Aurora (libro 2 de la Saga Kuran)

14

Estaba a punto de responderle a Aurora las palabras ya estaban en la punta de mi lengua cuando una presencia apareció de golpe detrás de mí.

—Debemos irnos.

Giré el rostro.

Akatsuki.

Su expresión era más seria de lo normal.

—¿Qué ocurre?

—Han avisado que Michael Kuran ha convocado una reunión del antiguo Consejo Vampiro.

Me puse de pie de inmediato.

—Ese consejo ya no existe.

Una pequeña risa resonó detrás de mí.

Aurora.

Giré para verla ella permanecía sentada, observándome como si conociera el final de una historia que yo apenas comenzaba a leer.

—Ja, ja... calma, niña— Sus ojos brillaron —Esto es apenas el comienzo— Sentí un escalofrío recorrer mi espalda —Ya te lo advertí— Aurora inclinó ligeramente la cabeza —Toma una decisión rápido, Gure.

Por primera vez desde que había llegado, sentí que sus palabras no eran una amenaza.

Eran una advertencia.

El trayecto fue silencioso Aido conducía el automóvil donde viajábamos él y yo, mientras Akatsuki nos seguía en otro vehículo nadie habló yo tampoco tenía ganas de hacerlo mi mente seguía atrapada en las palabras de aurora cuando llegamos, levanté la vista el edificio Kuran se alzaba en medio del distrito 3 como una enorme sombra observando la ciudad.

Aido abrió mi puerta.

Bajé del vehículo.

El viento movió mi cabello mientras avanzaba hacia la entrada principal las enormes puertas se abrieron antes de que pudiera tocarlas.

Entré.

Mis pasos resonaron por los pasillos de mármol cada persona que cruzaba mi camino se inclinaba.

—Bienvenida, Gure-sama.

—Es un honor verla, Gure-sama.

No respondí.

Seguí caminando.

Subí las escaleras principales.

Una.

Dos.

Tres plantas.

Hasta llegar a las puertas de la sala principal sin detenerme, empujé ambas hojas con fuerza las puertas se abrieron de golpe todas las miradas se clavaron en mí ancianos, nobles y líderes de clanes vampiros que creía desaparecidos de la política, pero yo apenas los vi.

Mis ojos encontraron de inmediato los de él.

Rojo intenso.

Frío.

Inmutable.

Michael Kuran.

Sentado en la cabecera de una enorme mesa durante un segundo pareció sorprendido.

—Gure— Su voz resonó por toda la sala —No esperaba tu llegada.

Avancé unos pasos.

—¿Qué significa esto?

El silencio cayó sobre todos Michael apoyó ambas manos sobre la mesa.

—Es una reunión.

—¿Una reunión?

Mi voz se endureció.

—Ese consejo dejó de existir hace años.

Los presentes comenzaron a mirarse entre ellos Michael se puso lentamente de pie.

—Déjennos solos.

No elevó la voz.

No lo necesitó.

Todos se levantaron inmediatamente.

Nadie protestó.

Nadie cuestionó la orden.

Uno por uno abandonaron la sala hasta que sólo quedamos él y yo las puertas se cerraron el silencio regresó y entonces Michael habló.

—Comienzo a cansarme de estas faltas de respeto.

Lo observé fijamente.

—Ese consejo ya no existe.

Un golpe estremeció la sala.

¡BAM!

La mesa tembló bajo su puño.

Mi cuerpo se tensó.

—Tú, hija mía... — Su mirada se volvió oscura —Estás comenzando a cruzar una línea que no deseo que cruces.

Apreté los puños.

—Esto ya no te pertenece.

Michael bajó la mirada.

Y sonrió.

Aquello me preocupó más que cualquier muestra de ira.

—Corrección— Levantó los ojos hacia mí —Nunca perdí nada— Se acercó lentamente —Hiciste un trabajo magnífico aquí, Gure— Extendió los brazos —Incluso el gobierno humano come de nuestra mano.

—De mi mano— Mi voz salió cargada de enojo —No te confundas, abuelo— Di un paso al frente —Aquí ya no eres nada.

Por un instante pareció divertido.

—Y precisamente eso…— Una sonrisa apareció en su rostro —Es lo que voy a corregir.

Entonces ocurrió una presión monstruosa explotó desde su cuerpo el aire se volvió pesado mis piernas cedieron caí de rodillas mis ojos se abrieron de golpe.




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