Andros piensa que fue horrible. No es de tener pesadillas pero esta fue tan vívida que se sintió real. Niky cayó por el disparo de su madre y él al verlo sintió que la vida se le iba en ello.
Ahora quiere abrir los ojos y no puede. Los párpados le pesan y poco a poco la luz va entrando haciendo que los vuelva a cerrar. Le cuesta trabajo abrirlos. Le cuesta trabajo todo hasta respirar.
PI, PI, PI, PI oyó el sonido y no supo que era. La alarma para levantarse no, seguro que no. Nunca en su vida pondría de tono el sonido de una máquina de hospital.
Alguien apretó su mano. Lo cual es extraño por Niky suele pegarse a él como si le pusieran resistol y a él le encanta sentir su cuerpo tan cerca, sobre todo sus nalgas.
—Andros ¿me oyes?
Es una voz lejana. Trató de reconocerla.
—Andros ¿puedes oírme?
Le volvió a preguntar la mujer e intentó abrir los ojos nuevamente porque parece que es Mel, sin embargo otra vez esa pesadez no lo deja despertar bien y ese PI, PI, PI que no termina.
Poco a poco la consciencia va llegando. Ahora siente algo en la boca, está respirando mejor. Algo roza su mejilla y parece como un cable. Y luego percibe el olor a hospital. Andros volvió a intentar abrir los ojos y se dijo que no debía permitir que la luz hiciera que los cierre. Quiso moverse pero sintió el cuerpo raro. Empezó a ver borroso y la imagen de la mujer cobró forma: pelo negro, ojos grandes, nariz respingada. Mel, es ella.
Comenzó a recordar todo. No fue un sueño. Imágenes llegaron de la oficina, su madre, la renuncia, la secretaria alterada, él corriendo y luego viendo a Niky recargada en la pared y el miedo en sus ojos, se oyó un disparo y ella cayó. Él llegó a su madre y forcejearon hasta que el arma se disparó otra vez. Entonces entendió que la bala lo alcanzó. Se empezó a sentir nervioso y quiso hablar pero no pudo. Niky ¿dónde está Niky? Quiso preguntar sintiendo mucho miedo. Una opresión en el pecho. La enfermera se acercó al verlo tenso.
La puerta se abrió y oyó una voz.
—Camina con cuidado.
—Si mamá—, dijo alguien más.
Supo que era ella. Entre mil voces reconocería la suya.
—Se puso inquieto—, oyó que Mel comentó—, como que ya quiere despertar. Abre y cierra los ojos.
Andros intentó abrir los ojos nuevamente. Esta vez vio dos borrones rojos que luego fueron tomando forma. Es Niky y la señora Jessica, la última jala el tubo del suero y a su vez sostiene a Niky que da pequeños pasos.
Después miró a Mel.
—Despertaste—, dijo Mel, cuando volteo y dejó de mirar a Niky.
Niky levantó la cara rápido cuando oyó a Mel y ambos se miraron.
—Despacio Niky—, dijo la señora Jessica cuando ella apresuró el paso.
Se abrió la puerta nuevamente. Entró alguien de blanco. Es la enfermera. Es de mediana edad de cincuenta tal vez. Muy alta como Niky.
—No lo sofoquen demasiado—, dijo acercándose e inyectándole algo en el suero—. Hola dormilón—, se dirigió a él— procura hablar poco. Es normal sientas pesadez y el cuerpo raro. Poco a poco el efecto irá pasando y te sentirás mejor. Debes sentirte confuso. Estuviste cinco días dormido, te estás recuperando y tu cuerpo está respondiendo muy bien. No intentes quitarte el oxígeno.
Lo único que Andros pudo asimilar es que estuvo cinco días inconsciente. Quiere saber más pero se siente muy débil para hacerlo. Cuando quiso tomar aire para formular la pregunta la enfermera se dio la vuelta para retirarse.
—Regreso en un rato. Cualquier cosa me llaman.
Ellas asintieron con la cabeza. Ver a Niky le dio alivio. Está bien. Está viva. Ella caminó lentamente hacia la cama y Mel se paró de la silla y se dirigió al otro lado dándole vuelta a la cama. Con ayuda de la señora Jessica, Niky tomó la mano de Andros y se la llevó a los labios haciendo un gesto de dolor cuando movió el brazo. Tiene una venda que le pasa por arriba del hombro bajando por debajo de la axila del otro brazo.
Andros se dio cuenta que está demasiado pálida.
—Nos metiste un susto—, dijo Niky.
Él sonrió, no es que fuera un chiste pero ella se lo dio a él, aunque apenas es consciente que también recibió un balazo.
—Tú igual—, respondió con un hilo de voz y como en cámara lenta.
Ellas apenas y alcanzaron a oír y para él fue un gran esfuerzo poder hablar.
—Te amo Andros.
Una lagrima recorrió su mejilla humedecido los dedos de Andros que aún tiene Niky cerca de sus labios.
—No llores, todo va estar bien. Te amo Niky—, intentó decir pero se sintió cansado. Aparte suena más como un balbuceo.
Andros habla y le duele el cuerpo, es la primera vez que es consciente de que tan conectado está todo en su interior. Dejó de intentar hablar y miró a Mel parada en el otro lado. Se ve fatal. Las ojeras tan marcadas como las de Niky y puede jurar que hasta más delgada, preguntándose cómo es posible que una persona adelgace tanto en cinco días.
—¿Qué día es hoy?—, preguntó pausando la frase de cuatro palabras una por una.
Se dio cuenta que le entendieron mucho mejor y no pusieron cara de “qué dijo”
—Martes—, contestó Mel.
Seis días en el hospital y él ni enterado pensando lo fácil que es morir y no darse cuenta. Alzó ambas cejas sorprendido. Apenas iba a preguntar otra cosa cuando la misma enfermera entró.
—Es hora de descansar, por hoy ha sido suficiente plática.
Si apenas y han cruzado unas cuantas palabras pensó.
—Vamos a prepárate para unos estudios. Todo va muy bien. Son estudios de rutina—, comentó la enfermera mirando a Mel con una ligera sonrisa.
Mel iba a preguntar si todo estaba bien. La enfermera seguro notó su cara y se adelantó.
—Vendré más tarde—, le dijo Niky—, te daría un beso en la frente ya que no puedo besar tus labios pero tampoco puedo agacharme de todos modos—, sonrió tiernamente tocándole la mejilla—. Verte fue un alivio. Por mas que me decían que estabas bien tenía que cerciorarme y estar segura.
Editado: 24.03.2025