Señales mínimas
Al amanecer, la ciudad parecía igual. Pero Elías ya no la veía así.
Detectó microcambios. Personas que evitaban ciertos lugares. Espacios donde el aire vibraba levemente. No grietas. Aún no.
Precursores.
—Así que primero vienen las señales —susurró.
El sistema confirmó sin palabras.
Comprensión ampliada.
Elías sonrió con cansancio.
—Entonces todavía hay tiempo.
Pero no mucho.