Atte. El fantasma

CAPÍTULO 68: Actuación

Andrew abrió con cuidado las rejas, dio unos pasos cuando escuchó las voces de los guardias subiendo apurados. Fue entonces que se sentó contra el muro, de rodillas alzadas, sus manos contra la cabeza, sus hombros frágiles vibraron en el inicio de un llanto.

Cuando los adultos llegaron, solo lo vieron a él.

— papá, papá …

la voz de Andrew se quebró adolorido.

— papá … ¿por qué?

Los guardias intercambiaron miradas, uno de los cinco dio un paso, estiró su mano hacia el gemelo.

— oye, ¿estás bien? — en calma, el guardia apenas se arrodillo frente a él—. ¿que paso aqui?

— vi a alguien — susurro andrew—. entró a una habitación, pero

— ¿Cómo era? — el mayor interrumpió.

— ¡Grande! — se escuchó desde otro lado.

Un nuevo guardia, aquel que cayó en el suelo por el fantasma apareció, arrastrando un pie y una respiración débil.

— Tal vez joven, pero no de su edad — dijo señalando a Andrew—. Oye niño, ¿por qué llegaste tan temprano?

— Yo —inició Andrew—. no quería estar en casa, escuche que las rejas del campo atlético están abiertas por las monjas así que entre por ahi.

— De acuerdo — suspiró el hombre arrodillado—. hay que ir con la directora, ¿Ok?

Volvió a acercar su mano. Esta vez Andrew se levantó, volteo al jardín y a la espalda tensa de la directora Alison sosteniendo una bolsa.

— ¿Cómo te llamas niño? — escuchó de uno de los hombres.

— Andrew Chang — suspiro al responder, sin dejar de ver a la directora.

« ¿Por qué atacar a la directora? » recordó su pregunta, de esa reunión en la bodega al preparar el plan.

« No podemos preguntarle al fantasma porque hace esto — respondió kayle— no lo conocemos, pero si a Alison. Podremos saber cómo responde cuando el “fantasma” ataque su colegio.»

— parece que pasó algo muy malo — soltó Andrew.

Quiso mantenerse en la actuación inocente de un adolescente. Aunque sintió la palmada en la espalda de uno de los guardias, ninguno respondió.

“ Algo me dice que la directora si tiene miedo— pensó para sí mismo”.

Después de una hora, andrew terminó sentado frente a la oficina vacía de la directora, con el insistente sonido de las manecillas del reloj atormentando su oído. Hasta que la puerta se abrio.

La directora, su madre y su nuevo padrastro, el padre de Theo entraron. Cada uno con una mirada diferente, entre la sospecha, la ira y la indignación.

« Después solo debo actuar como loco, ¿no? van a ver como inocente a un niño preocupado por su padre»

— Ha pasado un mes — salió de la boca de Andrew. sus manos contra las rodillas—. no se si esta bien, no se nada de él. Siento que ya no es mi casa, siento que no merezco dormir ahí.

— ¿Es por Javier? — su madre no dudó en preguntar a pesar de cruzar sus brazos y piernas.

— No es sobre él —suspiro Andrew y vio a su madre a los ojos— quiero ver a mi papá, aun si no es el verdadero. Por Favor, mamá.

« Diré algo para sorprender a Alison, quiero saber como se sorprende antes de continuar con tu idea.»

Vio de reojo, aun cuando la directora se encontró sentada apoyada en su asiento, sus ojos no dejaron de ver a su madre.

— No pensé que hoy —Andrew apretó sus labios—. Bueno, pasara esto.

— ¿sabes dónde está Arthur? — Javier dio un paso. Sus nudillos contra la mesa.

— ¿Él también se fue?

Su sorpresa.

Su voz quebrada.

Y las lágrimas secas en sus mejillas iniciaron un silencio en la oficina.

Solo fue cuestión de minutos y él pudo salir de la oficina sin ningún problema más que una reunión con el psicólogo del colegio. Aunque el castigo posterior era peor, tener que pasar el dia con su madre.

Eran las seis de la mañana.

En una larga caminata por el jardín a lado de su madre y el novio de ella. Siendo observado por un binocular, desde el interior por una mujer de cabellos sudorosos.

— ¿por qué se quedó ahí? ¿él lo decidió?

La hermana Rose volteo, hacia un hombre vestido de negro, ocupando con su nariz en la axila.

— Oye jefe. Responde, ¿tú sabías que el padre de los gemelos no era su padre?

— Nop — respondió firme pero se rio al final—. Je… pero nos ayuda eso.

— ¿Y qué pasará con el plan caballo de troya? — preguntó Rose al sentarse a su lado— ¿Alison dudara?

El hombre volteo hacia un tablero de ajedrez. El rey y reina negro cerca al rey blanco.

— Según sé ya está derrochando dinero —dijo con una sonrisa fresca y emocionada—. Pero, ese plan es largo.

— ¿Y cómo te fue con el plan V? — se escuchó de una voz masculina desde un baño—. ¿crees que acepte?

— Eso espero —suspiró y vio a Rose— pero necesito que los confundas. ¡AMBOS! Deben confundirlos! ¡Ve con los gemelos! Rose, irás con Bruno y Corni.

Esa vez, gritó en dirección al baño. Y vio en segundos, un pulgar arriba. Entonces el “jefe” tomó su celular.

— Lastima a Talia.

Dos horas pasaron, mientras el sonido y la algarabía estalló en el patio entre festejos y lanzamiento de espuma los estudiantes se divirtieron, acallando el sonido en el interior de la bodega.

Theo dejó de ver la pizarra blanca con un croquis del colegio. Dejó de fruncir el ceño y se apoyó en la pared. Sus ojos sobre los otros adolescentes a excepción de Andrew.

Se detuvo en Arthur sentado con los brazos cruzados.

— ¿Qué pasa? — soltó irónico el pelirrojo—. Andrew, esta raro.

— ¿de qué hablas? — Arthur soltó. Curvo una ceja intrigado.

— Se ve, deprimido. ¿Pasó algo?

— No creo que importe, son cosas diferentes —el gemelo menor apenas cruzó miradas. Un poco distante.

Bruno por su lado observó a ambos, la molestia de Arthur y la desesperación en el pie rebotando de Theo.

— Pero cuando esa “cosa” crea problemas a todos, ¿no crees que se vuelve lo mismo? — respondió Theo— ¿no crees que en algún momento será problema de todos?

— Es un problema familiar, ¿verdad? lo entiendo —Bruno al fin habló—. theo no es tan fácil.




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