Asolación: Hielo y sangre

CAPÍTULO 2: El CEMENTERIO DE CIUDADES

A la mañana siguiente no había rastro alguno de ese ser maldito, y sabía que si se lo contaba a sus compañeros ni de broma se lo creerían, así que no tenía sentido contárselo a nadie.

De todas formas, siguieron su camino hacia el convoy, el grupo había logrado avanzar bastante hasta la ciudad desde que la tormenta se les puso encima, así que cuando el sol del cuarto día salió, se podían divisar sin problemas las ruinas de la ciudad.

Había algo de neblina esa mañana y el sol le daba un toque de misterio a aquel cementerio de bloques, eran enormes edificios grises y destrozados, la nieve los cubría por completo haciendo que parecieran enormes montañas nevadas, los pocos que permitían ver su interior a partir de los agujeros que poseían estaban vacíos y llenos de basura y escombros, el olor era insoportable, ¿sería ese el olor al que se refería Markus en su historia? Victor deseaba preguntarle pero él se había quedado en el campamento: era demasiado anciano para ese trecho del viaje.

Aquella vez Carlos y Laura dirigieron el equipo ese día:

Carlos era un soldado eficaz, había trabajado por 7 años en la defensa de Madrid y luchó en varias revueltas que hubo durante su tiempo de servicio: era un experto en las ametralladoras y un fanatico de la nitroglicerina, le faltaba un brazo el cual había sido sustituido por una pieza robotica de ultima tecnología para poder seguir luchando.Algunos decían que la guerra lo había vuelto loco, pero aun así era de los mejores soldados que había en el ejército terrestre.

En cuanto a Laura, a ella la apodaban la muerte blanca, era la mejor francotiradora de toda la legión, silenciosa y eficaz, contaba con más de 600 muertes contadas: era una leyenda viva en Madrid aunque no parecía disfrutarlo mucho realmente. No solía interactuar con el resto del grupo y cuando le preguntaban algo solo respondía con un sí o no de forma cortante además, cuando alguien le pedía algo o le preguntaban algo sobre sus años de servicio, simplemente se quedaba mirándolo con una mirada tan profunda que parecía que intentaba leerle el alma a su entrevistador, haciendo que este último se callara de inmediato y la dejara en paz.

Victor no sabia mucho mas de ellos, y nisiquiera habia llegado a verles las caras, dado que cuando solía mirarlos estaban a la intemperie y nadie podía salir sin las máscaras anti-radiacion, eso seria un completo suicidio y cuando terminaban de montar el campamento nunca salian de sus respectivas habitaciones, Laura solo salia unicamente a por su comida y volvia a su habitacion, y Carlos ni eso, le tenian que dejar la comida enfrente de su puerta y a la mañana siguiente recoger el plato vacio, nadie sabia porque eran tan distantes del resto del grupo, solo hablaban en voz baja entre ellos.

Algunos se atrevían a suponer que eran pareja, otros decían que eran los últimos de sus regimientos y no quieren encariñarse demasiado, había alguno que decía que hablaban ruso y por eso no intentaban hablar siquiera, pero nadie lo sabía a ciencia cierta, y nadie se atrevía a preguntar.

Se miraron el uno al otro y susurraron algo a un soldado, este grito que alguien subiera a una torre cercana y avisara si veía el convoy, Ana, la más joven del grupo, se ofreció voluntaria mientras el resto revisaba los edificios en busca de algo útil.

Victor entró en una casa en bastante mal estado: apestaba a muerto, había un cráter en el medio de lo que parecía el patio, en el tejado también había un agujero por el cual se colaban los rayos del sol y la nieve de esa mañana, la poca madera que había sobrevivido estaba negra y mohosa, avanzó un poco y lo vio: la misma criatura que vio aquella noche. Se sobresaltó y gritó antes de retroceder, pero no debía asustarse: un trozo de madera sobresalía de su espalda: estaba muerta.

Al cabo de un rato el resto de sus compañeros llegaron a ayudarlo y se quedaron impactados al ver a la bestia

.-¿Qué demonios es eso?- Preguntó Laura hablando por primera vez- ¿es un oso?

- He visto osos antes- respondió Carlos- no se parecen en nada a esto,¿ lo mataste tú Victor?

-Estaba así cuando llegué- Respondió Victor mientras se ponía de pie-Pero vi algo raro el otro dia, un ser extraño, solo vi una garra enorme y unos ojos azules en la oscuridad

-¿Dónde lo viste?- preguntó otro compañero del grupo

-Anoche, había salido un momento y me lo encontré, luego vino alguien y lo asustó, salió corriendo de inmediato-

-¿Y no pensabas decírnoslo?- Laura se acercó enfadada a Victor- ¿has pensado por un momento en la seguridad del grupo? y si esa maldita… cosa o como sea que se llame hubiese decidido llamar a sus amigos y destrozarnos en medio de la noche?

-No me habríais creído, ninguno de vosotros, además ¿como sabéis siquiera que nos podrían haber hecho algo? a lo mejor se acercó a las tiendas en busca de calor

-Ahí tiene razón Laura- respondió Carlos poniendo una mano al hombro- no conocemos a esta especie ¿Deberíamos avisar a Ramirez?-

Laura miró el cadáver de cerca- no nos creería sólo por nuestra palabra- dijo mientras examinaba la boca del monstruo, sus dientes eran cristalinos, como enormes estalagmitas de hielo dispuestas de forma uniforme, formando una grotesca sonrisa, su cara era similar a un lobo y era mucho más corpulento que los ya extintos osos que se exponen en el recientemente remodelado Museo arqueologico y Paleontologico de la Comunidad de Madrid su espalda era enorme y pese a estar muerto, esta se arqueaba como un puente, alrededor había sangre seca, de un color púrpura-rojizo, estaba seca, lo que indicaba que la bestia había muerto hace tiempo.



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En el texto hay: apocalipsis, monstruos, aventura

Editado: 03.08.2026

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