Conversaciones incómodas
Elías comenzó a cambiar, y la gente lo notó.
—Estás raro —le dijo un amigo de años—. Antes te quejabas de todo conmigo. Ahora te quedas callado.
Elías pensó un momento.
—Creo que me cansé de repetir lo mismo.
—¿Y ahora qué haces?
Se encogió de hombros.
—Intento hacerme cargo.
Su amigo rió.
—Eso suena peligrosamente maduro.
Elías también rió, pero por dentro sintió miedo. Cambiar significaba perder ciertas conexiones.
Registro interno: costo relacional detectado.
No todo el mundo celebraría su ascenso.
Y eso dolía más de lo que esperaba.