Atrapados en el infierno: Megar Y Jakko

☣ CAPITULO 1 ☣ MASACRE

Julio 05, Año 2129 - 8:12 A.M.

Un nuevo grupo especializado en acabar con demonios había sido formado.

Su nombre era claro y directo:

Los Exterminadores.

Habían sido teletransportado a un lugar distinto por un enemigo desconocido.

Apenas recuperaron la conciencia nadie sabía cómo habían llegado ahí. Lo último que recordaban era dirigirse al cuartel general

Frente a ellos se extian un campo de hermosas flores.

Parecía un lugar tranquilo.

Pacífico.

En el cielo flotaban miles de puertas suspendidas, de distintos colores y estilos.

El silencio los envolvía... hasta que alguien lo rompió.

Era un cadáver poseído por el demonio Látigo.

En su rostro se reflejaba un terror genuino. Murmuraba palabras sin sentido, temblando sin control.

Con enorme dificultad logro exlamar:

—No entiendo por que...

—pero estamos en el infierno... ¡¡No hagan ni un ruido!!

Su voz se quebró.

—¡Él se está moviendo!

—Si nos llega a encontrar... ¡moriremos!

Los demás, sin comprender lo que estaba ocurriendo, le gritaron:

—¿¡Quien viene!?

Látigo no reaccionaba. Los cuatro Exterminadores y Megar, que también estaba allí, prepararon sus armas y contratos para atacar.

El demonio Látigo sosteniendo una navaja y tartamudeando, hizo una petición inesperada:

—PeRMisO p-ParA sUicIdaRmE...

Al escuchar eso, todos quedaron impactados.

—mierda, ¡Dinos que ocurre! —gritó el novato llamado Bless.

—Cuánto más sepamos, mejor preparados estaremos para enfrentarlo —agregó Linn, intentando ser optimista.

Látigo se escondió como un niño aterrorizado detrás de Megar, sujetándolo con fuerza.

—¡Idiotas, les dije que no hicieran ruido!

—¡Se acerca muy rápido!

—Él está furioso...

—¡¡Nos encontró!!

—¡Vamos a morir!

—¡Cálmate, saldremos de esta! —gritó Bless, dándole una cachetada para hacerlo reaccionar

Los demás Exterminadores se prepararon para la pelea, dominados por el miedo.

Gracias a Bless, Látigo logró responder:

—Estamos en el territorio del primordial...

"DEMONIO DE LA OSCURIDAD".

Una de las puertas del cielo se abrió, dando paso al ente.

Cayó de forma abrupta.

Como una masa negra golpeando el suelo.

Un ser antiguo, que jamás había muerto, comenzó a manifestarse.

Con solo tocar el campo, expandió una manta oscura como la noche misma, dificultando la visión.

Las flores hermosas comenzaron a morir, corrompiéndose lentamente.

Los Exterminadores no podían moverse. El aire era demasiado denso, insoportable. Sus manos temblaban, y el instinto gritaba peligro.

En la oscuridad aparecieron doce cuerpos con trajes de astronauta.

Sus vestimentas blancas y cascos apenas brillaban, reflejando un débil rayo de luz.

Los torsos superiores yacían en el suelo, partidos a la mitad, con los brazos en posición de rezo.

Frente a ellos, las piernas reposaban a una distancia precisa, conectadas por un rastro de sangre que formaba un panorama aterrador.

El Demonio de la Oscuridad mostró por fin una forma tangible.

Su cuerpo estaba compuesto en su totalidad por huesos humanos petrificados. En el pecho, bajo su cabeza, tenía tres cráneos. En la parte trasera, espinas sostenían una capa de oscuridad absoluta.

Era alto.

Media tres metros.

Sus extremidades superiores estaban comprimidas; físicamente parecía un tótem. Sus piernas eran dos cadáveres humanos petrificados, sin cabeza ni brazos.

En su frente esquelética brillaba una aureola negra. Sus ojos eran huecos, completamente oscuros.

Los cuatro novatos, el demonio Látigo y el exterminador Megar no podían moverse ante semejante ser.

El miedo los corrompió desde lo más profundo del corazón.

En un instante, el demonio se encontraba frente a ellos.

Era tan veloz que parecía teletransportarse.

Los novatos no tuvieron tiempo de reaccionar.

Bless intentó agarrar su espada. Linn intentó activar su contrato, pero...

El ser primordial, con un solo movimiento, hizo que a todos los presentes se les cayeran los brazos.

Dos Exterminadores murieron por shock.

Linn, a los 18 años.

Bless, a los 21 años.

El Demonio de la Oscuridad había cercenado las extremidades en menos de un segundo.

Todos, excepto Megar, sufrieron el ataque.

Gracias a Jakko, Megar pudo defenderse.

El poseído por Látigo, ya sin brazos, miraba con desesperación a los humanos.

Comenzó a pedir perdón frenéticamente, suplicando que no lo mataran, prometiendo ofrecer su sangre al Demonio de la Oscuridad a cambio de piedad.

Pero el verdugo observaba a sus víctimas...

Y en particular, a Megar.

Parecía confundido por el hecho de que aún conservara los brazos.

Cuando giró la mirada hacia el demonio Látigo, lo partió en doce pedazos con solo mirarlo.

Lo mató al instante.

Cuando el cuerpo desmembrado de Látigo cayó al suelo, los Exterminadores que seguían vivos quedaron atónitos.

Tres ya estaban muertos.

Y dos, lisiados.

Esto no era una batalla.

Era una masacre.



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En el texto hay: demonios, darkfantasy, thirller psicológico

Editado: 11.01.2026

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