¿aún me odias?

8) SOY UN IDIOTA

Tres semanas después...

Andros despertó con una resaca de las que no ha tenido en toda su vida y al lado Rox, la ex, que duerme profundamente. Él se paró de golpe y se llevó las manos a la cabeza repitiéndose una y otra vez lo idiota que ha sido. Ambos están desnudos y haber terminado en la cama con Rox fue una completa estupidez, pero lo peor es que no se acuerda de nada.

Se fue a bañar y cuándo salió Rox esta levantada y despierta. Lo abrazó y él se quedó quieto sin decir nada y bastante confundido de lo que pasó.

—Esto ha sido un error Rox—, comentó dudando si hubo algo entre ellos.

—Hicimos el amor Andros, como otras tantas veces y fue maravilloso, no veo error en nada de lo que pasó.

—No va a volver a suceder y no quiero que me busques más. Vete por favor—, dijo irritado.

No recuerda que pasó. Y ni siquiera tiene la seguridad que haya tenido sexo con ella. Él se daría cuenta y cuando se bañó no encontró indicios de nada. Buscó el preservativo pero no lo encontró tampoco, podría ser un indicador de porque está limpio de la zona. Aunque así de borracho que estaba anoche duda siquiera que se hubiera podido poner uno. Al menos que lo haya hecho Rox.

—Vete Rox

Ella enojada tomó sus cosas vistiéndose rápido para salir del cuarto y azotando la puerta al cerrar, él se acostó sobre la cama con un fuerte dolor de cabeza y la culpa de haberle fallado a Niky, porque a pesar de lo que pasó entre ellos y la desconfianza que hay por el tema de las fotos, él la ama. Y por muy caliente que estuviera no iba a buscarse otra que le bajara el ardor.

Además desde hace días empieza aferrarse que todo es un engaño como ella le repitió varias veces. Aunque las fotos son auténticas, porque lo pudo comprobar. La que se quedó tirada debajo del escritorio le mandó hacer unas pruebas de autentificación. Lo único que queda es confiar en la palabra de Niky y July. July le había hablado y le dijo un par de cosas enojada.

Se vistió para irse a la oficina. Llegará tarde otra vez. Parece frecuente en las tres últimas semanas ya que no solo se acuesta tarde sino que frecuenta Drinks y sale un poco tomado de ahí. Sin embargo ayer se voló la barda.
Extraña a Niky. La necesita y desea su compañía. Quiere llamarla y a la vez no. Salió a la cocina y Mel está despierta preparándose algo para desayunar. El simple hecho de verla lo puso de mal humor.

—No quiero volver a ver a Rox cerca de mí. No me importa que ahora sea tu mejor amiga y estén pegadas todo el tiempo, no la quiero a mi alrededor, y si vas a seguir trayéndola para forzar las cosas con ella tampoco te quiero ver a ti.

—Se supone que después de una sesión de sexo uno se pone de buen humor.

—No estoy para bromas Mel. Lo digo en serio. Desde que supiste que discutí con Niky no has hecho otra cosa que intentar meterme por los ojos a Rox.

—Si estás enojado por qué te la llevaste a la cama no es mi culpa, basta con que te hubieras negado.

—Estaba muy borracho. No me acuerdo de nada.

—Pues entonces no quieras hacerme sentir culpable de tus borracheras, hasta donde sé no tomas de esa manera, si Niky te hizo algo no es mi culpa, te lo advertí. Te dije que es una hipócrita traicionera como su madre, igual de zorra.

Mel se molestó y se dio la vuelta tomando su bolso y salió.

Él respiró profundamente y volvió a entrar a la recámara buscando donde demonios había quedado el preservativo, pero no encontró nada. Buscó entre las sábana rastros que confirmaran que tuvo relaciones con Rox pero nada tampoco.

Y así transcurrió la semana siguiente, entre la culpa, el remordimiento y sobretodo la confusión por las dudas que tiene respecto a lo que Rox dice que pasó entre ellos.
Días después Andros tuvo que viajar a Los Ángeles por trabajo. Acaba de bajar del avión y ahora va caminando a la salida donde lo espera Mike, gerente en la oficina de ahí. Al llegar al estacionamiento y sin demora se subió al auto de la compañía. Primero lo llevará al hotel para instalarse y posteriormente tendrán una reunión con inversionistas canadienses.

Pero lejos del trabajo va pensando hablarle a Niky. La ama, eso es un hecho. Así que mientras va en el auto piensa en ella para arreglar las cosas y disculparse por su actitud.

Andros y el gerente están parados en un semáforo por una de las calles principales de Los Ángeles. El cabello rojo intenso de una chica hizo que volteara inconscientemente a verla, ya que está parada de espaldas a él viendo hacia un aparador que exhibe zapatos. Él la reconoció al instante. Va con July y Jonh.

Sin pensarlo y aprovechando el rojo del semáforo abrió la puerta del auto y bajó caminando hacia ella. Al llegar a su lado la tomó por el brazo haciendo que volteara y la besó. Su primera reacción fue empujarlo e incluso Jonh reaccionó con un “que te pasa cabron”, hasta que vio que era él y se quedó callado. Por su parte Niky le dio una bofetada. Andros sintió la mano pesada.

—¿Crees que puedes dejar de hablarme y luego aparecer de la nada y besarme como si todo estuviera bien, y aparte asustándome como si fueras un ladrón?—, dijo en voz baja, pero alterada.

—Perdóname—, le contestó realmente arrepentido, pero no de su asalto como ladrón de besos.

Más bien busca quitarse la culpa por haberse acostado con otra, y por haber sido un idiota y desconfiar de ella. Tiene dos razones para pedirlo. Ella siguió callada mientras July y Jonh se han alejado un poco.

—Hablemos en otro lugar por favor.

—No puedo, solo salimos a comer. Tengo una prueba de cocina en poco tiempo y es tardado—, agregó seria.

—¿Puedo ir a tu departamento? Que te parece a las seis—, preguntó esperando le dijera que sí.

Ella está molesta, pero aún así asintió con la cabeza.

—Me tengo que ir—, dijo viendo el reloj—. Te veo entonces.

—Te amo—, le dijo Andros acercándose para besarla. Niky no se negó, pero tampoco correspondió el beso.




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