Cuando intervenir cuesta sangre
La llamada llegó al anochecer.
No fue una alarma suave esta vez.
Fue directa.
—Actividad irregular. Posible manipulación humana —informó uno de los veteranos.
Mara miró a Elías.
—Hoy no solo miras.
El corazón de Elías se aceleró. No era emoción vacía. Era conciencia de riesgo.
Salieron en grupo reducido. No era una grieta abierta. Era peor.
Era una grieta contenida.
Un almacén abandonado. Ventanas selladas. Energía acumulada como presión en una olla cerrada.
El sistema vibró.
[Sistema: anomalía detectada]
Origen: emocional inducido
Riesgo: expansión en cadena
Elías tragó saliva.
—¿Inducido?
Mara respondió sin apartar la vista del edificio.
—Alguien la está alimentando.
Entraron.
El aire estaba cargado. No de demonios saltando. De odio denso.
En el centro del almacén había un círculo improvisado con símbolos dibujados con pintura negra. Velas. Sangre fresca.
Y un hombre.
No parecía poseído.
Parecía convencido.
—No se acerquen —dijo con voz quebrada—. Esto es justicia.
Elías lo reconoció. Era el dueño de un pequeño negocio que había cerrado hace meses.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó Elías.
—Estoy llamando a algo que equilibre la balanza.
El sistema reaccionó.
[Sistema: grieta emocional activa]
Fuente: resentimiento prolongado + ritual primitivo
Intervención recomendada: inmediata
Una distorsión se abrió detrás del hombre. No era grande. Pero era profunda.
Una mano oscura comenzó a asomarse.
Uno de los veteranos avanzó, pero Mara levantó la mano.
—Elías.
El mundo se volvió silencioso.
—¿Yo?
—Es tu tipo de grieta.
Entendió.
No era poder bruto. Era emocional.
Caminó hacia el hombre.
—Ellos te arruinaron —dijo con calma—. Te traicionaron.
Los ojos del hombre se llenaron de rabia.
—¡Me quitaron todo!
La grieta vibró.
Elías sintió la presión en el pecho. Su propia memoria de injusticias quiso reaccionar.
El sistema mostró una opción.
[Habilidad disponible: Contención de impulso]
Costo: estabilidad emocional
Respiró.
No atacó.
No gritó.
No predicó.
—Y si lo que cruzas no te devuelve nada… solo te quita lo poco que te queda.
La mano oscura intentó salir más.
El hombre dudó.
Esa duda debilitó la grieta.
Elías dio un paso más.
—No necesitas justicia invocada. Necesitas sanar lo que te hicieron.
El círculo se quebró.
La distorsión colapsó.
La mano desapareció con un sonido seco.
Silencio.
El hombre cayó de rodillas.
Elías temblaba.
No había lanzado fuego.
No había espada brillante.
Pero había peleado.
El sistema confirmó.
[Grieta neutralizada]
Intervención correcta sin fuerza letal
Recompensa: Bendición de Discernimiento I desbloqueada
Una sensación clara se instaló en su mente. No era poder. Era percepción afinada.
Mara lo observó.
—Bien.
—Casi pierdo el control —admitió Elías.
—Exacto —respondió ella—. Por eso era tu combate.