Al parecer más gente escuchó el grito, dado que la radio empezó a sonar como loca. Había todo tipo de voces preguntando que pasaba, aunque no hubo respuesta al inicio.
Victor, que era el único que estaba fuera en ese momento, se dirigió hacia donde se había escuchado el grito, que era cerca de la grieta.
Tardó un buen rato en llegar, según su reloj ya eran las 11 de la noche, por lo cual era una noche ya muy entrada y la visibilidad era casi nula a excepción de los faros de los camiones y la diminuta linterna que poseía Víctor en el hombro derecho, igual que el resto de trajes.
Volvió a escuchar el grito, el cual provenía de cerca del cráter. ¿Quizá alguien se hubiese caído mientras caminaba distraído? Podría ser, tal y como él había salido hace dos días a hacer sus necesidades.
Al acercarse al borde de esa apertura no pudo ver a nadie, iluminó sus alrededores en busca del creador de ese sonido y simplemente grito:
–¿Hola? ¿Hay alguien ahí?– Pero no hubo respuesta alguna, siguió mirando el lugar, había marcas en el suelo, como si alguien hubiese arrastrado algo por la nieve, Víctor comenzó a seguir ese rastro hasta llegar al borde de la grieta, en la cual logró percibir algo que lo dejó completamente pasmado: había muchísima sangre en la nieve que iba cayendo como una cascada hacia dentro del abismo, a pesar de esto no se podía percibir ningún tipo de cadáver ¿quizá se hubiese caído?
–¿Victor?– logro escuchar este desde su radio –Victor soy Laura, Carlos está también conmigo, ¿sabes que ha pasado?-
– Estoy en el borde del acantilado, creo que alguien se ha caído dentro… hay sangre –
- ¿Ves algún cadáver o algo similar cerca?-
-Negativo, solo veo la sangre caer por el borde, creo que es mejor que vuelv…- antes siquiera de poder terminar la frase Victor escucho otra vez el grito, aunque esta vez se podía oír claramente lo que decía “AYUDA”
- Oh dios mío, ¡está vivo! ¿me oís? ¡Está vivo! ¡No te preocupes! ¡Te sacaremos de inmediato amigo!-
-Estoy sangrando, me he hecho daño en la cabeza, me había acercado para mirar y el suelo cedió ¿me logras ver? He encendido una bengala-
-¡No la veo! espera- Victor se acercó más al borde, viendo una nítida luz roja en el fondo. De repente, el suelo comenzó a ceder y antes de que Victor lograse agarrarse ya estaba cayendo, la pared era resbaladiza, como un tobogán, un enorme tobogán de hielo puro.
Fue una caída muy larga, con un final rápido, y entonces… silencio.
Víctor se despertó con la cabeza dolorida y helado hasta los huesos: puso la mano en el motor de calor y volvió a darle cuerda para reactivarlo, después de calmarse un poco miró a sus alrededores, estaba oscuro, muy oscuro.
Encendió la luz de su linterna y casi se queda ciego al hacerlo: las paredes de hielo reflejaron la luz e iluminaron todo de golpe, pero tras acostumbrarse logró ver algo, o más bien dicho, a alguien.
Se encontraba en una curva similar a la que lo había tirado a él, probablemente el tipo que le estaba pidiendo ayuda desde arriba, aunque había algo que no cuadraba: estaba muerto, completamente muerto, su cara era irreconocible y le faltaba una pierna, además apestaba como el demonio en una iglesia, era imposible que fuese él el que suplicaba por ayuda.
Miró su reloj para comprobar cuánto había estado inconsciente: las 12:30 maldición, había estado ya 10 minutos ahí abajo.
–¿Me oye alguien?– la radio no dió señal alguna de funcionar –¿hola?– sacó la radio y la comprobó, parecía estar en buen estado… salvo por el hecho de que le faltaba la batería: alguien se la había quitado.
Después de darse cuenta de eso pensó en utilizar la batería de la linterna para utilizar la radio, pero al estar pegada a su pecho y sin las herramientas adecuadas sólo se arriesgaría a romper el traje y tenía la posibilidad de que no sirviese, entonces le vino la idea de registrar el cadáver, quizá diese asco pero era mejor que quedarse ahí a abajo y que sus compañeros pensasen que estaba muerto.
Se acercó a este y pudo ver que era bastante… raro, no lo reconocía, no era la misma persona que había gritado por ayuda, a ese sí lo conocía brevemente, a este tipo no: su cara estaba cubierta de sangre, cubierto de arriba abajo de escarcha y con un muñón ensangrentado en donde debería estar la pierna derecha, al registrarlo la escarcha cayó un poco y Víctor casi vomita por culpa del olor.
Aún así, siguió registrando lo hasta encontrar la radio, fue a coger la batería y… tampoco estaba, era como si alguien se las llevase, como una broma del universo, ahí empezó a asustarse un poco pero intento pensar con tranquilidad, se supone que está grieta recorría 15 kilómetros. Quizá en algún punto la pendiente fuese menos empinada o incluso hubiese un camino natural para salir.
Así empezó su marcha, de vez en cuando miraba hacia arriba, observando la luna que le otorgaba la poca luz que lograba llegar hasta allí, el camino en sí era muy errático, a veces iba recto, otras iba en zigzag, había veces incluso que era tan pequeño el hueco que pensaba que se quedaría atrapado dentro, si eso eran 15 kilómetros realmente, serían los peores kilómetros de toda su vida.
Por si la situación no fuese lo suficientemente mala, los sonidos no eran de mucha ayuda, podía oír hasta el más mínimo crujido del hielo, cada paso se sentía como un martillazo en la pared, retumbando durante minutos por los gélidos pasillos que recorría, un par de veces incluso llegó a pensar que le perseguían, aún así, siguió avanzando.
Editado: 03.08.2026