Maldijo para sus adentros, otra vez más, sus presas se habían escapado. Aún así, el tipo había sido un buen aperitivo. Su crecimiento fue notorio, pero no suficiente.
Comenzó a cazar en el río a todo lo que se moviese: peces, gusanos, otros monstruos.
Poco a poco se hacía más fuerte y grande.
Pero sus verdaderas presas aún estaban por llegar
***
El grupo se mantuvo donde estaba, los tres se encontraban jadeando en el suelo después de escapar, además habían empezado a tiritar. Lo que no sabían es si era de frío o de miedo.
Victor se recuperó un poco antes que el resto y observó mejor las casas.
Eran edificios de metal puro, aunque oxidado. Parecían enormes bloques de metal que emergian del suelo y que algún tipo de gigante había dejado ahí.
El lugar era bastante grande y le recordaba a la vista de Madrid desde dentro, con su lisa cúpula protectora y sus luces constantes sobre la ciudad.
Aunque aquí las cosas eran diferentes: en vez de una lisa cúpula lo que había eran un montón de recovecos, grietas, zonas escarpadas y estalactitas congeladas que amenazaban constantemente con bombardearlos y la luz, en vez de ser el suave blanco frío de la ciudad era un rojo fuerte que generaban los hongos luminosos que Victor había visto al entrar, lo cual explicaba porque las fosas nasales de Victor le ardían. Apestaba, pero no como el montículo de carne de la última vez, sino a una mezcla de químicos viejos, metal, algo podrido y algo quemado.
No era algo muy agradable en realidad.
Los edificios en sí tenían el mismo tamaño y estaban colocados de forma milimétrica y calculada, al menos al inicio. Después se iban desperdigando por todo el espacio de la bóveda al punto de que había algunos colgando de las paredes con puntos de apoyo en el suelo y cables que las sostenían inexplicablemente.
Algunas puertas estaban abiertas, otras cerradas pero abolladas, pero la mayoría o estaban rotas, o habían sido arrancadas de cuajo.
Victor entró en una y la casa le dio la bienvenida, una bienvenida bastante grotesca.
Había una espesa capa de polvo en el suelo que alzó el vuelo al primer paso de Victor, dándole recibiendolo como los mayordomos de un millonario cuando este llega a su mansión.
La poca iluminación que llegaba desde la puerta le permitía ver en el suelo, entre el montón de tierra y polvo, algo que parecía ser una alfombra vieja y lo que a primera vista parecía ser una silla rota.
Encendió su linterna y pudo ver un poco más el espacio.
El interior del edificio estaba recubierto de una especie de acolchado amarillo que supuso que seria para insonorizar la instalacion, un poco mas adelante habia unas escaleras metalicas y, a la izquierda, una cocina que daba a un comedor y a un salón.
Victor se acercó al salón y vio en una mesa que se encontraba enfrente del sofá un puñado de papeles, parecían ser periódicos y hojas de cálculos pero estaban en Portugués, encima estaban amarillentos y llenos de agujeros por el paso del tiempo, así que Víctor decidió no prestarles mucha más atención. La cocina estaba totalmente destrozada, lo que parecía ser la encimera estaba partida y parecía que el extractor de humos se había caído encima, dejando ver en el techo una conglomeración de tuberías que sobresalía como si fuesen garras. También había una nevera oxidada pero Victor no le dio importancia.
Salió de la cocina y se dispuso a subir por las escaleras, chirriaron bastante pero aguantaron su peso y subió a la segunda planta.
Y alguien le estaba esperando.
Se encontraba sentado en el rellano con la mandíbula rota y las manos caídas, si no hubiese sido un esqueleto, la escena habría sido mucho más grotesca, tenía algunas costillas rotas y le salían un par de hongos luminosos del cráneo.
Al lado había un pasillo bastante extenso que poseía varias puertas cerradas y una abierta que dejaba pasar más luz.
Victor se acercó a esa habitación porque le llamó la atención que estuviese abierta.
Deseó no haberse acercado.
Era la habitación de un bebe y había otro esqueleto cubriendo la cuna.
Victor no quiso seguir investigando la casa y salió lo más rápido posible del lugar.
Cuando salió vio a Ana salir de un edificio contiguo y dijeron lo mismo
— No entres a este edificio
No hubo más preguntas o palabras entre ellos, pero Victor vio que Ana estaba en shock, fuese lo que fuese, no quería saberlo.
Un poco más adelante estaba Carlos llamándolos con la mano.
Se encontraba enfrente de un enorme edificio, también de metal, que destacaba sobre el resto por ser el más grande
— Creo que he encontrado el ayuntamiento de este sitio, quizá dentro encontremos algo de información.
El recibidor tenía un suelo de madera y un mostrador en un lado, detrás de este se encontraban varios cajones de metal y delante había un gran pasillo que se abría hacia ambos lados, la oscuridad lo cubría todo.
— Carlos, ¿crees que las luces siguen funcionando? — preguntó Ana intentando accionar el interruptor
— Lo dudo, este sitio llevara años, quizá siglos abandonado
— Habrá que ir con la linterna — Comentó Victor encendiendo la suya — ¿que pretendes encontrar?
— Cualquier cosa que nos explique qué hacían aquí abajo. Si queréis podemos separarnos y hablar por la radio.
Editado: 23.08.2026