Raíz
La noche del día quince, Elías no sintió presión ni ruido.
Sintió calma.
Se sentó en el suelo, como al inicio, pero ya no era el mismo. Respiró hondo, consciente de su propio ritmo.
Nivel espiritual: 1
Estado: arraigado.
—¿Eso es bueno? —preguntó con una sonrisa cansada.
Respuesta implícita: sí.
No había poder visible.
No había misiones grandes.
Pero había algo nuevo: raíz.
Elías entendió que cuando llegaran las grietas, los portales, las verdaderas batallas…
no sería la emoción lo que lo sostendría.
Sería esto.
Silencio firme.
Obediencia cotidiana.
Fe sin espectáculo.
Y por primera vez, no tuvo prisa por subir de nivel.