Capítulo 12
Por Derecho y Por Destino”
Aiden
No era fácil desafiar a un padre.
Mucho menos cuando ese padre era el alfa de la manada Blackwood, un lobo marcado por sangre, guerra y victoria.
Pero esta vez, no podía evitarlo.
Sirelle.
Su nombre ardía en mis huesos desde que la vi.
Desde que su energía rozó la mía como un susurro antiguo, como si ya nos conociéramos de otras vidas.
Ella no me eligió aún. Lo sé. Pero lo que siento por ella no es fantasía ni capricho.
Es real.
Y esta vez, no me quedaré a mirar mientras otro —Rowan— intenta tomarla como si fuera un trofeo maldito.
Como si una mujer destinada pudiera ser marcada sin voluntad.
No mientras yo respire.
El aire en la Sala del Alfa era espeso. Olor a leña, sudor y poder acumulado. Mi padre estaba sentado en su silla de roble tallado, como un trono primitivo.
Sus ojos, grises como tormenta, me observaron con sospecha desde el primer paso que di.
Alfa Blackwood
—Has venido con fuego en el pecho, hijo —gruñó—. ¿Qué es lo que reclamas?
Aiden
—Quiero tu bendición —respondí con la voz firme, sin titubeos—. Para reclamar a Sirelle como mía.
Un silencio pesado cayó. Uno que dolía en los huesos.
Mi padre no se movió. No respiró.
No necesitaba. Ya había oído rumores. Lo sabía.
Y aún así, no bajaría la cabeza sin guerra.
Alfa Blackwood
—¿Y crees que puedes alzar la mano hacia una marcada sin enfrentar consecuencias?
Aiden
—Sirelle no ha sido marcada. Aún no. Y no pertenece a nadie.
—¿Y qué la hace tuya, entonces? —su voz era como un trueno contenido—. ¿Tu deseo? ¿Tu debilidad?
Aiden
—Mi vínculo. Lo que sentí desde el momento en que la toqué.
Ella y yo… no somos casualidad.
No fue un encuentro. Fue un llamado. Y si hay una conexión entre almas, la tengo con ella.
Alfa Blackwood
—¿Y lucharías por ella?
No dudé.
Aiden
—Sí.
—¿Contra quién?
—Contra quien se cruce en mi camino. Incluso si ese alguien es Rowan.
Incluso si es la misma luna.
Alfa Blackwood
Sus ojos se entrecerraron, y por primera vez, vi algo parecido a respeto en su expresión.
—Rowan no será un enemigo fácil. Su línea es antigua. Su poder, salvaje.
Aiden
—Lo sé.
—Y Sirelle… si ella no te elige…
Aiden
—Entonces la dejaré ir.
El silencio volvió. Más frío. Más cruel.
Aiden (pensamiento)
Mentí.
No sé si podría.
Pero decirlo en voz alta sería mostrarle mi debilidad. Y esta conversación no era entre padre e hijo. Era entre alfa y heredero.
Finalmente, el alfa se puso de pie. Alto. Imponente.
Alfa Blackwood
—Entonces ve. Pero escucha bien, Aiden.
Si caminas este sendero, no habrá vuelta atrás.
La Marca elegirá… y si no es contigo, morirás antes de verla con otro.
Aiden
—Entonces que me mate la verdad, no el miedo.
Cuando salí de la Sala, el cielo comenzaba a oscurecer.
La guerra ya no era solo entre manadas.
Ahora era entre sangre, entre creencias, entre la sombra del pasado… y lo que yo estaba dispuesto a hacer por un futuro con ella.
Sirelle.
No te haré mía por fuerza.
No por rito.
Te ganaré por verdad. Por elección.
Por amor.
Aunque tenga que enfrentar al mismo infierno por ti.
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Editado: 25.01.2026