Atado a ti

Capitulo 2. Tormento.

Desperté con una sensación rara, como si mi cuerpo no fuera exactamente el mismo. Cuando intenté incorporarme, el movimiento se sintió torpe, como si tuviera más cuerpo del que recordaba.

Un mechón oscuro cayó frente a mis ojos. No recordaba que mi cabello fuera tan negro... Entre el negro, había líneas rojas, no se veían pintadas, fue como si siempre hubieran estado ahí. Y el brazalete seguía en mi brazo y ya no me apretaba pero si se había adaptado a mi tamaño.

Entonces fue en el momento que...

"Ahora un niño, vaya que suerte tengo carajo"

Era esa voz de nuevo, la misma que me había hablado mucho antes, pesada, fría, cruel y con esa vibra oscura que hizo que un escalofrío recorriera mi espalda. Mi corazón se apretó con fuerza.

—Quien... ¿Quién eres?

No podía mover tan bruscamente mi cabeza ya que el retumbido seguía ahí.

"Cómo preguntas eso ¿Tan bien supieron esconderme...?"

Ahí entendí que la voz no venía de afuera, estaba dentro, en mi mente pero no sabía si eso podía ser posible.

Me torcí para adelante, toque mi cabeza con ambas manos y cerré los ojos con fuerza.

—Callate no hables, eso duele. Mucho.

"No seas problemático, tu voz chillona también me causa problemas por si no lo sabías".

—No estoy entendiendo bien que es lo que sucede ¡Ya te dije que no hables!

Parece que lo hizo hasta más intencional y fuerte.

"Escúchame bien mocoso tu no eres nadie para estarme hablando así ¿Entendiste?".

—Ni siquiera te conozco, estás invadiendo mí mente, así que puedo hablarte con yo quiera.

"Que fastidio..."

Y fue lo último que le escuché decir ese día... Cómo hubiera deseado que así se hubiera quedado...

Los dias siguientes de esos yo me sentía muy extraño, casi como si estuviera en un cuerpo diferente... Además no lograba recordar quién era o que me llevo a ese lugar.

Camine toda una noche para buscar un refugio para descansar y se me hizo mañana, ya que ningún lugar era seguro para mí y tenía miedo de todo a mí alrededor.

"No recordaba que todo fuera tan... Civilizado, ¿en que pueblo estamos niño?"

Grite un poco y salte de la sorpresa.

—¿Que te sucede? Me asuste, ya no te recordaba, cállate.

Escuché su risa tenue pero maliciosa, escalando hasta volverse un eco grave en mi mente.

"Esto será demasiado divertido... Que miedoso eres, nenita"

No respondí nada, mi idea era ignorarlo hasta que se fuera... Tome esa idea porque las personas a las que les hablaba siempre me ignoraban y yo optaba por irme de el lugar.

Ese tipo seguía hablando como loco, era muy irritante escucharlo en mi cabeza.

"No entiendo cómo alguien tan poderoso como yo, haya tenido un final tan deprimente, te maldigo Takayama, como me alegra que ya estés muerto... Igual que yo, maldita sea."

No aguantaba, se la paso demasiado tiempo repitiendo lo mismo y maldecía mucho a las personas, cuya identidad desconocía del todo, pero sabía que amigos de él claramente no eran.

—Hablas mucho... No entiendo de quién tanto hablas y te quejas, eres molesto.

"Niño, no lo entiendes... Fui rebajado, que asco".

—No quiero escucharte pero tengo curiosidad. —Pense bien las palabras y si estaba seguro de lo que iba a pedir— Empieza por presentarte, con quién tengo el... Disgusto.

"Tsuyoi Yurei, ese es mi nombre y fui el más—"

—¿El más poderoso? Si, bueno eso ya lo dijiste como... 10 veces —Me rei entredientes.

"Mocoso imbecil... ¿Tu quien eres?"

—Yo soy... Soy... —Murmure un parte de veces, recitando algo que no sabía.

No lo había pensado en todo el rato ¿Quién soy? ¿Tengo un nombre?

—No... No tengo la menor idea Yurei. No logro recordarlo.

Se empezó a reír en un tono más que burlón.

"Al menos yo sí sé quién soy por eso lo repito tanto... Pensaba que eras inútil pero eso para ti sería un elogio, no lo vale."

—Callate, en algún momento lo voy a recordar ya verás —Me cruce de brazos indignado— Por el momento omitamos cosas mías.

"Cómo si me interesara. Mejor camina para allá, siento que te mueres de hambre."

Enfrente mío había un puesto pequeño de pan con demasiados clientes y si, efectivamente tenía hambre...

—¿Cómo lo supiste? —dije quedándome totalmente quieto.

"Puedo sentir lo mismo que tú... Acabo de darme cuenta, pero ya lo presentía. No se muy bien porque tú y yo estamos conviviendo en un mismo cuerpo para empezar. En fin, muévete por comida."

—No puedo —Mire el puesto, con hambre evidente— es que no tengo esa cosa para cambiar.

"¿De que hablas?"

—Si, eso con lo que cambian la comida y bueno básicamente todo.

"Ah... Dinero, es verdad, se me olvidaba que estoy hablando con un niño. Ni modo, tocará hurtar."

—Hur... ¿Que dijiste? —Mi mirada siguió a una persona que pasaba cerca de mi.

Estaba hablando en voz alta todo este tiempo y para la vista de todos aparentemente solo...

"¡¡Que robes carajo!!"

—Ya entendí... Pero no, yo no soy ningún ladrón, prefiero morir de hambre.

"Lo que me faltaba. Mira no lo tomes tanto como un robo, piensa que vas a tomar eso sin permiso pero con la mejor intención de devolverlo después con otra cosa. Trueque."

—¿Ah si? No lo se, me parece muy-

"Calla y hazlo, luego piensas que vas a dar a cambio... Solo que es muy importante que cuando lo tomes seas sigiloso o corras..."



#2832 en Fantasía
#1092 en Personajes sobrenaturales
#1421 en Thriller
#634 en Misterio

En el texto hay: drama, darkfantasy, tragedia dolor

Editado: 19.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.