Aurora (libro 2 de la Saga Kuran)

10

Bajé del auto casi sin sentir mis piernas.

—¡Zero!

Su nombre escapó de mis labios antes de que pudiera detenerme y entonces lo vi de pie frente a mí por un instante fue como si mi alma hubiera regresado a mi cuerpo. Como si todos aquellos días de angustia, todas las noches preguntándome dónde estaba, si seguía vivo, si volvería a verlo… hubieran terminado pero la primera en girarse fue ella aquella chica.

—Hola, Gure —dijo con una sonrisa tan alegre que me hizo sentir extrañamente incómoda.

Zero levantó la mirada nuestros ojos se encontraron mi corazón se detuvo.

Era él.

Esos ojos…

Ese rostro…

Era Zero.

Pero algo estaba mal porque en esos ojos no había nada.

Ni sorpresa.

Ni alegría.

Ni siquiera enojo.

Solo una mirada vacía.

Sentí mi cuerpo arder.

—Zero… —susurré.

La chica ladeó la cabeza.

—¿Por qué no hablas? Zero, te está llamando.

Pero él apartó la mirada de mí apartó la mirada como si yo no fuera importante como si no existiera.

—Aurora, vámonos.

Ella hizo un puchero.

—¿No? ¿Por qué?

—No lo toques —espeté con fastidio, sintiendo una rabia que ni siquiera comprendía.

Aido apareció a mi lado.

—Gure, tranquila.

Akatsuki seguía recargado en el auto, observándolo todo en silencio.

La chica sonrió.

—¿Qué dijiste? Oh, ¿ya te recuperaste de los golpes?

Pero yo ni siquiera la escuchaba solo podía verlo a él zero tomó a aurora del brazo y la obligó a mirarlo.

—Vámonos. No es el momento.

—Nooo —se quejó ella—. ¿Por qué?

—Por favor.

Por favor.

Aquella simple palabra.

Aquella voz suave.

Aquella mirada.

Todo lo que alguna vez me había pertenecido…

Lo estaba usando para ella.

Y aquello era insoportable.

—¿Qué haces con ella? —pregunté, sintiendo la desesperación apretando mi pecho—. ¿Dónde has estado? ¿Dónde estabas, Zero?

Pero fue Aurora quien se volvió hacia mí.

—Creo que tienes razón, Zero. Nos veremos en otro momento, Gure.

No.

No.

No podía terminar así.

Porque Zero simplemente me dio la espalda y sentí algo romperse dentro de mí los recuerdos golpearon mi mente.

Su sonrisa.

Sus bromas.

Su voz llamándome por mi nombre.

Todas las veces que estuvo a mi lado.

Todo aquello…

Parecía no significar nada para él.

—¡Zero!

Corrí hacia él y sujeté su brazo.

—Zero…

Solo quería que me mirara solo una vez, solo quería escuchar mi nombre salir de sus labios, solo quería saber que seguía ahí pero antes de que él pudiera reaccionar, aurora apartó mi mano de un manotazo la miré sorprendida y ella me sostuvo la mirada.

—Dije que en otro momento.

—¡Zero! —volví a llamarlo.

Pero él...

Él ni siquiera volteó.

Ni siquiera dudó.

Siguió caminando.

Y Aurora fue tras él.

Los vi alejarse.

Paso a paso.

Cada uno de ellos era como una espada atravesando mi pecho y entonces comprendí algo que me aterró aquella espalda… aquella figura que se alejaba ya no parecía la de mi Zero llevé una mano a mi pecho no podía respirar.

Dolía.

—No… —susurré—. No…

Mis piernas dejaron de responder sentía que me ahogaba que algo dentro de mí estaba siendo arrancado y antes de caer, Akatsuki apareció frente a mí mi frente terminó apoyada contra su pecho su mano acarició mi cabello con suavidad.

—Las princesas no lloran enfrente de los demás.

Después de un largo momento, el silencio se había instalado dentro del auto.

Akatsuki permanecía a mi lado.

Y yo…

Solo observaba por la ventana las luces de la ciudad pasaban frente a mis ojos, pero no las veía realmente, seguía viendo la espalda de Zero alejándose, seguía escuchando aquella voz "vámonos, Aurora mi pecho volvió a doler.

—¿Deberíamos irnos? —preguntó Aido, rompiendo finalmente el silencio.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.