Asolación: Hielo y sangre

EPÍLOGO

Ana condujo por el hielo durante mucho tiempo, guiándose por lo poco que recordaba del viaje. Temía haberse perdido, que todo hubiese sido para nada y que acabase siendo presa del frío, o del hambre después de todo lo que había pasado para llegar hasta allí.

Había pasado aproximadamente una semana avanzando a toda máquina hacia Madrid, la comida se le había acabado en el 5 día y dudaba que llegara.

Por eso se emocionó al ver la cúpula.

Estaba en casa, ya estaba a salvo. No tenía que preocuparse por nada más.

Detuvo el camión enfrente de una de las compuertas y alguien le habló por la radio.

—Identifíquese

—Ana sanchez, médica de emergencia de la expedición punta de lanza. Soy la única superviviente de los miembros restantes de la expedición.

Pasaron unos segundos de silencio hasta que las puertas de la cúpula se abrieron. Juan estaba en la compuerta, mirando emocionado hacia el camión mientras esperaba que su amigo lo saludara desde dentro. Pero solo vio a Ana negar con la cabeza y lo comprendió todo.

Su amigo no había vuelto, nunca lo haría.

Un grupo de personas con trajes blancos entraron en el camión y ayudaron a Ana a salir, estaba agotada tanto física como mentalmente y al estar en un sitio seguro, su cuerpo cedió al fin y cayó inconsciente.

Despertó en una cama de hospital, en su brazo tenía una manguera pequeña conectada a una bolsita que le suministraba líquidos. En una esquina vio algo en la oscuridad, unos ojos brillantes observándola en la oscuridad.

Ana se asustó pero en cuanto se movió el ser encendió la luz y Ana pudo ver que solo era un hombre. El mismísimo gobernador Ramirez.

—Hola, señorita Suarez ¡al fin despierta! nos tenía a todos muy preocupados.

Ana no respondió, estaba confundida y cansada. No tenía muchas ganas de hablar con nadie, mucho menos con el gobernador.

—No hace falta que responda, comprendo que ha sido un largo viaje, solo me gustaría que me escuchase un rato.

“ He tenido noticias por varios de sus compañeros que aproximadamente 50 personas se quedaron a esperar que usted, Carlos, el líder de la expedición, Laura la colider y Samuel, un funcionario de la sala de comunicaciones, descendieron en la grieta en busca de un soldado que había caído dentro. También tengo entendido que otras 50 personas se ofrecieron voluntarias para esperarlos.

Pero solo ha llegado usted.

Me gustaría saber qué ha pasado con exactitud.”

Ana deseaba contárselo todo, pero ahora que lo repasaba en su mente, sabía que sería algo ridículo desde el punto de vista de quien no estuvo allí. Así que solo se le ocurrió decir:

—Pase lo que pase, no se acerquen a la grieta, que los siguientes transportes vengan desde otra dirección si no quiere más muertes.

Ramirez abrió un poco los ojos, sorprendido por la petición. Pero al ver los ojos llorosos de Ana decidió no preguntar mucho más.

—De acuerdo, eso era todo lo que quería saber. Oh, por cierto —Sacó un paquete de su chaqueta —La recompensa, esperaba dársela a todos cuando llegaseis en una ceremonia, pero dadas las circunstancias creo que no sera una buena idea. Haya pasado lo que sea que haya pasado, lamento que hayas tenido que vivirlo.

Ramirez salió del lugar y llamó a uno de sus soldados

—Quiero que mandes otro equipo allí, quiero saber que hay dentro de la grieta.

***

Pasó más de un mes hasta que Ana pudo salir del hospital. Inmediatamente después de eso busco el nombre y la dirección de los padres de Victor, tenía que contarles que había pasado.

Toco la puerta de la vieja casa, era una de las zonas más pobres de la ciudad y un anciano le abrió la puerta.

—¿desea algo señorita?

—Buenas tardes, ¿por casualidad es el padre de Victor? tenemos que hablar

—¿Qué ha hecho ahora? —El viejo la dejó pasar —¡Marta! ¡Victor ha vuelto a cargarse algo! disculpe, se está duchando ahora mismo. ¿Le apetece un café?

—No no, no es necesario. No tardaré mucho. Y, de hecho, de no haber sido por Victor yo no estaría aquí hoy. Fue un héroe.

—¿Fue? ¿Qué le ha pasado a mi hijo? ¿Dónde está?

Ana pensó en decirle lo que había pasado realmente, pero ¿Cómo iba a decirles que su hijo se había convertido en un monstruo? No podía, tendría que decirles lo que cualquier padre desearía jamás escuchar.

—Falleció… un derrumbamiento, Victor me empujo y cayo dentro de una enorme grieta. Me salvó la vida.

El anciano rompió en lágrimas en cuanto escucho que Victor había fallecido. A Ana se le rompio el corazon en cuando lo vio pero intentó contener sus propias lágrimas para seguir hablando

—Él quería que tuviesen esto. —Dejó la bolsa de dinero en la mesa, era el premio de Victor junto al de Laura y Carlos. —Para que puedan vivir en una mejor casa. Lo lamento mucho. Ana no podía soportar más esa escena así que simplemente dijo —Creo que es mejor que me vaya, lo siento.

Salió de la casa e intentó calmarse un poco mientras se alejaba, aunque podía escuchar los gritos rotos de los padres de Víctor que inundaban el barrio.

Ana no lograba acostumbrarse a ese lugar otra vez, toda esa gente, esa cúpula que tantas veces había visto ya no le parecía acogedora.

Todo le recordaba a la grieta. Se preguntaba cómo estaban las cosas allí, que tal estaría Victor. Nunca lo sabría porque nunca iría de nuevo a ese sitio.

Pero realmente deseaba saber cómo estaba.

***

Estimado Gobernador Alejandro Ramirez

Hemos llegado con éxito al lugar que nos indico. Hay un campamento destruido por este lugar. Nos hemos asentado en la cordillera noreste de la grieta, este sitio parece ser más grande de lo que esperábamos.

Creemos que hay supervivientes en la zona interior dado que hemos oído voces de personas pidiendo ayuda e incluso hemos visto a un hombre caminando por la grieta.

Lo extraño es que recibo constantemente reportes de otro hombre caminando por la nieve. Alguien que aparece por las noches. Han desaparecido algunos de mis soldados pero supongo que se habrán perdido.



#107 en Terror
#825 en Thriller
#280 en Suspenso

En el texto hay: apocalipsis, monstruos, aventura

Editado: 27.08.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.