Asolación: Hielo y sangre

CAPÍTULO 15: HIELO Y SANGRE

La escena era absolutamente desoladora. Los camiones, con excepciones mínimas, estaban destrozados y, tal y como en el interior de la grieta, no había ningún cuerpo. Se podían ver varios surcos en el suelo que era bastante fácil adivinar que eran de arrastrar.

—No lo entiendo —Carlos agarró a Ana y empezó a agitarla —¡Dijiste que no podía salir de la grieta! ¿Cómo ha pasado esto?

—¡No lo sé! solo hice una hipótesis con los datos que tenía, solo dije que era posible.

—¡Pues tu hipótesis no ha servido de nada! ¡Están muertos!

—Carlos, ahora si que te estas pasando, ¿cómo iba ella a saberlo? deberias de dejar de apuntar al resto con el dedo acusador cuando tu no has hecho nada. Para de una vez y afrontalo. Quejarte no los traerá de vuelta.

—Solo queria limpiar mi maldito nombre Laura, se supone que esta misión era sencilla, y era mi camino a dejar de ser el hazmereir del resto de militares

—¿Eso es lo único que te importa? ¿Tu maldita reputación es lo que te preocupa ahora mismo?

—No es eso lo que trato de decir, lo que quiero decir es ¡que se supone que esto era simple! venir, recoger el cargamento y volver. ¡Punto!

—¿Pues adivina que? ¡No ha sido sencillo! obviamente iba a pasar algo, siempre pasa algo si un convoy entero desaparece de la nada y si eres tan estupido como para no pensarlo entonces tu eres el problema.

Y otra vez, los dos empezaron a discutir, con Ana en medio. Ya estaba cansada de ese tipo de situaciones así que se alejó y entró en uno de los camiones que parecía estar en buen estado. El motor parecía funcionar: solo tendría que activarlo.

A ella nunca se le había dado bien conducir, pero solo tendrían que conducir en línea recta así que no parecía algo muy problemático.

—¡Eh! —Ana salió del camión y se acercó a Carlos y a Laura, que seguían discutiendo —por el amor de… ¡Eh! ¡Podéis discutir cuanto queráis en el camión, pero preferiría que nos marchemos ya! mientras más lejos estemos de aqui mejor.

No le hicieron el más mínimo caso, la discusión empezó a ser más acalorada y ambos empezaron a echarse la culpa sobre una especie de batalla que perdieron hace tiempo. Para Ana, todo eso sonaba a chino y ella ya se estaba cansando de tanta pantomima.

Tal vez y solo tal vez, si no hubiesen discutido, si hubiesen hecho caso a Ana y se hubiesen ido en cuanto habían llegado. No habría pasado lo que sucedió esa noche.

Pues Ana vio a alguien acercándose a través de la nieve.

***

Recuerdos.

Nadie aprecia realmente los recuerdos. Hasta que los pierdes.

Desearía poder recordar quienes eran esas personas, que había pasado realmente allí abajo o quien había sido antes de salir de entre las rocas.

Lo único que recordaba era una voz hablándole, diciéndole un nombre.

“Victor”.

¿De quién era esa voz? sonaba como una mujer pero no la reconocía.

¿Quién era ese tal Victor? ¿Sería él? no lo sabía. No recordaba absolutamente nada. Lo único que le llegaban eran imágenes que, tan rápido como llegaban, simplemente desaparecían y daban paso a otras nuevas completamente diferentes.

Le dolía la cabeza y le rugía con fuerza el estómago mientras caminaba por la nieve, estaba confuso, aturdido.

No entendía qué ocurría, se sentía perdido pero, aun sin entender bien porque, complacido. Sentía que había hecho algo bueno recientemente, pero no sabia el que. Lo único que podía hacer era intentar recuperar la memoria mientras seguía unas huellas recientes que había en la nieve.

Llevaba caminando… ¿Cuánto? ¿Una hora? no lo sabía. Intentó mirar si tenía algún reloj en la muñeca y entró en pánico: Sus manos eran azules y sus dedos terminaban en puntas afiladas. Su piel era rugosa y esquelética.

De sus antebrazos surgen trozos de hueso afilados, terminados en hielo.

Miro un poco más abajo y se fijó en que estaba en los huesos.

Se rasco la cabeza, confuso y noto que no tenía pelo.

Era extraño, tenía en ese mismo momento una imagen de un joven de pelo castaño mirando un espejo. ¿Acaso no era él? Lo recordaba en primera persona, era extraño que no fuese él, es más, ¿Quién era él?

Más recuerdos le invadieron rápidamente: Una explosion… Dos personas culpandolo por algo… Un monstruo horrible agarrándole por el hombro…

El hombro.

Se miro ese hombro y se sorprendio al ver un hueco negro con un punto amarillo dentro.

¿Qué demonios era? ¿Qué eran esos recuerdos? no eran suyos, y si no eran suyos ¿De quien eran?

Un hombre rechoncho apareció de repente enfrente suya.

—¡Vaya! ¡al final lo has aceptado! enhorabuena amigo al final has aceptado el regalo

—¿Quién eres? —El dolor que le dio decir esas palabras fue abismal. Tanto que le obligó a caer de rodillas mientras tosía.

—¿Qué? ¿No me recuerdas? que lastima, no tardaras mucho en olvidarlo todo entonces. Tranquilo, es indoloro. Irá de más antiguo a más reciente así que disfruta mientras puedas verlo, aunque después no recuerdes que has visto. En fin, creo que seguiré viendo que decides hacer mientras puedas, haz la decisión correcta amigo.

El extraño hombre desapareció mientras escuchaba a dos personas discutir.

Y su estómago volvió a rugir.

***

El grupo se quedó en shock por un momento ¿Podría ser que Víctor hubiese sobrevivido? El hombre se acercaba lentamente, como si estuviera aprendiendo a caminar.

Carlos lo iluminó con su linterna.

Y la bestia gruñó mientras sus colmillos reflejaban la luz.

—¡OH DIOS MIO! LAURA, CORRE, LLÉVATE A ANA Y CORRE

Carlos empezó a disparar sus últimas balas contra el hombre de hielo mientras Laura llevaba al camión a Ana. Sus piernas se empezaron a calentar mientras trataba de avanzar de forma rápida a través de la nieve acumulada.

Carlos por su parte estaba haciendo todo lo posible por mantener a raya a su enemigo. Se le acabaron las balas del rifle y sacó un cuchillo de caza: No permitiría que llegará a Laura.



#107 en Terror
#825 en Thriller
#280 en Suspenso

En el texto hay: apocalipsis, monstruos, aventura

Editado: 27.08.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.