Ascenso Espiritual: El Elegido Del Reino

ARCO II — CUANDO EL MUNDO EMPIEZA A RESQUEBRAJARSE —Capítulo 17

Donde la fe tiembla

Elías descubrió algo incómodo esa mañana: su fe no estaba intacta.

No era que hubiera dejado de creer. Era peor. Creía, pero ahora dudaba de sí mismo. Dudaba de si estaba preparado para sostener lo que estaba viendo.

Mientras caminaba hacia el trabajo, el murmullo regresó. Más claro. Más cercano. No como una voz, sino como una presencia que empujaba desde adentro del mundo.

En la esquina, un anciano gritaba a nadie. La gente pasaba de largo. Elías se detuvo.

Sensibilidad elevada detectada.

—Lo sé —respondió Elías en voz baja—. Lo siento.

Se acercó al hombre con cautela.

—Señor, ¿está bien?

El anciano lo miró. Sus ojos estaban húmedos, pero lúcidos por un segundo.

—Ellos no se callan —susurró—. No me dejan dormir.

Elías sintió un golpe seco en el pecho. No era posesión. No era locura común. Era algo más sutil. Una carga espiritual acumulada.

Intentó orar.

Las palabras no salieron como antes.

El murmullo se intensificó.

Advertencia: intervención no autorizada.

—¿Entonces qué se supone que haga? —pensó con rabia contenida.

Nada respondió.

El anciano bajó la mirada y se alejó, encorvado, arrastrando algo invisible. Elías se quedó inmóvil, con una sensación amarga que no se iba.

Por primera vez desde el inicio del ascenso, sintió miedo.

No del enemigo.
Sino de no estar a la altura.




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