Asolación: Hielo y sangre

CAPÍTULO 9: CORRE CORDERITO, CORRE

“ — Ha perdido bastante sangre me sorprende que siga vivo”

“ — ¿Sobrevivirá?”

“ — No lo se, pásame otra venda”

Victor podía oír restos, fragmentos de una conversación como un ligero eco.

Pero por mucho que lo intentaba no lograba articular palabra o, al menos, abrir los ojos para ver que estaba sucediendo.

Noto como le ponían los vendajes y, seguidamente, le examinaban la pierna

— Que raro… esta morada, es como si algo le hubiese picado ahí. —”

“ — ¿Veneno?”

“ — No, parecen restos de huevos, algo convirtió su pierna en un nido”

“ — Que asco”

En ese instante Victor se levantó sobresaltado, como si se hubiese despertado de una pesadilla.

Se encontraba en medio de la cúpula, la luz blanca cubría toda la zona y allí se encontraban Ana y Carlos, a su lado mientras él yacía en el suelo, tenía la chaqueta del traje abierta y el pantalón subido.

En su pierna logró ver una mancha con lo que parecían ser pústulas moradas.

Poco a poco fue volviendo su memoria y abrió los ojos como platos.

— Hay que salir cuanto antes de aquí, Carlos, aquí hay…

— Si si — Dijo Carlos quitándole importancia con un gesto de mano — Ya sabemos que aquí abajo está esa cosa ¿sabes lo que es?

— Es un ser horrible, enorme. Lo único que sé es que puede imitar voces humanas

— ¿Es capaz de hacer eso? — Mientras decía esto, Ana le estaba haciendo un par de pruebas con una linterna de mano apuntando con ella a los ojos de Victor, lo cual hacía que la escena pareciera más un interrogatorio que una intervención médica

— Si, y… espera un momento ¿Os lo habéis encontrado?

— Hará media hora, intentó entrar a la cúpula pero no lo logro, despues de eso y de que aparecieras nos movilizamos a una zona un poco más segura—

— ¿Segura? ¿Aquí abajo?

— Tranquilizate, es una zona lo suficientemente alta y estrecha como para que nuestro amigo no pueda alcanzarnos, de hecho Samuel y Laura están vigilando ahora mismo la zona mientras hablamos

— ¿Cuántos habéis venido?

— Nosotros cuatro, afuera hay un grupo esperándonos para acompañarnos de vuelta a la ciudad.

— ¿Entonces sabéis cómo salir?

Carlos se mantuvo en silencio y compartió una mirada con Ana mientras esta se encontraba guardando los utensilios en el kit.

— ¿No sabéis cómo salir?

— Este sitio es un laberinto de roca Victor — Le respondió Ana — entre eso y el hecho de buscarte nos perdimos aquí. Este lugar es enorme pero descuidado, saldremos de este sitio en cuanto podamos.

Eso no era algo que tranquilizase mucho a Victor, pero al menos ya no estaba solo. Eso ya era un avance.

Se levantó como pudo de la camilla en la que se encontraba. Si es que eso se podía considerar una camilla. En realidad, solo eran un par de sabanas envueltas para separarlo del suelo de la cúpula

— Oye, más despacio, acabo de recolocar tu hombro, es algo un poco chapucero así que intenta no forzarlo demasiado.

Victor asintió después de escuchar a Ana y salió de la cúpula para ver donde se encontraba.

Se trataba de una pequeña caverna elevada del suelo por unos cuantos metros, era medianamente pequeña y si se ponía de puntillas podía tocar el techo, delante de él solo había oscuridad absoluta a excepción de dos pequeñas luces que supuso que serían Laura y Samuel también notaba una brisa fresca en el rostro…

¿El rostro?

Se acababa de dar cuenta de que no llevaba el traje protector, solo su ropa normal.

— ¿No hacen falta trajes aquí?

— Al menos en esta zona no, es totalmente respirable aunque es mejor que volvamos a usarlos cuando continuemos el viaje, que debería ser cuanto antes

Carlos, que estaba saliendo de la tienda en ese momento, había sido el responsable de responder su pregunta.

— ¿Crees que puedes seguir el ritmo? entiendo que estés herido, pero solo tenemos dos días para salir de aquí

Victor lo pensó un momento mientras Carlos seguía esperando. Su respuesta no tardó mucho en caer

— Conti antes nos movamos menos posibilidades de que nos encuentre

— Hecho entonces — Carlos cogió su radio y la activo — Samuel, Laura volved ya, en cuanto volváis nos vamos

***

— ¿Se ha despertado ya el dormilón? — comento por la radio Laura mientras seguían inspeccionando los alrededores, Samuel iba un poco más adelante que ella

—Asi es, por lo cual deberíais daros prisa

— Recibido — Laura miró hacia donde estaba Samuel y observó que Samuel estaba algo alejado, examinando algo que estaba en el suelo — ¿Que ocurre Samuel? —

Este, por otro lado, se encontraba examinando las paredes con una mirada extraña, calculadora.

Cuando Laura se acercó a Samuel este la miró completamente pálido.

— Laura, este sitio no es natural. Fíjate en las paredes de esta zona: son demasiado perfectas, demasiado lisas.

Esto no es una cueva

— ¿Entonces qué es?

— Es un túnel

De repente una piedra cayó del techo y ambos alzaron la mirada, unos pocos milisegundos después el suelo se rompió y La garra arrastró a Samuel a las profundidades.



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En el texto hay: apocalipsis, monstruos, aventura

Editado: 23.08.2026

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