Asterión sin estrellas

006: Calma

Asterión abrió los ojos lentamente cuando los rayos del sol calentaron su rostro, bostezaba suavemente mientras observaba como él fue el primero en despertar, sus compañeros estaban considerablemente más cansados que él durante el viaje y sus ronquidos tampoco dejarían descansar al hombre, así que Asterión bajó a la recepción y tomó “prestado permanentemente” una sola hoja de papiro del estante, en ella él polemarca dibujó un carnero; el símbolo del arconte de la luz y lo cubrió con lana que también tomó “prestada” del vellocino de Jasón, en el momento que la lana tocó el símbolo esta se fusionó con el papel y carnero se iluminó ligeramente.

-¿Un mensaje?

Decía Laconia mientras bajaba para reunirse con su líder.

-Algo así, yo no tengo forma de enviar nada, pero si el Arconte escribe algo en un papel con este símbolo también se escribirá en este papel.

Laconia se sentó junto a Asterión dejando su espadón de lado.

-¿Qué planes tienes hoy?

-Nada la verdad, el arconte nos envió aquí para cubrir el lugar pero tu sabes como es él, seguramente solo deben quedar algunos rezagados.

Niko bajó corriendo por las escaleras al escuchar eso.

-¿No vamos a hacer nada? Pero los micénicos son muy peligrosos y esta ciudad no parece tener muy buenas defensas.

-Créeme Niko, no quieres luchar contra los micénicos, no son nada como los myrmekes, si estuviéramos como una falange completa quizás lo haría, pero es muy peligroso siendo solo nosotros tres, dejemos que se marchen en paz.

Niko estaba molesto por la situación pero ahora que conocía algo mejor a Asterión decidió confiar en el polemarca.

-Me quedaré vigilando las murallas junto a los guardias de todas maneras, si me buscan estaré en la empalizada oeste.

El joven tracio salió por la puerta como un rayo y volvió el silencio en el lugar, Laconia tomó un gran sorbo de agua y volvió a conversar con Asterión.

-¿Necesitabas deshacerte de él verdad, que se te ocurrió?

Asterión no pudo evitar sonreír por la correcta intuición de Laconia.

-Los micénicos no son como los myrmekes, no tengo ganas de volver a Helena con un cadáver, pero aún no sé qué traman.

Asterión se agarraba la boca y nariz con su mano mientras pensaba lo extraño de la situación.

-Micénicos atacan Scíathos, una pequeña ciudad en la orilla de una isla que no tiene muchos recursos y son masacrados por el arconte, ahora tengo entendido que están atacando Helena, no lo sé exactamente porque el papiro aún no tiene nada escrito, parece casi un ataque suicida que solo sirvió para distraer a Jasón por un día, pero fueron repelidos demasiado rápido, incluso para enfrentarse a un arconte no deberían haber sido derrotados tan rápido, hay algo raro aquí.

-Bueno, no parecen ser una raza que se destaque por su inteligencia, siempre que hemos luchado contra ellos no tienen tácticas muy complejas.

-Yo pongo en duda eso, los helenos subestiman demasiado a los micénicos y ya sabes cómo terminó eso en los territorios del oeste, aunque quizás si es solo una carga suicida, pero no lo sé… Salgamos hacia el río y sigamos la corriente, si hay rezagados o volvieron por otra entrada del laberinto o deben reabastecerse de algún otro modo.

Laconia y Asterión marcharon hacia la playa y desde ahí se encaminaron hacia el único río de la isla el cual era la única fuente de agua potable del lugar, durante el recorrido apenas entraron al bosque vieron varios árboles quemados por los ataques del arconte y algún que otro cadáver, sin embargo el polemarca sabía que había algo que no cuadraba, pero aún no entendía qué. El dúo llegó a una gran curva del rio que parecía un lago y desde ahí caminaron hasta su otro extremo, Asterión parecía frustrado por no entender el motivo de los micénicos, murmuraba constantemente y parecía perdido en el horizonte, así que Laconia buscó una manera de distraerlo para que se tranquilizara.

-¿Cómo se forman ríos en estas islas? Tengo entendido que se forman en las montañas pero no hay montañas en esta isla.

-Bueno, es cierto que los ríos nacen del hielo derretido de montañas, pero también se forman por la lluvia, en una isla no hay montañas con hielo; pero si llueve mucho, otro motivo puede ser por la presencia de una-.

Laconia saltó inmediatamente contra Asterión esquivando el impacto directo de un enorme martillo de piedra manejado por un minotauro que esperaba oculto sobre un gran árbol.

-Historias de ríos para después, detrás de mí.

El micénico del tamaño de dos hombre adultos y repleto de músculos solo llevaba una coraza simple de bronce sobre su túnica, lanzó un fuerte mugido y se abalanzó contra Laconia usando sus cuernos, la guerrera no podía esquivar el ataque o dejaría indefenso al polemarca, por lo que enfrentó al guerrero en una competencia de fuerza agarrándolo de los cuernos, ambos se frenaron en seco y el minotauro al ver que ambos estaban empatados levantó su cabeza en un rápido movimiento e intento aplastar a la bestiaria con sus pezuñas, Laconia saltó hacia atrás esquivando el ataque, empuñó su espadón y envuelto este en fuego lanzó un corte descendiente contra el micénico.

- Τριμίσκον



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En el texto hay: tragedia, magia, guerra

Editado: 13.06.2024

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