PREFACIO
Por la autora (Salomé H.)
El derecho penal y civil nos enseñan que las prisiones se construyen con muros de concreto, rejas de acero y candados pesados. Sin embargo, la vida real me demostró una verdad mucho más cruda y desgarradora: las peores cárceles del ser humano son invisibles, se edifican en la mente y sus barrotes están hechos de palabras que humillan, silencios que castigan y promesas vacías empaquetadas en cajas de terciopelo.
Este libro no nace de la ficción literaria, sino del eco de mi propio sufrimiento. Está basado en mis vivencias reales; en el dolor de una adolescente que transformó su cuerpo para huir del acoso escolar y familiar, solo para terminar entregando su libertad, su inocencia y su amor propio a un depredador psicológico uniformado. Escribir estas páginas ha sido mi propio proceso de desintoxicación, el tribunal personal donde logré absolverme de las culpas ajenas y dictar, por fin, mi sentencia de libertad.
A ti, lectora joven que sostienes esta obra, te entrego mi historia no para causarte lástima, sino como una armadura. Ojalá que estas líneas te sirvan de espejo para detectar a tiempo el sutil borrado de tu identidad y para recordar que el amor verdadero jamás debe costar la cordura. Porque no importa nuestro físico, nuestro carácter o nuestros defectos ante los ojos de un juez cruel: las mujeres valemos demasiado, y ninguna jaula, por más dorada que sea, tiene el derecho de apagar nuestra luz.
— Salomé H., Abogada