El que ya no es el mismo
Daniel despertó al mediodía.
Pero no como antes.
Elías lo notó inmediatamente.
No era su expresión.
Era su presencia.
Más… intensa.
Más abierta.
—¿Cómo te sientes? —preguntó Elías.
Daniel tardó en responder.
—Diferente…
—¿Mal diferente o…?
—No sé —dijo—. Es como si… ahora pudiera sentir más cosas… pero no sé qué hacer con eso.
El sistema de Elías reaccionó.
[Resonancia cruzada detectada]
Sincronización inestable entre usuarios
—Eso no es bueno… —murmuró.
Daniel levantó la mano.
El aire vibró.
Pero esta vez no fue una distorsión descontrolada.
Fue… dirigida.
Una pequeña ondulación en el espacio.
—Creo que ahora puedo abrir… y cerrar… un poco —dijo.
Elías sintió frío.
—Eso es peligroso.
—Lo sé.
Silencio.
—Pero también… útil.
Elías lo miró serio.
—Si no lo controlas, no eres tú quien decide cuándo usarlo.
Daniel bajó la mirada.
—Lo sé…
Pero había algo más.
Algo que no estaba diciendo.
Esa noche lo confirmaron.
El sistema activó una alerta que nunca antes había mostrado.
[Grieta singular detectada]
Origen: vinculado al usuario
Elías se levantó de inmediato.
—¿Qué significa eso?
No hubo respuesta directa.
Pero sintió la dirección.
Salió del refugio.
Solo.
Caminó sin pensar.
Guiado.
Hasta un callejón.
Vacío.
Oscuro.
Y allí estaba.
Una grieta.
Pequeña.
Pero completamente estable.
No vibraba.
No se movía.
Solo existía.
Esperando.
Elías se detuvo.
—No…
El sistema confirmó.
[Grieta vinculada al usuario]
Acceso exclusivo: autorizado
El corazón de Elías se aceleró.
—¿Eso significa que…?
—Sí…
La voz respondió.
Desde dentro.
—Ahora tú también puedes abrir puertas…
Silencio.
Pesado.
Peligroso.
Elías dio un paso atrás.
—No.
La grieta no reaccionó.
Pero tampoco desapareció.
—No voy a usar esto.
La voz rió suavemente.
—Eso dices ahora…
Elías apretó los puños.
Y por primera vez…
no sintió solo miedo.
Sintió tentación.
Pequeña.
Pero real.
El sistema apareció una última vez.
[Evento crítico]
Usuario ha generado acceso personal a grietas
Clasificación: desconocida
Elías cerró los ojos.
—Esto… cambia todo…
Y tenía razón.
Porque ahora…
la línea entre luchar contra las grietas…
y convertirse en una puerta…
acababa de romperse.