Atte. El fantasma

CAPITULO DE RELLENO #10.: La relación que se oculta como perros en celo.

Este capitulo lo escribi sin darme cuenta ... aunque, termine por volverlo de relleno.

Por cierto, gracias por seguir leyendo mi novela.

Quiero escribir más sobre Nicolas.

En el silencio de la bodega. Los adolescentes se encontraron en medio de la preparación de la estrategia. A excepción de Theo, echado boca abajo en el sofá.

Theo: ¿Cómo se supone que debo hablar con Aidan? —su voz sonó áspera, casi resignada.

Corni: Lo has hecho muchas veces. Solo habla y ya. —se encogió de hombros. Agobiada en su propia tarea sobre la mesa.

Theo se levantó de repente, con los ojos llenos de enojo.

Theo: ¿Alguna vez has estado a solas con Aidan? —su tono era acusador, casi desesperado.

Esa vez Corni asintió, lamentándose.

Talia: ¿Prefieres practicar? —interrumpió. Se levantó y ajustó sus lentes, con una leve sonrisa que no alcanzaba sus ojos.

Pasaron unos minutos, el grupo observó la escena frente a ellos: Theo y Kayle. Ella, con un par de lentes puestos y la barbilla apoyada en sus manos entrelazadas, mantenía un rostro estoico, casi aburrido.

Arthur: Sí, así es como me imagino a Aidan. —comentó al pasar cerca de Kayle, su tono era neutral, pero la mirada tenía un toque de burla— ¿Tienen una peluca?

Kayle: No quiero disfrazarme de un idiota. —respondió con desdén y un obvio orgullo.

Andrew: Psycho, ¿te sientes como un idiota? No es novedad para ti. —su voz era socarrona. Hizo enojar a la joven.

Por un instante, sus miradas se encontraron: la miel amarga de Theo contra el filo jade de Kayle. Él sintió un nudo en el estómago.

«Prefiero verla a ella que a Aidan», pensó, apenas pudiendo sostenerle la mirada.

«Esos ojos… ¡Cretina!»

Theo: Mierda —siseó irritado a punto de escupir al suelo por la rabia.

Kayle: Eres patético. —soltó, con un gemido burlón y una sonrisa que rezumaba superioridad— Concéntrate, ¿no me dijiste que querías unirnos? Automáticamente eres el capitán. Así que, apúrate y haz algo.

Arthur: Yo nunca lo veré como un capitán. Ni como humano. —murmuró divertido.

Bruno: Cálmate. —ordenó Bruno al gemelo menor.

Corni: De nuevo. Theo, concéntrate. —su tono fue suave, tratando de animarlo.

Theo cerró los ojos un momento, respirando profundamente. Sus fosas nasales se ensancharon mientras sus pies se movían nerviosos.

«Tengo que hacer esto bien.»

Theo: Estoy listo. —anunció, sus palabras eran más para convencerse a sí mismo que a los demás.

Kayle: ¿Qué quieres? —Su tono era cortante, desafiante.

Theo: Será raro, pero… ¿No te gustaría deshacerte de ese criminal? El que está destruyendo el colegio de tu madre.

Bruno: Qué directo. ¿En serio debe ir él? —preguntó Bruno, mirando a Arthur.

Arthur: Él y Aidan se odian, —respondió en un tono neutral, observando la lucha de miradas entre Theo y Kayle— no tanto como Kayle y Aidan, pero al menos nunca rompieron un billete el primer día de clases.

Kayle mantuvo la mirada fija en Theo, su expresión era un enigma.

Kayle: De acuerdo, te ayudaré. —su voz fue firme, sin apartar la vista del pelirrojo.

Corni: Qué fácil. Pensé que Kayle pensaría como Aidan, —susurró, su rostro disgustado, comentó a Talia

Kayle: Pero primero, arrodíllate en el suelo y ruega como el perrito que eres. —su pose estoica se desvaneció, dejando ver una sonrisa ladina y una expresión traviesa que hizo que Theo se tensara.

Theo: ¡VETE A LA MIERDA! —golpeó la mesa con un puño cerrado— ¿Te crees tan sádica como ese bastardo?

Kayle: No soy sádica, soy narcisista. —corrigió, su sonrisa permanecía intacta, como si el insulto no la hubiera afectado.

Corni: Sí. Se parece a Aidan, —murmuró, con una mezcla de ironía y asombro.

Theo: ¡¿Qué?! ¿Te burlas de mí? —exclamó, sus ojos se abrieron de par en par, llenos de incredulidad.

Kayle: Vamos, chihuahua, tomatito. Dame tu patita. —su voz dulce retumbaba en una ligera risa. Una sonrisa zorruna que intentó ocultar.

En segundos, ella levantó su mano con la palma hacia arriba.

Theo: ¡NO SOY UN PERRO! —gritó, dándole un manotazo torpe a la palma extendida de Kayle.

Kayle: ¡¿QUÉ TE PASA?! ¡ESO DOLIÓ! — frotó su mano con una mueca de dolor.

Theo: Oh… Qué pena. — su voz cargada de sarcasmo.

Bruno: Iré por Nicolás. —anunció Bruno, alejándose rápidamente, cansado de la creciente tensión.

Theo y Kayle se miraban, ambos respirando con dificultad, intentando recuperar la compostura.




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