Escribí esta historia pensando en esos amores que no fueron simples.
En los que llegaron cuando no estábamos listos.
En los que nos hicieron sentir vivos… y también nos rompieron un poco.
Alec y Michael no tienen un amor perfecto. Tienen un amor real.
De esos que a veces salvan y a veces consumen.
De esos que obligan a mirarte por dentro aunque no quieras.
Esta no es solo una historia sobre estar juntos.
Es una historia sobre aprender cuándo quedarse… y cuándo soltar.
Si alguna vez te preguntaste si amar siempre es suficiente,
si alguna vez te aferraste a alguien porque perderlo dolía más que el conflicto,
tal vez encuentres algo tuyo aquí.
Porque algunas historias no se leen solo para saber qué pasa.
Se leen para recordar lo que alguna vez sentimos.