Asolación: Hielo y sangre

CAPÍTULO 1: RECUERDOS DEL PASADO Y EL PRESENTE

Las temperaturas se mantendrán en unos suaves -7 grados el día de hoy, una muy buena temperatura para el verano en estos días…”

Victor apagó la radio en ese momento y se levantó de la silla, después fue a darse una ducha. Miro el reloj de su mesita de noche: eran las cuatro de la mañana, otra vez se había quedado despierto escuchando las noticias y encima faltaba una hora para su turno.

Encendió el teléfono de la ducha, se desvistió y se metió en la bañera, el agua estaba fría pero él ya estaba acostumbrado por lo que no le hizo caso. después de un rato salió de la ducha y se secó la cara, después de miro al espejo, su pelo castaño, tan desordenado como siempre, caía sobre su frente pálida, sus ojos color salvia (similar a la miel) le devolvieron la mirada desde el espejo, tenía ojeras dado que no había logrado dormir esa noche.

Se vistió con su uniforme y se dio cuenta mientras se lo ponía que se había olvidado de ponerlo a secar anoche, maldijo por lo bajo, cogió sus llaves y salió de aquella mugrienta casa como alma que llevaba el diablo. La nieve le llegaba a las rodillas y le mojaba los calcetines, además, su ropa húmeda no ayudaba mucho y se le calaban los huesos del frío.

Llegó a la muralla a 10 minutos de que fuese su turno ,allí trabajaban él y sus compañeros. Entró en el edificio y vio a Juan, su compañero de turno, el cual lo vio sorprendido.

-Aleluya, por fin llegas temprano, ya me había inventado otra excusa sobre porque llegabas tarde: iba a decirle al jefe que se te había escapado el perro- Dijo Juan con una sonrisa maliciosa

– No está mal, pero Marcos no me paga suficiente ni para comer, dudo que se trague que tenga un perro- Victor colocó su chaqueta encima de uno de los calefactores para que se secase y se sentó en su puesto -¿me he perdido algo?-

-A parte de otro grupo de inmigrantes que ha venido desde París?, no mucho, ha sido un turno tranquilo-

“A saber qué ha ocurrido en París como para que prefieran vivir así “. Pensó Victor para sus adentros mientras dejaba pasar a alguien.

-¿Y ha llegado por fin el cargamento de comida? tengo la nevera casi vacía-

Juan lo miró y se rio por su inocencia -aun no, ya llevan 3 semanas sin venir, según lo que he oído se han topado con una tormenta de nieve, quizá lleguen a finales de semana-

-Mas les vale porque el supermercado se está quedando sin cerveza-

-¿Y si vas al bar con nosotros algún día?-

-¿Vas a pagarme la cerveza tu?-

-touche- En ese momento Juan miró a las cámaras y vio otro grupo acercarse a la muralla que cubría la ciudad- será mejor que empieces a trabajar antes de que te empiecen a descontar dinero-

-Eso ya seria un martirio, a este paso les tendría que pagar a ellos por trabajar-

Pasaron otras dos semanas y no hubo noticia del convoy, lo que no sabían es que nunca llegaría a la ciudad

Pasaron otras dos semanas desde que el convoy avisó de su parada en Porto y aún no habían vuelto. Era preocupante dado que la comida de la ciudad empezó a escasear, por lo que los líderes de la ciudad decidieron reclutar a todos los guardas fronterizos y a parte de la población para una partida de búsqueda con la esperanza de que los encontraran con vida.

La gente obviamente se quejó y se negó a participar pero el tesorero decidió dar un pago en efectivo a todos los voluntarios que se ofrecieran a hacer el viaje y volviesen con vida a la ciudad de esta forma, teniendo en cuenta los momentos de necesidad que estaban pasando en este momento, mucha gente se unió a la partida de búsqueda.

Después de un entrenamiento rápido Victor se dio cuenta de que esas personas no estaban cualificadas para la misión, ni siquiera se los podría calificar como milicia. Algunos ni siquiera sabían usar una pistola o un cuchillo correctamente.

Victor sintió mucha lastima por esas pobres almas que iban a salir a descubrir la muerte dado que no tenían ni un casco o algo por el estilo y llevaban fusiles de hace 40 años, en teoría serían enviados ese mismo día, un martes a las 6:30 de la mañana por lo que Victor se levantó de su cama a las 3:00 para vestirse, se colocó el uniforme, se lavó rápidamente la cara y se puso las botas, luego guardó en su funda su pistola y cogió su rifle, como estaba a punto de salir cogio un trozo de pan de avena y salió rápidamente por la puerta, era una lástima desperdiciar un trozo de pan sin siquiera disfrutarlo dado que esa barra le había costado una fortuna y mucho esfuerzo por el hecho de que los cultivos solo podían estar en las zonas centrales de la ciudad.

Los barrios ricos y esos cultivos estaban destinados a la nobleza mientras que el resto se tenían que conformar con una sopa insípida con trozos de carne pulverizados para darle consistencia al plato y poder alimentar a más gente.

Victor se acercó a las puertas y vio a la expedición terminando los últimos preparativos para iniciar la partida de búsqueda, se acercó a su torre y accedió a los mandos de la muralla, como había hecho miles de veces antes, el grupo recogió sus provisiones y las colocó dentro de los camiones-todoterreno que el gobierno les había proporcionado, Victor que necesitaba el dinero por lo cual se había unido a la partida.

Salió en el último camión, viendo como Juan cerraba de nuevo las compuertas del muro.

Los camiones avanzaban diligentemente aunque bamboleándose por la fuerte brisa y la nieve inestable, los abrigos eran prácticamente inútiles mientras se alejaban de la seguridad y calor de la ciudad, en ese momento se encontraban a -13 grados, afortunadamente los camiones tenían calefacción, aunque las luces no dejaban de parpadear, se trataban de camiones cisterna modificados para que contuviesen el calor, de una forma similar a una sauna, en algunas paredes habían unas ventanas improvisadas que otorgaban una visión clara del exterior.



#55 en Terror
#544 en Thriller
#199 en Suspenso

En el texto hay: apocalipsis, monstruos, aventura

Editado: 03.08.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.