Atlas

Capitulo 4

No era la primera vez que Theo tomaba café en la casa de una persona a la que apenas conocía. Quizá la primera vez que lo hacía mientras esa persona no estaba. Theo esperaba sentado en la cocina de aquella pelirroja de la noche anterior. Después de darle unos sorbos a su segunda taza de café escucho la puerta principal de la casa abrirse. Tras unos pasos sonoros, la pelirroja Ashley Williams llego caminando a la cocina. No debió notarlo, pues camino directamente hacia la cafetera, tomo una taza y la lleno hasta el tope de café, agrego 2 cucharadas de azúcar morena y dio un largo sorbo. Cuando termino dejo escapar un sonoro suspiro de placer. Cuando se dio el vuelto y vio a Theo tardo unos momentos en reaccionar. Volvió a tomar del café y cuando se dio cuenta de la situación, se atoro con el café. Ella empezó a toser con fuerza mientras le salía algo de café por la nariz.

– MIERDA. – grito ella. Por el susto se había manchado de café su abrigo. Miro la mancha aun intentando recuperar el aliento. – Mierda… - Hola. – saludo Theo. – ¿Qué haces…aquí? – alcanzo a preguntar ella. – Mis padres… ellos… - No están. – respondió Theo. – Tengo algunas preguntas… Theo se sirvió otra taza de café antes de hablarle a Ashley sobre el edificio quemado y preguntarle lo que sabía de él, lo que sabía de Red Star. Ashley tomaba pequeños sorbos de café mientras respondía sus preguntas. Volvió a contar toda su historia. Como llego allí, lo que buscaba, sobre su trabajo. Theo escuchó con atención notando algunas discrepancias que decidió ignorar.

-lo siento, no sé qué más puedo decirte. – dijo Ashley. – No sé qué hizo antes de llegar a los muelles. – claro… - dijo Theo. Ashley lo miro con duda. Theo espero a que dijera su pregunta. Quizás se lo debía por haber entrado a su casa sin permiso. – ¿Que harás? – pregunto Ashley al fin. – Buscar una mejor fuente. – dijo Theo con algo de molestia. – Eso es injusto… – dijo Ashley con un tono triste mientras agachaba la cabeza. – Esto fue un error. – Declaro Theo mientras se levantaba de la mesa y a zancadas empezó a caminar hacia la salida. – Espera, por favor, espera. – rogo Ashley mientras lo seguía desde atrás. – Necesito respuestas. ¿Qué es lo que harás? – Ya te lo dije – No… hablo de… Red Star…

Theo sabía que estaba siendo injusto con la chica. Por como hablo de él anoche, ella debía de ser algún tipo de fanática de Atlas. Aun así, no sentía que su paciencia fuese a durar mucho más. Temía terminar ahorcándola. Podía imaginarse claramente con sus manos alrededor de su cuello, asfixiándola, poco a poco haciendo que su rostro cambie de color, de rojo a azul, de azul a rojo. Sus ojos verdes saliendo de sus orbitas haciéndose tan grandes como sus anteojos redondos… Se obligo a quitar aquella imagen de su mente. Sabia bien lo peligroso que eran aquellos pensamientos. Ashley seguía detrás de él, aun a la espera de una respuesta.

– ¿No es obvio? – pregunto Theo en respuesta. – Voy a Matarlo. – …Los héroes no hacen eso – dijo Ashley no muy convencida de ello. – No soy un héroe – dijo Theo antes de salir de su casa.

. . .

Habían pocas cosas de las que Theo disfrutaba en su vida. Tomar una cerveza durante la noche en un bar llamado Kristy´S en la zona mala de Brooklyn era una de ellas. Pepper, la dueña del bar era lo más cercano que tenia a un segundo Al…un amigo…amiga. Pensar en eso aun le resultaba difícil. Con Pepper hablar era fácil. Podían pasar horas hablando de cualquier trivialidad. En ese bar, de algún modo, parecía que el mundo desaparecía. Con Al muerto, eso era justo lo que necesitaba. – ¿Día difícil? – pregunto Pepper mientras le servía otra cerveza. – Han sido algunos años difíciles. – respondió Theo mientras para luego beber de su cerveza. – Pues mi semana tuvo que ser peor. – resoplo Pepper. – Eh lidiado borrachos y mujeres despechadas toda la semana… Escucharla quejarse aliviaba el constante peso que Theo solía sentir. Si, aun tenia que lidiar con Red Star, y debía seguir vigilando a los otros, pero en ese momento su única preocupación era escuchar como el lavabo de Pepper se había atorado por 4ta vez en el mes.

Theo escucho un fuerte sonido a vidrio romperse atrás de él. Un hombre, con barba, tez morena, de baja estatura y claramente ebrio, estaba parado frente a algunas botellas de cerveza rotas en el suelo. Se apoyaba en una mesa intentaba llegar tambaleándose hacia la barra mientras continuaba bebiendo una botella.

– Mierda. No te muevas. – se quejo Pepper mientras se acercaba a limpiar el vidrio y cerveza derramada del suelo. – Ve a casa, Ramon. Ramon se sentó a lado de Theo en la barra, y eructo en respuesta a las quejas de Pepper. – ¿Y tu qué? – pregunto el ebrio a Theo. Theo lo ignoro. Fijo su mirada en su bebida. – Tiene un buen trasero… – opino Ramon mientras se volteaba a ver a Pepper limpiar el suelo.

No era la primera vez que un ebrio se le acercaba y opinaba sobre el trasero de Pepper. Theo no era ciego. Claro que sabia lo atractiva que era Pepper. Con su tez morena, largo cabello negro, ojos color marrón claro y aquellas largas piernas la volvían el mayor atractivo de Kristy´S. – Aunque… Escuche que le gustan las vaginas. – volvió a comentar Ramon. – Que desperdicio … perra marimacho.

Theo podía romperle cada uno de sus patéticos huesos. Lanzarlo por los aires. Arrancar su cabeza. Todo con una sola mano. Pero ni siquiera sentía ganas de insultarlo, ni hablar de mirarlo. A los ojos de Theo, aquel hombre era muy pequeño, insignificante… Las palabras de una vieja amistad volvieron a su mente: ‘‘Que puedas hacerlo, no significa que debas hacerlo’’.

- ¡Ey! Te estoy hablando. – le grito Ramon. - ¡RESPONDE, PUTO MARICA! Theo se limito a mirarlo. Quizás por lastima. – Te pregunte algo… – le reclamo Ramon. - ¿Te la quieres coger? O ¿Eres uno de esos putitos? Ramon lo había logrado. Theo empezaba a sentir algo por él. Algo nada bonito. Theo se acercó lentamente al oído del hombre. – Ya es hora de que te vayas… – le susurro al oído. Theo volvió a fijar su mirada en su botella. Pudo escuchar como Ramon se levantó de la barra. Penso que aquello había bastado para alejar al viejo ebrio. Gran error. Uno que apenas noto cuando varios vidrios cayeron sobre sus hombros y un punzante dolor apareció en su nuca.



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En el texto hay: superpoderes, cienciaficcion, superheroes

Editado: 24.01.2025

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