lentamente.
— Está bien — dijo.
— Te creo. Pero tienes que venir conmigo. Tienes que contarle todo a Jin —
Kang Doyun asintió, y en sus ojos brilló una determinación que Yoongi no había visto antes.
— Iré — dijo.
— Pero tenemos que darnos prisa. El Rey de Espadas planea activar los explosivos en las próximas veinticuatro horas —
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EL CLUB
La noticia de la trampa se extendió por el club como un incendio forestal. Los siete se reunieron en la sala de juntas, sus rostros marcados por la preocupación y la determinación. Kang Doyun estaba sentado en un rincón, con el rostro pálido y las manos temblorosas.
— ¿Estás seguro de lo que dices? — preguntó Jin, su voz cortante.
— Completamente seguro — respondió Kang Doyun.
— He visto los planos. He visto los explosivos. Si entran en ese complejo, no saldrán con vida —
Jin guardó silencio durante un largo momento, procesando la información.
— Entonces no entraremos — dijo finalmente.
— ¿Qué? — preguntó Jungkook, sorprendido.
— ¿Vas a rendirte? —
— No — respondió Jin.
— Vamos a cambiar el plan. En lugar de atacar el complejo, vamos a tenderle una trampa al Rey de Espadas —
— ¿Cómo? — preguntó Namjoon.
Jin sonrió, una sonrisa que no llegaba a sus ojos.
— Vamos a hacerle creer que hemos caído en su trampa — dijo.
Editado: 20.09.2026