Asesino de Fantasía

CHP 26

 

 

Tracy se encontraba atrapada en la barrera mágica, observando impotente la gruesa línea que la separaba del mundo exterior. Sus manos golpeaban la barrera con frustración, buscando una salida que no encontraba.

Desde su posición forzada, veía destellos de magia, relámpagos de las espadas y el caos que envolvía a los combatientes. Quería estar allí, junto a sus amigos, luchando por la seguridad de su reino, pero la barrera la mantenía prisionera.

Tracy cerró los ojos, tratando de mantener la calma, recordando que Theo había creado la barrera por su seguridad. Aunque entendía sus razones, la frustración la carcomía desde adentro.

Una risa ligera y la luz danzante captaron la atención de Tracy dentro de la barrera. Miró con curiosidad mientras la pequeña luz revoloteaba a su alrededor como una diminuta mariposa luminosa.

—Eh… ¿Qué es eso?

—¿Qué eres tú? —Murmuró Tracy, observando la pequeña luz que parecía jugar alegremente a través de los límites de la barrera mágica.

La luz parpadeó en respuesta, como si estuviera disfrutando de la conversación. En ese instante, Tracy sintió una extraña conexión con esa presencia mágica. Era como si la luz entendiera sus emociones, sus anhelos de ser libre y ayudar en la batalla.

La risa de la luz resonó nuevamente, esta vez con un tono travieso, como si tuviera algo planeado. Entonces, la pequeña luz comenzó a dibujar patrones luminosos en el aire, creando formas etéreas que flotaban alrededor de la barrera.

—Wow

De repente, Tracy se dio cuenta de que la luz estaba tejiendo una especie de hechizo o encantamiento. La magia flotaba en el aire, formando símbolos y palabras místicas. A medida que los patrones luminosos tomaban forma, la barrera parecía ondular, como si estuviera siendo afectada por la magia que se desplegaba.

La intriga de Tracy se mezcló con la esperanza. La pequeña luz continuaba su danza mágica, y la barrera comenzó a ceder lentamente. Fue como si la magia de esa entidad amigable estuviera deshaciendo los encantamientos que mantenían a Tracy prisionera.

Finalmente, con un destello brillante, la barrera se disipó por completo, liberando a Tracy.

Tracy observó asombrada a la pequeña luz que había tomado la forma de un hada frente a ella. Las delicadas alas batían con gracia, irradiando una luminosidad que llenaba la habitación. Sus ojos, llenos de curiosidad y chispeantes, se encontraron con los de Tracy, estableciendo una conexión mágica.

—¿Eres un hada? —Preguntó Tracy con asombro, sintiendo una mezcla de emoción y gratitud por la ayuda que había recibido.

El hada asintió con una sonrisa radiante, como si entendiera cada pensamiento de Tracy.

—Aunque prefiero el termino Pixie, pero si.

—Gracias —Dijo Tracy con sinceridad, extendiendo su mano hacia el hada. La criatura parpadeó y tocó la palma de Tracy con su pequeña mano, transmitiendo una sensación cálida y reconfortante. —¿Por qué me ayudaste?

—He estado rondando este lugar por un tiempo, y cuando sentí tu necesidad, no pude resistirme a ofrecer mi ayuda.

Mientras hablaban, Pixie guio a Tracy a través de los pasillos del palacio, evitando hábilmente las áreas más afectadas por la batalla con Lay.

—Pero no todo es gratis niña —Dijo Pixie, dando vueltas en el aire con una risa juguetona. —No te preocupes por el favor ahora; te lo haré saber cuando llegue el momento.

—Está bien

—Ahora…  ¡Adiós! —Dice la pequeña hada antes de convertirse en un destello de luz nuevamente e irse tal cual como vino.

Tracy corrió por los intrincados pasillos del gran castillo, el eco de sus pasos resonando en las altas paredes. La urgencia la impulsaba hacia la salida, pero de repente, captó gritos que resonaban en la distancia. Entre ellos, identificó la voz familiar de Cezy.

—¡Cezy! —Exclamó Tracy mientras redirigía sus pasos hacia el origen de los gritos.

A medida que se acercaba, los sonidos se intensificaban, revelando la tensión en el ambiente.

—¡Hijos de puta, cuando salga de aquí los voy a matar!

Al doblar una esquina, Tracy se encontró con una escena caótica: Cezy golpeando la barrera con una silla.

—¡Cezy, estoy aquí! —Gritó Tracy mientras se abría paso hacia ella. Cezy, al ver a Tracy, mostró una mezcla de alivio y determinación.

—Gracias al cielo! Pensé que te había pasado algo —Dice una Cezy muy preocupada.

—Theo me encerró para que no luchara

—Ya veo, Dereck y Lay hicieron lo mismo conmigo —Cezy asintió con frustración —Parece que no quieren que nos arriesguemos en esta batalla.

Tracy frunció el ceño, compartiendo el sentimiento de frustración de Cezy. —Pero tenemos que hacer algo, no podemos quedarnos aquí sin hacer nada mientras la batalla se desarrolla.

Cezy sonrió con determinación. —Tienes razón. Estamos atrapadas, pero eso no significa que no podamos encontrar una manera de ayudar desde aquí.

Juntas, Tracy y Cezy comenzaron a idear estrategias, aprovechando la inteligencia y la astucia que las caracterizaba. Aunque estaban encerradas, su espíritu indomable no permitiría que fueran meras espectadoras en esta lucha.

Cezy miró a Tracy con una sonrisa tranquila. —Ve y ayuda a los demás, no te preocupes por mí. Encontraré la manera de salir de esto.

Con esas palabras, Tracy se lanzó corredor abajo, dejando atrás la sala donde Cezy estaba atrapada en la barrera mágica.

Cuando sale fuera del castillo se detiene por un segundo y maldice al cielo.

Se da cuenta que las tropas ya deben ir muy lejos, ya deben estar llegando a Benet si es que no lo hicieron ya.

—¡Maldición!

Corre hacia el bosque con mucha fuerza hasta que choca con algo duro haciendo que caiga hacia atrás. Al levantar la vista ve a un chico de cabellos dorados y ojos intensos que la mira con sorpresa. —Lo siento, no te vi venir— se disculpa él.




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