Ashes of Mercy

El hospital de las voces - capitulo 2

# Ashes of Mercy

Capítulo 2: El hospital de las voces

Tres días habían pasado desde aquella extraña sensación frente a la habitación 104, Shun no volvió a pensar demasiado en ello. o, al menos... Eso intentaba convencerse.

La mañana era distinta a la del comienzo de la semana.

La lluvia finalmente había cesado, Un cielo cubierto por gruesas nubes grises ocultaba el sol, dejando que una tenue luz iluminara las calles de la ciudad.

El aire era fresco y el aroma de la tierra húmeda todavía permanecía después de varios días de tormenta. Como cada mañana, las mariposas revoloteaban alrededor de Shun mientras caminaba hacia el hospital.

El sonido de los automóviles, Las conversaciones de las personas, El canto de las aves escondidas entre los árboles, todo formaba parte del mapa que su mente dibujaba a cada paso.

Cuando las puertas automáticas del hospital se abrieron, una mezcla de sonidos familiares lo recibió.

Un monitor cardíaco marcaba un ritmo constante, Una enfermera llamaba a un paciente por su nombre.

Alguien discutía en la recepción porque había olvidado su cita.

Y desde la cafetería llegaba el inconfundible aroma del pan recién horneado.

Shun sonrió.

—Buenos días.

—¡Doctor Wong!

Respondieron varias voces casi al mismo tiempo.

Ya era una costumbre.

Cada mañana saludaba a todo aquel que encontraba en su camino, Y de alguna manera, siempre lograba que el ambiente pareciera un poco más ligero.

Mientras avanzaba por el pasillo principal, una voz joven lo llamó.

—¡Doctor!

Shun reconoció inmediatamente al muchacho.

—Buenos días, Kenji.

El estudiante de medicina hizo una pequeña reverencia.

—Hoy comienzo mis prácticas con usted si le soy sincero estoy un poco nervioso.

—Eso significa que quieres hacerlo bien. Es una buena señal.

Kenji soltó una risa tímida.

—Espero no cometer muchos errores.

—Los cometerás.

Hubo un breve silencio.

El estudiante abrió ligeramente los ojos.

Shun continuó caminando con tranquilidad.

—Y aprenderás de ellos, Es la única manera de convertirse en un buen médico.

Aquellas palabras lograron relajar un poco al muchacho.

Mientras caminaban, Shun comenzó a describir el hospital. No con imágenes, Sino con recuerdos.

—El edificio tiene cuatro pisos. En la planta baja están recepción, urgencias, cafetería y algunas salas de espera.

El segundo piso alberga los consultorios de psicología y psiquiatría.

También se encuentra la sala de terapia grupal. En el tercer piso permanecen los pacientes que requieren observación constante.

Y el cuarto...

Guardó un pequeño silencio.

—Es el ala más antigua del hospital.

Actualmente solo se utilizan algunas habitaciones.

Kenji miró hacia arriba.

Desde donde estaban podía verse una parte del viejo pasillo.

Las paredes conservaban una arquitectura distinta al resto del edificio.

Las ventanas eran más estrechas, La pintura parecía más desgastada.

—¿Es muy viejo este hospital?

Preguntó.

—Mucho... Ha sido remodelado varias veces.

Pero algunas zonas permanecen prácticamente iguales desde hace décadas.

Mientras continuaban caminando, llegaron a un amplio jardín interior. El sonido de una pequeña fuente rompía el murmullo del edificio.

Varios pacientes caminaban tranquilamente por los senderos acompañados de terapeutas, Otros simplemente permanecían sentados observando las flores.

—Siempre intento traer aquí a algunos pacientes.

Dijo Shun.

—El sonido del agua suele ayudarlos a relajarse.

Kenji sonrió.

—Nunca imaginé que un hospital psiquiátrico pudiera sentirse tan...Tan tranquilo.

—Las personas suelen imaginar estos lugares de forma equivocada.

Respondió Shun.

—Aquí no solo tratamos enfermedades, También ayudamos a reconstruir vidas.

Las palabras quedaron flotando unos segundos.

Hasta que una voz conocida interrumpió el momento.

—¡Doctor Wong!

Mei apareció caminando con varias carpetas entre los brazos.

—Buenos días. Veo que nuestro estudiante sobrevivió a su primera caminata por el hospital.

Kenji soltó una pequeña risa.

—Por ahora sí.

Mei acomodó las carpetas.

—La directora quiere verlo antes de comenzar las consultas, Dice que hay algunos cambios en la organización del hospital.

Shun asintió.

—Vamos entonces.

Los tres comenzaron a caminar hacia el ala administrativa.

Mientras atravesaban uno de los pasillos más antiguos del edificio, Kenji notó algo curioso.

Había varias fotografías antiguas colgadas sobre la pared.

Directores, Médicos, Enfermeras. Generaciones enteras que habían trabajado en aquel lugar.

Algunas fotografías tenían más de cincuenta años.

—Doctor...¿Siempre han trabajado aquí tantas personas?

Shun sonrió.

—Este hospital ha visto pasar miles de vidas...Miles de historias.

Algunas felices...Otras no tanto.

En ese instante...Una anciana que esperaba sentada cerca de una ventana levantó lentamente la cabeza.

Sus ojos permanecían fijos hacia el fondo del pasillo.

—Otra vez...

Murmuró.

Mei se acercó con delicadeza.

—¿Ocurre algo, señora Elena?

La mujer no apartó la mirada.

—La niña...Volvió a pasar por ahí.

Kenji frunció el ceño.

Miró hacia el lugar que señalaba...El pasillo estaba completamente vacío.

—¿Qué niña?

Preguntó.

La anciana tardó unos segundos en responder.

—La que llora todas las noches. Dice que está buscando a su mamá.

El silencio se apoderó del lugar.

Mei sonrió con dulzura y tomó las manos de la paciente.

—No se preocupe, Seguramente fue un recuerdo.

La mujer bajó lentamente la cabeza.

—Sí...Tal vez...

Pero...



#693 en Thriller
#158 en Paranormal

En el texto hay: misterio, terror, psicologo

Editado: 22.09.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.