En medio de una plaza, Bruno revisó a su alrededor, Arthur a su lado y Andrew a unos pasos adelante. Vio a cada uno, terminando de nuevo con el menor.
— ¿En verdad pelearon? — susurro Bruno.
Arthur negó, a punto de reírse.
— Todo es parte del plan, ¿recuerdas? Desde ahora, no hay problemas que nos vean separados — explicó Arthur y con una sonrisa tomó el hombro del más grande— pero, no entiendo porque debemos ser los recaderos tuyos y de Talia.
— Corni dijo que Talia no deberia ir. No sabemos qué pueda hacerle el perro. Así que solo la ayudaremos — Arthur trago hondo — Y porque necesito saber que pasa con mis padres …
Bruno mantuvo su mirada firme al frente hasta que se dio cuenta de Arthur. Observando con reojo.
— ¿Qué? —Bruno se quejó.
— Nada, nada … —suspiro el gemelo menor antes de estirar sus brazos adelante— pero no puedo entender porque crees que la abuela Susan sería cercana a tus padres. Me dijiste que son solo traductores, esa anciana creó su propio negocio y se volvió millonaria.
— Arthur — andrew llamó y se volteo a ambos— Bruno. Callense
Sin más volvió a caminar, sin darse cuenta de las miradas extrañas e inquietas del par.
— Que recuerde, él no es tan molesto —susurro Bruno.
— No le hagas caso…
Con cada paso, gradualmente llegaron a una pequeña torre. Antigua pero cuidada, subieron por las escaleras de cemento cubiertas por una pared de cubos de vidrio.
— ¿Crees que nos ayude? — Arthur solto— mamá lo despidió, seguro está molesto con nosotros.
— ¿por qué lo despidió? — solto el regordete, a unas gradas atras.
— Porque mamá se esta volviendo loca — andrew respondio y se detuvo frente a una puerta.
El olor a cigarro era fuerte, Arthur sacudio su mano de un lado a otro mientras el timbre resonaba en un corto zumbido.
Pasos golpearon el suelo, leves crujidos antes de ver la puerta abrirse. Un hombre, aquel guardaespaldas apodado “perro guardián” por los gemelos, aparecio. El mismo semblante serio, fuerte y valiente, no parecia importarle su ropa desgastada o el humo de su cigarrillo.
— ¿Andrew? ¿Arthur?
— Necesitamos ayuda — fue lo primero que dijo Arthur, pero Andrew lo alejó de la puerta.
— Conocemos a Talia Adams — se interpuso con tanta impertinencia, levantando su celular con la foto de la joven de trenzas — es tu sobrina, ¿no?
Fue entonces que la fiereza del hombre poco a poco se suavizó, curvo un poco su espalda, quiso acercarse al celular pero se alejó de pronto. Vio hacia las escaleras y dio pase a los chicos.
— Entren
Varios pasos golpearon el suelo antiguo, mientras tanto los pasos de Theo y Kayle alcanzaron el segundo piso de la torre escolar hacia la puerta, la oficina de Nicolas.
Los ojos del pelirrjojo alcanzaron a la chica, alejada de la realidad, con sus manos en los bolsillos de su gran casaca. Enfocada en la puerta,
« Alguien queriendo controlarla, tratando de despreciarte y usarte»
— Lo siento —susurro Theo.
Al fin, Kayle volvió a él.
— Yo también odio cuando mi padre intenta controlar mi vida … Lo odio mucho.
Ella no respondio, Theo estiró su mano a la manija de la puerta. Dio espacio y kayle entró. Nicolas alzó la mirada ante ambos, aunque no pudo hablar.
— Así que cuando termine, si quieres golpeame
— ¿Qué? — Kayle se inclinó.
Volteo un poco su cuerpo, pero la mano de Theo cambió a su espalda. la empujó adelante, frente a Nicolas y cerró la puerta con seguro.
— ¡No dejes que salga! — grito detras de la madera, mientras el chillido de una banca resono con fuerza golpeando el tablon.
En segundos, sus pasos fueron deteroriandose y Kayle, volteo al consejero.
En minutos, Kayle tenía una sutil mirada de desprecio y un puchero en sus labios. Sus manos cruzaban por debajo del pecho, así como sus piernas cruzadas.
«Negación o una niña engreída que no le hicieron caso» pensó Nicolás con solo verla.
— Oye — suspiro Nicolas, al tomar un archivero de su estantería — mi hora de trabajo terminó a las 3. Así que si no cooperas, entonces
— ¿Por qué los hombres son unos idiotas? — rugio enseguida. apreto sus manos— si alguien le dice qué hay una mejor forma, ¿por qué insisten? ¿Es necesario hacer estupideces solo para demostrar que son superiores? De nada sirve atacar si luego debes ocultar las heridas o desaparecer de todos. Como un cobarde lloron.
Su respiracion era fuerte, entre gruñidos de ira. Nicolas se dio cuenta rapido y suspiro.
— Kayle, ¿quieres decirme algo más? — El suave tono de Nicolás impacto sobre la agitacion de la joven.
Sus ojos verdes se mantuvieron firmes. Bajo su manos contra la falda y trago hondo.
— Lo que quiero decir es que — pausó y bajo la mirada— ¡Ah! Abre la puerta, debo ir por Theo.
— Él solo quiere ayudarte — respondió automáticamente.
— Pero no es necesario — replicó ella. Rodo los ojos y movio sus piernas ansiosa — se puede meter en problemas.
— Kayle — detuvo con fuerza Nicolas— si estuvieras en el año pasado, aceptaría eso. Pero no ahora, ahora tienes amigos. Theo te quiere, y por eso quiere ayudarte.
Ella intentó pronunciar palabra, pero tenía un nudo en la garganta.
« Nosotros no somos novios … y no creo que quieran ser mis amigos» fue lo unico que pudo pensar cuando bajo la mirada por segunda vez.
— Kayle — llamo Nicolas, pero ella no lo vio— te conozco, no viniste al colegio solo por estudios. Quieres experimentar un colegio.
Ella apreto sus labios y suspiro con fuerza, cerró los ojos y volteo a él.
— Muestra todas tus facetas — ordenó y se echó sobre su silla con una sonrisa— equivocate y haz lo que quieras, igual … solo te vas a decepcionar cuando cumplas 25 o 30, haz lo que creas correcto y disculpate si lastimas a alguien.
— Theo …
— Fue su decision — interrumpio enseguida.
Fue entonces que Kayle se levantó.