abierto a un mensaje:
“Cuando Dios desea enviar bendiciones, primero envía desventuras … ¿puedes soportarlas?”
El pelirrojo trago hondo y vio a Kayle. Con guante en la mano, presiono un botón cuadrado y bajo una palanca delgada.
— Con esta, son cuatro mensajes en una semana — theo siseo. Su dedo subio por la pantalla— “Hay cuatro cosas que ponen al hombre en acción”, “ la sonrisa es el idioma de los hombres inteligentes” y “lo más grave no es caer, si no golpearte la cara contra caca”.
— ¿crees que sea cuatro advertencias?
Theo negó.
— el fantasma nunca ha sido directo — dijo el pelirrojo al revisar la máquina— y es posible que no sea para nosotros, aunque con ellos no se sabe.
— Creo que son un mismo tema — ella suspiro.
— ¿pero cuatro frases para una cosa? — sonrió el chico— el fantasma es muy dedicado.
— de hecho creo que está demasiado preparado — ella suspiro y subió una palanca.
Los parlantes de todo el colegio resonaron, iniciando con la canción tétrica de“Danse macabre”
— tú quédate aquí — ordenó Theo, su mano en la muñeca de kayle— iré a ayudar a los demás. Solo sal si es necesario.
Kayle no respondió, se quedó quieta viendo al chico salir con el mismo cuidado que un ladrón. Sin ser visto corrió por el pasadizo.
— ¿que me quede aquí? Está loco.
Dio sus primeros pasos, tocó la manija de acero y en el momento que giró, su celular zumbó.
En un corto sobresalto, volteo a su bolsillo y revolvió hacia atrás su cabello al ver la pantalla “Cristian”. Sus ojos brillaron mientras un suspiro desapareció entre sus labios.
Apretó sus labios y acercó el celular a su oreja.
— ¿Cris cris? ¿Dónde estás?
— extraño cuando me dices asi, miniyo — la voz se volvió ronca—. Pero, quiero que dejes esa escuela. lo dijo enserio.
— Oye —kayle se mordió la lengua y presiono la manija— te fuiste por 7 años, me dejaste. ¿Crees que puedes decirme que
— Estoy en el estacionamiento, placa HXT 305. Vamos a casa juntos.
Ella apretó sus ojos y abrió la puerta. Sus pasos fueron rápidos por las escaleras, al igual que Arthur por las escaleras Norte. De vez en cuando su mirada se desvió hacia atrás, el fantasma más delgado siguiéndolo.
Su mano giró la tapa, apenas pudo oler un ácido aroma antes de verter en el suelo un poco del líquido.
Corrió mas rapido en ese momento, los pequeños zapatos negro del persecutor sacudieron sobre el liquido, rapido la fricción se volvió masa y luego chicle que pego los zapatos a la mayólica.
la máscara amarilla, sonrojada y de sonrisa adorable bajó la cabeza.
— ¿que? — la voz debajo de la máscara resonó.
Arthur volteo, por un instante se detuvo y sacó su celular. Revoloteó de la emoción al sacar una foto de la escena pero al mismo tiempo, su presión se detuvo cuando el fantasma pudo liberarse de la trampa.
Aguantó la respiración y volvió a correr, en dirección a las escaleras del medio.
— mierda, mierda — escucho Arthur de una voz femenina.
Pronto, sus ojos se cerraron y su frente recibió el impacto contra el cerquillo de corni. Con dolor y aturdido, terminó en el suelo frente a la chica.
— ¿Qué te pasa? — corni refunfuño —. Es difícil correr agachada. ¿ y Bruno?
— fue por el patio — señaló hacia atrás.
Tan rápido como volteo, su expresión cambió. Su mandíbula cayó desorbitada por la desaparición de la figura, entre las quejas sin sentido de corni y su dolor de cabeza, se levantó. Extendió su mano para ella y luego se acercó al alféizar. Pudo ver el jardín con guardias de seguridad observando el entorno.
— Corni — gruño. Tomo sus hombros—. Hay que escondernos.
— ¿Qué hacen? — se escuchó desde un lado. Theo volteo a cada uno y luego a la masa pegajoso en el suelo — ¿ya usaron ese químico?¿no funcionó?
— Theo, ¿no tenias que estar en
— si eso — Theo se agacho y presiono los hombros de ambos—. Creemos que el fantasma tiene otra trampa, así que vamos a acelerar las cosas.
Los rostros de ambos adolescentes se contornearón en la duda, mientras Theo se encargó de dejar su walkie talkie en el suelo, antes de tomar el de Arthur.
— escondan sus walkies talkies, ya no los usen y nos encontraremos en las rejas detrás del estacionamiento en diez minutos. Todo sigue en pie, adiós.
Tanto Corni como Arthur lo vieron alejarse, cada uno con una expresión diferente entre la apatía y una sonrisa divertida.
— Se esfuerza en ser el líder — susurró corni.
— Sigo sin verlo como humano — Arthur se levantó.
— Pues ahora es tu hermano —bromeó ella al levantarse.
En un instante, vieron a Theo caer y arrastrarse en el suelo hasta golpearse contra el alféizar.
Tras él emergió una figura vestida con una túnica negra, el rostro oculto tras una máscara amarilla. Una sonrisa con forma de tres invertido y unos ojos achinados y curvos le daban un aspecto inquietante. Avanzó con un único paso hacia el pasadizo mientras ajustaba un puño de acero sobre sus nudillos.
Apretó sus puños, preparado para golpear acercó demasiado el acero a la mejilla de Theo.
— No me gusta que se crean más listos que yo —dijo la voz masculina y ronca— tengo sueño y hace frío. Así que merecen esto.
Pronto los dos walkie talkie cayeron en la cabeza del fantasma.
Un rápido movimiento lo descontrolo, un espacio abierto que Theo aprovechó, rodeo el cuerpo del fantasma y lo hizo caer. Con una mano en su nuca, el fantasma presionó la cabeza de Theo con la otra hasta que cayeron y un zumbido lo hizo revolver su cabeza.
— Corran —- ordeno el pelirrojo.
Escucho las pisadas de corni y Arthur alejarse antes de presionar los nudillos metálicos en el tórax del chico.
— oye, aléjate antes de que te golpee y no puedas respirar.
Theo apretó sus párpados, entre ligeros refunfuños llevo toda su fuerza al golpe que dio su puño directo al estomago del fantasma.