Theo estaba en el baño de la cabaña, recapitulando lo que habia vivido en un día y el olor a huevo en su cabello.
"No te metas en problemas." La voz de su padre resonó en su mente, un recordatorio más fuerte de lo que quería admitir. Cepillo sus dientes con un frenesí, apagando la irritación hasta que vio el reflejo de Corni en el espejo.
—¿No le dirás a la superiora? —preguntó ella. Su cuerpo apoyado en el marco de la puerta.
—¿Y qué quieres que le diga? —sarcástico masticó el cepillo—. Un tipo enmascarado atacó al hijo del abogado más poderoso. ¡Gran idea, Cornelia!
Corni frunció el ceño y retrocedió justo cuando unas pisadas apresuradas interrumpieron la tensión. Arthur irrumpió con el rostro descompuesto.
—¡LARGO! — empujó a Theo fuera del baño— ¡TODO ESTABA MALOGRADO!
Corni ni siquiera habló. Alzó sus hombros resignada y siguió su camino, dando paso a Andrew con la misma expresión de dolor y manos en el estómago.
Hizo un rápido movimiento, empujó al pelirrojo fuera del baño.
— ¡OIGAN!
Empezó a golpear la puerta sin éxito. Escuchó unos cuantos quejidos y quejas de Andrew.
— apúrate! No debimos comer el frejol.
Dio un suspiro resignado y se dirigió a su habitación. Sin embargo, al dar un paso por el pasillo, un brillo inusual llamó su atención. A través del cristal de la puerta exterior, la luz de una fogata parpadea.
Solo dio un par de pasos, cuando se encontró con Kayle contemplando el paisaje de la laguna. Ninguno habló, el silencio solo fue interrumpido por el crujido de la madera de Theo al dar un paso y el ronquido de Nicolás al despertarse.
— Oh, ¿tú también tienes una excusa? —cuestionó el consejero.
A mitad de la tarde, en pleno silencio de la cabaña; mientras se preparaban para regresar a la ciudad, theo grito:
"Podemos convencer a Nicolás que somos inocentes"
Después de unos minutos, con el único baño en cuarentena y las maletas listas para partir, Nicolas tenía vista hacia diferentes reacciones inocentes y cansadas, quería grabar en su memoria los rostros de sus protegidos.
— ¡FUE CULPA DE ANDREW Y ARTHUR! — reclamó Corni furiosa— ¡Yo iba a pasar esta noche con mi novio!
— Oh, ¿Escuchó, Nicolás? — Arthur sonrió.
Nicolas acaricio su cabello en un largo bostezo.
— Si... pediré clases de sexualidad urgentemente — bromeó — ya váyanse a dormir.
— ¡Espera! Aún falta alguien — interrumpió Theo y volteo a Kayle.
Los demás también voltearon a ella. Con presion y respiración profunda, apartó su melena. Se dirigió a Nicolás.
— Si demuestro mi inocencia, tendrás que disculparte conmigo y que todos digan la verdad — soltó curiosa.
— ¿Por qué? —Arthur la vio con desdén y confundida.
— Por diversión — Kayle tenía una sonrisa inocente, antes de volver con Nicolás — Revisa la galería de mi celular. Debe haber un video.
Nicolás hizo caso, aunque no muy convencido revisó el celular. En un largo silencio, mientras la presión aumentaba. Las manos de kayle jugueteaban en sus rodillas, esperando una señal.
— Tuviste que hablar — fue lo único que dijo mientras la muchacha se acercaba a su celular — lo siento Kayle, Bruno.
Las expresiones de sorpresa y decepción se reflejaron en los rostros de los demás.
— ¿Es en serio? —estupefacto, Theo se revolvió en el asiento.
— No pienso decirte ni mierda — cortó Andrew, tan tajante como siempre.
— Como sea — interrumpió Nicolás — Perdón, a todos. Pero, no podré ayudarlos. A cambio, ¿quieren un cuento de terror? —sonrió, muy alegre a pesar de los rostros llenos de enojo de los adolescentes.
— lárgate — ordenó Andrew.
*** Fue así como terminó el retiro espiritual y el primer paso en esta venganza. Mis siete peones, a la espera de dar su primer paso a la nueva vida, de regreso a su estupido colegio.***
***El colegio privado "Perla Santa High", conocido por albergar a los hijos de la élite y tener el mejor sistema de becas. Además, de ocultar todo el acoso posible de adinerados y becados.***
Era la mañana del lunes, los primeros estudiantes que pisaron la escuela fueron detenidos por algo que ni siquiera los docentes o seguridad lograron responder.
Pegado en la torre principal, una gran pancarta de la hermana superiora con un garabato de demonio, yacía bajo título "Te convertiste en tu peor enemigo". Todos se sorprendieron de la imagen que en segundos alcanzó a los foros de la página escolar. Sin embargo, solo un mensaje erizo las pieles de siete escolares.
°"En una simple existencia, haré que vivan una verdadera historia de terror, mis peones.
— Atte. El fantasma."
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— Lo hizo Nicolas, ¿no?
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En el fin del día, los estudiantes regresaron a casa, pero aquellos siete adolescentes yacían en una oficina del segundo piso, iluminados por un un foco y una delgada ventana vertical, se encontraron frente al consejero. Ocupado limpiando un sofá con trapos.
— ¿No fuiste tú quien lanzó esos huevos en el retiro? — preguntó Theo.
— ¿Sabes lo que hará mi abuela cuando se entere? — Corni amenazó, en un aire de grandeza en palabras llenas de cólera.
— No me interesa perder mi tiempo con ustedes. Además — soltó Nicolás muy alegre a pesar de estar delante del grupo de estudiantes y luego, señalar a un sofá con pintura entre dos armarios — algún gracioso ensucio a clara.
Ni siquiera alcanzaron a demostrar asco por sus palabras, cuando el zumbido de sus celulares los obligó a bajar la cabeza.
°"Si quieres, puedes ser el siguiente muerto".
De pronto, un par de golpes en la ventana llamaron su atención.Los ojos caramelo de Theo se tiñeron de miedo, sus pupilas se dilataron y apretó sus manos. La oficina en silencio, con suaves golpes entre la ventana y la espalda de un adolescente uniformado.
Estaba colgado.
Corni fue la primera en caer, con sus manos en la boca. Los ojos de Theo permanecieron pegados a aquel cuerpo girando en su eje, un maniquí apareció ante ellos. Y una sensación de alivio salió en suspiros.