Atte. El fantasma

CAPÍTULO 51: El hijo del abogado

Las paredes claras estaban manchadas por el paso del tiempo, y el aire olía a papel viejo y café frío. Un reloj colgado detrás del estrado marcaba cada segundo. El Juzgado de Familia era más pequeño de lo que Amelia había imaginado, vestida con traje a lado de su abogado y por el otro extremo, su ex marido, Javier Sandoval con su equipo de abogados de su firma.

Especializado en divorcio, Javier mantuvo su expresion firme y confiada. Hasta el momento cuando el juez subió por las gradas a su asiento.

— Viendo todo lo que pasó, las percusiones desde las noticias y las evidencias de tu hijo menor de edad. Lo mejor para esta situación

— Espere — Javier se levantó— espere al juez, disculpe. ¿Qué evidencias entrego mi hijo?

El juez ni siquiera lo miró. Hizo un gesto breve hacia su asistente.

El joven avanzó en silencio y dejó una carpeta gruesa frente a Javier. Amelia alzó el rostro, intentando ver su contenido, pero su abogado le apoyó la mano en el brazo, indicándole que permaneciera quieta.

—¿Qué es esto? —siseó Javier, abriendo la carpeta.

Una fotografía cayó sobre la mesa. Luego otra. Imágenes antiguas, impresas, fechadas. Un niño de cinco años. Un moretón oscuro en el brazo y otro en la espalda.

De pronto, su abogado en la derecha entrego su celular. Con miles de notificaciones en correo.

Todas de Theo.

Eran las mismas fotos, cada correo era una foto diferente, algunas de él como un niño feliz pero otras con golpes en el cuerpo. Y el último correo:

“Tengo más fotos. Me iré con mi mamá y seguirás pagando mi colegio y lo que quiera, que pena la tuya quiero ir a la universidad. Eres abogado, y yo soy hijo de un abogado.”

El silencio se volvió espeso y la respiracoin de Javier fue fuerte hasta que se escuchó el golpe del juez.

—Estas pruebas —continuó el juez— fueron entregadas directamente al tribunal. Dada la naturaleza del caso, se resuelve otorgar la custodia completa a la madre. El padre podrá ejercer visitas los fines de semana, bajo las condiciones establecidas.

Amelia apenas escuchó el resto. La palabra custodia le retumbaba en los oídos. Respiró hondo, sin saber que su hijo había librado esa batalla solo.

Javier cerró la carpeta con fuerza. No levantó la vista. Su odio no iba dirigido al juez ni a Amelia, sino a la ausencia de su hijo… y a la certeza de que había perdido.

Pero, algo más pico en su cabeza cuando sacó su teléfono.

Tenía una invitación pendiente. Una obra de teatro. Y un hijo que, le gustara o no, tendría que asistir.

Despues de clases. Theo dejó de ver el chat con su padre, un visto en azul antes de gimoetar alegre y enrollar una bolsa de plastico delante de un nuevo sofá, mientras tanto, en la pizarra Andrew y Kayle están ocupados frente a un croquis de la escuela.

En un momento se escucharon tres golpes en la puerta, el código entre los siete. Dos abajo y uno arriba, Talia entró con una pequeña sonrisa cuando entrego una hoja a Kayle.

Ella también sonrio.

— Son los horarios de los profesores —talia dijo— solo quince vendrán a cuidar la escuela.

— pero, es posible que el fundador traiga seguridad — andrew volteo a la pizarra — y aun si cubrimos las zonas sin cámaras, no sabemos donde van a vigilar.

— En las anteriores olimpiadas, los profes no hacen mucho — explicó Theo, mientras envolvió el palstico del sofá en una bolsa— el problema son los padres de cada club, y mi viejo. Él es el peor.

— Esta resuelto —intervino Andrew desde la pizarra— tienes dos partidos en un día, así que ese día tendras que cuidarlo.

— No, ya hago mucho con tener que hablar con Aidan — detuvo el pelirrojo en un rapido masaje en los hombros— de hecho, se ve raro. Pero, no pienso hacer más, menos por ese mediocre, imbecil e infeliz — reclamo, hacia el techo. Mantuvo su mismo tono de odio— porqueria de ser humano, que se vaya al infierno ese pedazo de …

Al mismo tiempo que las lisuras se hicieron presente en la bodega, los otros tres intercambiaron miradas. Fue entonces que Kayle se acercó al pelirrojo.

— Theo —Kayle lo detuvo. su voz tan suave que detuvo al chico— por favor, tú eres el unico capaz de hacerlo. Es cierto, tu padre puede ser un fastidio, por eso queremos que te quedes con él.

El chico dudo, volteo al techo y luego a los ojos verdes la joven. No habia orden, era calma decidida.

— Bien — dictó y vio a la pizarra con cada plan dibujado— ¿hoy nos vamos a quedar?

Andrew asintio. Mientras el mismo patrón de golpes en la puerta se hizo presente, cada uno estuvo atento hasta que entró Corni junto a Arthur y Bruno.

— hasta las cinco —hablo andrew— el martes inician las olimpiadas y no podremos venir el fin de semana.

— Sobre eso — interrumpio Bruno, un poco nervioso— mi partido cambió al miercoles a las 10 de la mañana.

Fue entonces que los demás se voltearon a ver, Theo trago saliva y vio el plano.

— Entonces … el miercoles desde las 10 hasta las 2 o 3, ustedes cinco estarán solos — theo llegó al plano de la pizarra— ¿seran dos grupos y uno estara solo?

Por un segundo la bodega se quedó callada. Pero theo continuo.

— Qué les parece si uno de ustedes se queda en la bodega, o va a la azotea y revisa desde arriba. Yo podré quedarme con mi viejo desde las 10 y él se quedará en el estadio viéndome hasta que termine el partido.

Sin darse cuenta, Kayle llegó a su lado. Recosto un brazo sobre el otro, bajo su pecho y mano en la mejilla. Una ladina sonrisa se puso a centímetros del pelirrojo.

— Wow, capitán siempre me sorprende tu inteligencia — comentó mientras crece la picardia.

Theo volteo a penas, sin querer ver su sonrisa cuando su rostro ardio en un ligero rubor.

— y eso que eres un estudiante promedio — terminó por decir.

— ¡Cretina! — Theo se quejó, se alejó de la pizarra y sentarse sobre la mesa— como sea, eso solo fue una idea.




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